Geely y Renault diseñan un modelo nuevo para la vieja tecnología

Aliarse para suministrar a sus rivales coches de combustión estándar es una idea prometedora

Li Shufu, fundador de Geely.
Li Shufu, fundador de Geely. reuters

Mientras los fabricantes de automóviles dudan en invertir en los motores heredados, la china Geely y la francesa Renault se alían para suministrar a sus rivales coches que consumen gasolina, entre otros. Es una idea prometedora.

El plan crea un espacio para acelerar la electrificación de la industria. El fundador de Geely Automobile, Li Shufu, quiere que los vehículos de nueva energía representen el 50% de las ventas de su empresa, que cotiza en Hong Kong, el año que viene. El jefe de Renault, Luca de Meo, afirma que las ventas de coches europeos de la empresa que dirige serán 100% eléctricas en 2030.

Los fabricantes de automóviles esperan gastar más de un billón de dólares hasta 2030 para desarrollar y producir coches eléctricos, baterías y materias primas relacionadas, según una investigación de Reuters.

Los fabricantes de automóviles están colaborando para acelerar el desarrollo y la comercialización de nuevas tecnologías. Toyota Motor, el mayor fabricante de automóviles del mundo por ventas, ha compartido sus patentes de híbridos; Nio, la nueva empresa china de coches eléctricos de 18.000 millones de dólares, subcontrata la fabricación a un grupo automovilístico respaldado por el Estado; una colaboración entre General Motors y la china SAIC ha producido los minivehículos eléctricos más vendidos del mundo.

Unirse para desarrollar los vehículos impulsados por combustibles fósiles también tiene sentido. Estos contribuirán menos a los ingresos de la mayoría de los fabricantes de automóviles, a medida que los responsables políticos exigen que los coches sean más limpios. Pero las cifras podrían seguir siendo significativas durante años o décadas. El año pasado se vendieron unos 50 millones de modelos con motor de combustión interna, según la Organización Internacional de Fabricantes de Automóviles y la Agencia Internacional de la Energía.

Mientras, las estrictas normativas ambientales hacen cada vez más molesto y costoso el diseño y la fabricación de estos modelos. Las soluciones estándar serían una alternativa asequible.

Al unirse a Renault, Geely puede cambiar de marcha más rápidamente para aprovechar mejor la oportunidad. Entre ambos, vendieron casi 5 millones de coches el año pasado, la mayoría de ellos con motores de combustión interna. Renault, por su parte, se beneficiará de las conexiones con los mercados de exportación de Geely, que incluyen países en desarrollo en los que la electrificación podría ser más lenta.

Nissan, socio japonés de Renault desde hace tiempo, ha expresado su preocupación por la protección de su propia tecnología, lo que complica las conversaciones con Geely. Los ejecutivos de Nissan están convencidos de que los vehículos de combustible fósil tienen un lugar en el mercado durante muchos años, pero la hoja de ruta de la estrategia más general de Renault, comunicada el martes, no explica cómo encaja Nissan. Ambas empresas tienen importantes participaciones en el capital de la otra. Ello puede crear problemas que habrá que abordar más adelante con la empresa de los devoradores de gasolina. La ventaja de ser el primero en llegar podría allanar parte del camino.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías