El fabricante del software espía Pegasus toma medidas drásticas para apaciguar a sus acreedores

La compañía israelí ha recortado el 15% de su fuerza laboral y ha aumentado en un 20% sus precios

Logo de NSO Group, fabricante del software espía 'Pegasus'.
Logo de NSO Group, fabricante del software espía 'Pegasus'.

Los escándalos mundiales alrededor del software espía Pegasus han agudizado la crisis financiera de la compañía israelí NSO Technologies, que ha empezado a tomar medidas drásticas para apaciguar a los acreedores que le reclaman una deuda de 400 millones de dólares. En concreto, la empresa ha recortado un 15% su fuerza laboral y ha incrementado en un 20% sus precios, una estrategia que espera le ayude a parar una sangría de liquidez en sus cuentas que podría alcanzar decenas de millones de dólares en 2022, según Bloomberg.

Tras ser vetada en Estados Unidos por su participación en el espionaje de varios gobiernos alrededor del mundo, entre ellos el español, la estocada mayor a las cuentas de la tecnológica se produjo después del colapso de una posible venta al contratista de defensa estadounidense L3Harris Technologies, en la que se habían incluido otros productos sin relación con el software espía y que estaba valorada en unos 800 millones de dólares.

La firma isrealí empezó a perder lazos con muchos de sus clientes luego de la publicación de varios informes en 2018, en los que se revelaba que Pegasus había sido utilizado contra civiles; mientras que este mismo año sufrió la retirada de una docena de clientes más a raíz de que el Ministerio de Defensa israelí endureciera las restricciones sobre las herramientas de ciberseguridad en el país.

Aun así, al cierre de 2022, NSO espera generar ingresos de entre 150 y 170 millones de dólares, una cifra que se aleja de las previsiones de 200 millones de dólares con las que la tecnológica había empezado el año y muy por debajo de los 250 millones de dólares que ingresó en 2018.

Entre tanto, la empresa ha implementado esta reestructuración financiera enfocada en la fuerza laboral y la subida de precios para ganar tiempo con los acreedores, aprovechando la reciente renegociación de las condiciones de su deuda. En agosto, la firma despidió a alrededor de 120 de sus empleados y aumentó los precios para los clientes en los países donde todavía puede operar, mientras ha acelerado la venta de sus productos no relacionados con Pegasus para recuperar el flujo de efectivo.

Según Bloomberg, la compañía espera generar suficiente flujo de caja este año para continuar pagando los intereses y la amortización principal del préstamo para 2023. 

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