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El menor consumo frena la economía, que solo creció el 0,2% en el tercer trimestre

El PIB interanual baja al 3,8% ante el impacto de la inflación

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El zarpazo inflacionista ha lastrado la actividad de la economía española en el tercer trimestre. Aunque el periodo estival, este ya a plena capacidad, ha dado aire a la economía gracias a la aportación exterior, el consumo de los hogares se ha visto lastrado, por segundo trimestre consecutivo, por la menor capacidad de compra.

Así, el PIB interanual ha sufrido un severo frenazo de tres puntos, pasando de una tasa interanual del 6,8% a un 3,8%, según el dato adelantado por el INE. En términos trimestrales, la actividad ha pasado de crecer un 1,5% en el segundo trimestre a apenas un 0,2% en el tercero. El dato es coherente con las previsiones de los expertos, que temen una recesión (entendida como dos trimestres seguidos con crecimientos por debajo del 0%) este invierno a consecuencia de la crisis energética.

Su impacto es evidente: las familias han recortado su gasto drásticamente, incluso en temporada veraniega, por el alza de la cesta de la compra y la subida de los tipos de interés. El consumo de los hogares ha crecido solamente el 0,3% interanual, seis décimas por debajo del dato del segundo trimestre y casi tres puntos menos que en el cuarto trimestre de 2022, el último periodo previo a la guerra de Ucrania. En términos interanuales, los hogares han gastado un 1,5% más que el año pasado, moderando el crecimiento un punto porcentual.

Una de las partes positivas ha sido el impacto de la temporada de verano. Las exportaciones (incluyendo bienes y servicios) han crecido a un ritmo del 18%, y el gasto de no residentes en territorio nacional, un 156,8%. Así, la demanda exterior ha aportado tres puntos al PIB interanual. Con todo, también en este apartado se aprecia el deterioro económico global, puesto la aportación ha sido menor que el segundo trimestre (4,9 puntos).

Igualmente los empresarios no parecen asustados por el fantasma de la recesión, y han aumentado las inversiones tanto en términos trimestrales (pasa del 0,8% al 1,4%) como interanuales (pasa de 4,9% al 6,3%). Ello se debe principalmente a la mayor inversión en maquinaria (posiblemente como respuesta al alza de los costes), que crece el 7,1% sobre el año pasado (1,3% trimestral). El gasto de la administración, mientras, se contrae un 2,7%, dos décimas más que el trimestre anterior.

Por el contrario, aunque los últimos datos del INE arrojaron fuertes aumentos de la vivienda y las hipotecas, las cifras agregadas del PIB sugieren un parón inmobiliario. La inversión en vivienda pasa de un fortísimo 6,5% entre marzo y junio a bajar un 0,1% trimestral, y es (analizando el PIB por el lado de la oferta) el único sector ya en contracción. Igualmente, los servicios inmobiliarios arrojan una caída del 0,5%. En términos anuales, en todo caso, ambas partidas arrojan subidas.

En términos de empleo, las horas trabajadas bajan un 0,1% trimestral, puesto que aunque los puestos de trabajo a tiempo completo crecen el 1%, o 540.000 empleos en un año, baja la jornada media. Ahora bien, sobre el año pasado las horas trabajadas suben un 3,3%, en línea con el PIB. El número de asalariados ha crecido un 3% interanual (2,8 puntos menos que el trimestre anterior) y la remuneración media, un 1,7%, por lo que los salarios han crecido un 4,8%. La renta de los empresarios, mientras, se ha disparado un 11,4%.

El impacto del alza de precios, finalmente, ha provocado que el PIB nominal (el que no tiene en cuenta la inflación) haya marcado máximo histórico en 328.764 millones de euros. Es un alza del 7,6% sobre el año pasado, y del 1,5% sobre el trimestre anterior. Esta subida permite, por ejemplo, diluir el efecto de la deuda al calcularla en relación a la actividad económica. El deflactor del PIB (medida usada para corregir el impacto de los precios sobre la producción) es del 3,7%.

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