La Airef prevé que España entre en recesión técnica al caer en el cuarto trimestre de 2022 y el primero de 2023

La autoridad fiscal alerta de un estancamiento de la reducción del déficit y deuda

Cristina Herrero, presidenta de la AIReF, durante un seminario.
Cristina Herrero, presidenta de la AIReF, durante un seminario. EFE

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) prevé que España entre en recesión técnica de forma casi inmediata. El producto interior bruto (PIB) nacional, después de registrar un crecimiento "en torno a cero o algo positivo" entre julio y septiembre, entrará en territorio negativo en el cuarto trimestre del año 2022 y en el primero de 2023, encadenando así seis meses consecutivos a la baja. Esta es la definición técnica de recesión, según recordó la directora de la división de Análisis Macroeconómico de la Airef, Esther Gordo, si bien matizó que para hablar de recesión real hay que analizar variables que vayan más allá de una caída de "unas pocas décimas".

En concreto, la autoridad fiscal estima que la economía española caerá entre un 0,2% y un 0,3% en el cuarto trimestre de este año, registrando un retroceso similar en el primer trimestre de 2023. “Va a ser muy difícil que la economía española escape” de una dinámica que comparten la mayoría de los países, explican en la Airef. No obstante, añaden, también hay que analizar factores como el empleo, con una tendencia que sigue siendo positiva en España.

La Airef puso sobre la mesa estas proyecciones en la presentación del Informe sobre los Proyectos y Líneas Fundamentales de los Presupuestos de las Administraciones Públicas para 2023, un documento en el que el organismo evalúa las cuentas públicas y el plan presupuestario. Tras avalar el cuadro macroeconómico, la autoridad fiscal reconoce fuertes “discrepancias” con el Gobierno en lo relativo a “una menor previsión de crecimiento real”; a unas partidas de ingresos y de gastos que no parecen corresponderse con la realidad; y a un balance de la salud de las finanzas públicas habida cuenta del poco margen con el que cuenta España para reducir sus niveles de déficit y deuda públicos.

En el mejor de los casos, asumiendo el carácter temporal de las medidas anticrisis desplegadas por el Gobierno, el déficit en 2023 podría rebajarse en aproximadamente 1,3 puntos porcentuales, hasta el 3,3% del PIB. Sin embargo, en un escenario más adverso en el que se prorroga el escudo desplegado por la crisis energética, el saldo fiscal negativo se situaría en un nivel similar al de 2022, en torno al 4,6%. En cualquier caso, por ello, el déficit estaría por encima del 3%, el límite que establecen las reglas fiscales que previsiblemente volverán a retomarse a partir de 2024.

Tal y como explicó la presidenta de la autoridad fiscal, Cristina Herrero, asumiendo el carácter temporal de las medidas, las previsiones de la Airef evidencian que el margen de reducción del déficit “se agota”. Sin medidas adicionales, de hecho, también se ralentiza el ritmo de reducción de la deuda pública sobre el PIB, que se estabiliza en torno al 109% del PIB.

A los 15 días de presentar el proyecto de Presupuestos, recordó Herrero, el Gobierno remitió a la Comisión Europea un plan presupuestario con dos escenarios. Uno asumía a grandes rasgos las cifras de las cuentas públicas, en las que la finalización de las principales medidas anticrisis se fijaba para el 31 de diciembre de 2022. El otro, sin embargo, contemplaba la prórroga del escudo de protección con “una idea cuantitativa del importe de las medidas que se podrían adoptar”. Este segundo escenario es el que lleva a la Airef a poner en duda las previsiones que el Gobierno maneja, y por las que confía en reducir el déficit por debajo del 3% ya en 2025.

La autoridad fiscal reconoce que la reducción del déficit en 2022 es un hecho, pasando del entorno del 7% de 2021 al 4,6% del PIB. Sin embargo, sin un plan de consolidación fiscal, en los ejercicios posteriores el saldo negativo está condenado a estancarse e incluso aumentar en una o dos décimas en 2025 y 2026.

En cuanto al deflactor del PIB, la Airef prevé un 4,3% frente al 3,8% del Ejecutivo, a la par que estima una inflación del 3,9% durante 2023 y un IPC subyacente del 4%. Estas previsiones, recalca la autoridad fiscal, se llevan a cabo bajo el supuesto de que se prorrogan unas medidas anticrisis que, en paralelo, habrían logrado reducir en torno a un punto y medio la inflación a lo largo de 2022.

Herrero insistió en su mensaje de que los presupuestos nacen "viciados", ya que se incluyen previsiones de ingresos y de gastos en las que falta "realismo". Sin ir más lejos, las previsiones de ingresos oficiales que se manejan para 2022 están "claramente por debajo de lo que finalmente va a ser".

También hay otras cifras que no cuadran con las que proyecta el Gobierno. El impuesto de solidaridad a las grandes fortunas, por ejemplo, viene contemplado para entrar en vigor en 2022 y recaudar en los dos próximos ejercicios 1.270 y 1.370 millones de euros respectivamente, según prevé la Airef. Estos ingresos, sin embargo, no vienen reflejados en las cuentas del Ejecutivo, que prevé una recaudación de 1.500 millones y que en un principio anunció que el impuesto gravaría las grandes riquezas a partir de 2023.

En paralelo, la limitación a los grandes grupos consolidados para que compensen pérdidas en el impuesto de sociedades recaudará según la Airef 2.439 millones de euros en 2024 y 2.195 millones en 2025, casi el doble de lo que el Ejecutivo proyectó en un primer momento.

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