Cinco bondades y dos inconvenientes de la inversión indexada

Su bajo coste, en comparación con los vehículos gestionados activamente, se menciona como su principal atractivo.

No siempre los índices que se replican presentan la diversificación que sería recomendable para optimizarlos.

Cinco bondades y dos inconvenientes de la inversión indexada

Si hace unos años el debate era si la gestión pasiva, aquella que replica índices, era mejor que la activa, en la que hay detrás un equipo tomando decisiones de inversión, o viceversa, hoy es cada vez más común encontrar voces que abogan por incluir ambos tipos de estrategias en las carteras de inversión, considerándolas complementarias, ya que ninguna de las dos es imbatible. Veamos qué ventajas e inconvenientes presenta la menos conocida de las dos, al menos en nuestro país, es decir, la inversión indexada.

1. Bajos costes frente a la gestión activa

Que las comisiones sean más bajas que las aplicadas a los fondos tradicionales de gestión activa es una de las características más mencionadas como ventaja por todos los expertos consultados. “De media, la gestión indexada obtiene la misma rentabilidad bruta, antes de comisiones, que la gestión activa. Lo que diferencia la rentabilidad media de la gestión indexada y de la gestión activa son los costes: a menores costes, mayor rentabilidad esperada a largo plazo”, explica Unai Ansejo, co-consejero delegado de Indexa Capital.

En EFPA creen que en mercados bajistas están en desventaja

Una ventaja que a largo plazo Giorgio Semenzato, director general y cofundador de Finizens, sitúa “en un 2,5% al año por encima de la media de los fondos tradicionales o bancarios”.

No obstante, esas comisiones bajas no siempre hay que darlas por sentadas y en cuanto a igualdad de rentabilidad esperada, “es a priori mejor invertir en un fondo de gestión activa con costes totales del 0,6% que en un fondo indexado de un banco con un 1,2% de costes totales”, aclara Ansejo. “No se puede controlar la evolución del mercado, pero sí se pueden controlar los gastos”, afirman en MyInvestor, conscientes de que las bajas comisiones suponen más rentabilidad.

La fiscalidad de los ETF no es tan ventajosa como la de los fondos

2. Ventajas de una alta diversificación

César Muro, responsable de ventas de inversión pasiva para España y Portugal de DWS, está convencido de que en escenarios volátiles como el actual, la gestión indexada, “gracias a su elevada diversificación, suele tener un mejor comportamiento. Por ejemplo, este año está siendo muy malo para los bonos o renta variable, pero los ETF están teniendo un buen comportamiento relativo respecto a fondos tradicionales”.

Además, en momentos de incertidumbre y de­saceleración económica “es mucho más recomendable estar en índices altamente diversificados y de países desarrollados, como por ejemplo ETF del MSCI World, que incluyen a unas 1.600 compañías a escala global. Si uno quiere centrarse en alguna región, lo más idóneo en la situación actual es la Bolsa americana con ETF del S&P 500 o Nasdaq 100”, añade el responsable de DWS en España y Portugal.

¿Pureza o mezcla de filosofías?

El argumento más repetido a lo largo del mundo por los partidarios de la gestión pasiva y los fondos indexados es que la mayoría de fondos de gestión activa no consiguen batir a su índice de referencia de forma consistente a lo largo de un periodo de tiempo más o menos largo. Uno de los informes más conocidos que apoyan esa afirmación es el informe Spiva (acrónimo de S&P indices versus Active funds) que semestralmente compara los resultados de los fondos de gestión activa frente a sus benchmarks o índices de referencia.

“Las estadísticas Spiva demuestran que en torno al 95% de los fondos de gestión activa no baten sus índices. Y los que lo hacen no lo hacen de forma recurrente, lo pueden hacer bien un año, o dos, pero no a medio o largo plazo”, expone Jordi Mercader, director general de inbestMe. “Es por eso que para la mayoría de inversores es mejor indexar una buena parte de su inversión y asegurarse de obtener el rendimiento de los índices. Hay que tener mucha suerte para ser capaces de descubrir el 5% de los fondos que superan a sus índices de referencia”.

“En general, los fondos indexados de Bolsa son muy buenos, especialmente en los mercados más líquidos, maduros y transparentes, como pueden ser la renta variable europea o estadounidense. Pero es cierto que, en algunos sectores o temáticas, la gestión activa, aunque más cara, puede ser capaz de añadir valor. Es el caso, por ejemplo, de los fondos de impacto que invierten en las temáticas de protección del medio ambiente, cambio climático, nuevas energías, descarbonización etc.”, apunta Frédéric Dupuy, director de inversiones en Finanbest, entidad que tiene un modelo híbrido que combina gestión pasiva con activa.

“Nuestro pragmatismo nos permite, mercado por mercado, elegir la mejor solución, aprovechándonos de lo mejor de los dos mundos”, asegura.

3. Amplia oferta de productos

La diversificación también se refiere a la amplia gama de productos, que van desde los que replican los índices más conocidos de Bolsa a estrategias centradas en tipos de bonos o que incluyen criterios de sostenibilidad, últimamente en crecimiento. “Para que nos hagamos una idea, los flujos de entrada en ETF de renta variable sostenibles, desde que empezó la pandemia, suman 140.000 millones de dólares. Mientras que los productos que replican índices de renta variable core atrajeron solo 60.000 millones durante el mismo periodo”, resalta Nina Petrini, responsable de UBS ETF y fondos índices de UBS AM en Iberia y Latinoamérica, quien también recuerda que existen estrategias tanto de renta variable como de renta fija, sectoriales, temáticos, para diversos enfoques geográficos.

4.Sencillo de entender por todo el mundo

Que este tipo de inversión, sea mediante ETF o fondos cotizados, consista en replicar un índice, como puede ser el español Ibex 35 o el S&P 500 de la Bolsa norteamericana y, por lo tanto, obtenga la misma rentabilidad, es realmente fácil de comprender por todo tipo de perfiles, y hace apta este tipo de gestión “tanto para un ahorrador sin experiencia previa que decida dar el paso al mundo de la inversión como para inversores expertos que aspiren a maximizar su rentabilidad de largo plazo”, indica el responsable de Finizens.

En torno al 95% de los vehículos de gestión activa no baten sus índices

Por su parte, para Frédéric Dupuy, director de inversiones en Finanbest, aportan además transparencia y, por tanto, “menos sorpresas, ya que las reglas de composición y de rebalanceo de los índices son conocidas de antemano”, asegura.

5. En crecimiento en todo el mundo

Juan San Pío, director comercial de Amundi ETF, Indexing & Smart Beta para Iberia y Latinoamérica, destaca que el mercado de ETF ha crecido de forma constante en Europa en los últimos años, “alcanzando más de 1.300.000 millones de euros con una tasa de crecimiento constante del 15% durante 10 años, y todavía hay mucho margen de crecimiento” en comparación con los volúmenes que se mueven principalmente en Estados Unidos.

Desde esta entidad observan un creciente interés por parte de inversores de todo tipo que desean aumentar su exposición a los ETF, “gracias a su transparencia, bajos costes y simplicidad. Esta tendencia también se ve respaldada por el aumento de la regulación y la innovación de los productos, lo que hace que los ETF sean atractivos y accesibles. Asimismo, el desarrollo de las plataformas online es también un factor importante: los inversores pueden acceder a los ETF a través de sus bancos y brókeres”.

En cuanto a los inconvenientes más mencionados por los expertos consultados, estos serían los más importantes.

1. Escaso margen de ­maniobra

Según los expertos de Caser Asesores Financieros, el inconveniente de la gestión indexada es que “al comprar todo el índice, no hay un gestor que haga un filtro, se lo compran todo. Este problema se acentúa con la renta fija, donde una adecuada gestión del riesgo cobra especial relevancia para evitar defaults”, opinan.

Además, en algunos productos, la diversificación inherente a la gestión activa está sesgada. “Diversificar en cuanto a número de nombres en la cartera no garantiza un equitativo reparto geográfico y sectorial. Existen índices como el Ibex 35 con un enorme peso en compañías financieras y energéticas”.

Juan Antonio Belmonte, delegado territorial del comité de servicios a asociados de EFPA España en Murcia, por su parte, recuerda que “la inversión indexada no pretende batir al mercado, lo que intenta es replicarlo, con lo que, en momentos de mercados bajistas, están en desventaja ante la inversión activa, que lo que pretende es batir al mercado tanto a la baja como al alza”.

2. Desigual tratamiento fiscal

También desde Caser Asesores Financieros recuerdan que en España la fiscalidad beneficia a los fondos de inversión frente a otro tipo de vehículos como los ETF, “por lo que buscar fondos indexados sobre índices que tengan posiciones representativas en todos los sectores puede ser la mejor opción”.

En concreto, los fondos cotizados o ETF tributan ante Hacienda como las acciones, es decir, cada vez que hay una operación de compra o venta. Esas ganancias o pérdidas se integran en la base del ahorro como ganancia patrimonial, aplicándose una tarifa progresiva que abarca desde el 19% al 26%. Mientras, los fondos de inversión, sean indexados o no, no tributan hasta el momento de la desinversión.

Cambio de escenario

Incertidumbre. Actualmente nos enfrentamos a un escenario de alta volatilidad, con descensos pronunciados en muchos mercados de renta variable y renta fija y con un elevado grado de incertidumbre. “En este entorno (y en cualquier otro, en realidad), lo deseable es tener una buena combinación de gestión indexada y gestión activa”, recomienda Laure Peyranne, responsable de ETF para Iberia y Latinoamérica de Invesco. No obstante, admite que ante el panorama que se avecina, cobran importancia algunas características de los fondos indexados, “como la transparencia y el acceso a estrategias eficientes en costes y en agilidad operativa para incurrir en menos gastos y poder rotar la cartera en el momento deseado.

Madurez. Durante más de dos años, los mercados financieros se han enfrentado a un entorno desfavorable debido a la pandemia de Covid-19, las tensiones geopolíticas, la guerra en Ucrania y el aumento de la inflación y los tipos de interés. “En estas tensas fases de mercado, los ETF mostraron fiabilidad y madurez, ya que ayudaron a los inversores a diversificar sus carteras proporcionando un acceso rápido al mercado y la gestión de los riesgos de liquidez”, resalta Juan San Pío, director comercial de Amundi ETF, Indexing & Smart Beta para Iberia y Latinoamérica, convencido de que “los ETF y los fondos indexados se confirman como una herramienta sencilla, innovadora y con bajos costes para construir carteras sólidas a largo plazo, independientemente de las fases de mercado”.

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