El 63% del dinero en fondos se vende con asesores o carteras gestionadas

En España cada vez es más residual que el cliente invierta por su cuenta y riesgo

Panorámica de la Bolsa de Fráncfort.
Panorámica de la Bolsa de Fráncfort.

La forma en que los españoles contratan fondos de inversión ha cambiado por completo en la última década. Antes, era habitual que el cliente los comprara por su cuenta, pero ahora dos de cada tres euros que está en fondos, ha contado con asesoramiento financiero previo o está inserto en una cartera gestionada por un profesional. 

De acuerdo con los datos divulgados hoy por Inverco, la asociación sectorial, el 63,5% de los fondos se han distribuido en España mediante gestión discrecional de carteras o asesoramiento (179.650 millones de euros), y el resto vía comercialización (36,5%), con datos a junio de 2022.

El porcentaje lleva creciendo de forma ininterrumpida desde hace tiempo. La principal explicación es es la aprobación de la directiva europea Mifid 2. Esta normativa exigía a los bancos, que controlan el 90% de este mercado, que si querían seguir cobrando comisiones por vender fondos, tenían que aportar algún valor añadido al cliente.

Los fondos de inversión tienen una comisión de gestión que pagan los partícipes del fondo sin darse cuenta, puesto que se carga contra el propio patrimonio del fondo. Pero esa comisión casi siempre se repartía entre la gestora (encargada realmente de comprar y vender acciones y bonos) y el distribuidor, normalmente un banco.

Ante la entrada en vigor de Mifid 2, los bancos decidieron impulsar un tipo de contrato que estaba reservado hasta entonces para los altos patrimonios: la gestión discrecional de carteras. Este acuerdo implica que el cliente acepta que la entidad financiera o la agencia de valores administre parte de su patrimonio en su nombre (dentro de unos límites en cuanto al nivel de riesgo asumido).

Quienes han firmado un contrato de gestión discrecional de carteras pagan mensualmente una comisión explícita al banco por este servicio (que puede ir del 0,2% anual hasta el 0,6%, en función del patrimonio). A cambio, el banco tiene la obligación de invertir solamente en fondos de inversión con las comisiones más bajas, y sin cobrar ningún tipo de comisión extra por la distribución.

En el caso del asesoramiento, el banco tiene que tener una labor activa analizando de forma regular cuáles son los fondos que más le convienen al particular según sus necesidades y preferencias. Solo con ese valor añadido se puede justificar el cobrar una comisión extra por la distribución.

el porcentaje de fondos distribuido mediante gestión discrecional de carteras asciende al 29,2% del total. Mientras, la distribución través de asesoramiento es el 34,3% del total

En el tercer caso, con la pura comercialización de fondos (que ahora es del 36,5%, y sigue bajando), el cliente elige el producto por su cuenta y riesgo, y el banco no le puede cobrar nada por esa distribución.

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