Cómo gestionar el triunfo precoz para no morir de éxito

Con solo 19 años, Carlos Alcaraz se ha convertido en el número uno del tenis más joven de la historia

Los expertos insisten en la importancia de que su comportamiento no cambie

Carlos Alcaraz besa su trofeo tras proclamarse vencedor del Abierto de Estados Unidos.
Carlos Alcaraz besa su trofeo tras proclamarse vencedor del Abierto de Estados Unidos. Getty Images

Si hay un Carlos capaz de eclipsar la atención del que se acaba de convertir en el nuevo rey de Inglaterra, ese es Carlos Alcaraz. A sus 19 años, el murciano conquistó este domingo el Abierto de Estados Unidos y se proclamó número uno del tenis más joven de la historia. “Es algo que he soñado desde que era un niño, el ser el número uno del mundo y campeón de un Grand Slam. He trabajado muy duro y ahora es difícil hablar, hay muchas emociones. Solo tengo 19 años y es algo realmente especial para mí”, señaló antes de recibir el trofeo de ganador de manos de John McEnroe.

La carrera de Alcaraz acaba de despegar y lo ha hecho por todo lo alto, pero esto también conlleva un riesgo: morir de éxito. Para que esto no suceda, el profesional de Émora Psicólogos y autor del libro La persona tras el deportista, Carlos Bernabé, recomienda continuar, en la medida de lo posible, desarrollando actividades y conductas que ya tenía antes de sumergirse en este nuevo contexto social. “Es tan sencillo como mantener las rutinas familiares o visitar lugares que te gustaban antes. Esto ayuda a mantener la estabilidad que otros han perdido debido a su nuevo rol social”, sugiere.

El experto reconoce que el contexto externo de una persona sometida a presión social constante es muy agresivo, pero identifica en Alcaraz un gran potenciador del marketing dirigido a la población general de diversas edades. “La mezcla entre fortaleza y sencillez, su manera directa de hablar y su origen hacen que el público se identifique fácilmente con él y resulte una gran inspiración para todos”, afirma.

Esto también lo ha llevado a ser el nuevo favorito para las marcas. Nada más conocerse su victoria contra Casper Ruud, algunos de sus patrocinadores actuales, como Nike y Babolat, se lanzaron a las redes sociales para celebrar el triunfo del deportista, a lo que se sumaron otras firmas, como Isdin, Rolex o BMW. “Enhorabuena, campeón. Intentaremos seguirte el ritmo”, publicó el fabricante alemán de automóviles junto a un vídeo que repasa la trayectoria del tenista.

El psicólogo de la actividad física y el deporte Antonio Aguilar asume que los “resultados excelentes a edades tempranas acercan a patrocinadores a los deportistas, que quieren asociar su producto al éxito de ellos”. Sin embargo, alerta de que un marcador a favor no funciona sin una buena imagen pública. “Aquí nos acercamos a un plano del deportista más humano, en el que la comunicación, las expresiones y la conducta son el foco. Las expresiones de soberbia, la desconsideración o la falta de humildad no son valores aceptados en el deporte y, normalmente, son criticados por los medios y los espectadores”, comenta.

Por eso, la psicoanalista Alejandra Menassa, que identifica a Alcaraz como un joven tenaz, persistente y disciplinado, insiste en la importancia de no olvidar esos valores una vez alcanzada la cima. “No hay que verlo como un sitio al que se llega, sino como un camino en el que hay que permanecer. Que no se te suba el éxito a la cabeza implica que no te olvides de que has llegado ahí con trabajo y que el trabajo hay que seguir haciéndolo porque en cuanto lo dejas te caes del lugar que has logrado”, recuerda.

Existe un tipo de personalidad, explica Menassa, a los que se reconoce como “los que fracasan al triunfar” por no ser capaces de tolerar el éxito o los compromisos a los que les lleva. “Ahora tiene que comportarse de una manera frente a la prensa, aparentar que es un campeón y dar esa imagen fuera y, a veces, puede ser muy pesado para una persona joven”, advierte. Aun así, pronostica que si el español “sigue con el mismo tesón, la misma fuerza y la misma capacidad de trabajo que ha tenido hasta ahora, no tiene por qué hacerle mal el éxito”.

Modelo a seguir

En ese sentido, y aunque Alcaraz ha insistido en varias ocasiones en que no quiere que se le compare con el actual número tres del mundo, Rafa Nadal, los expertos coinciden en que el mallorquín es un gran modelo a seguir. “Nadal es un ejemplo que se ha psicoanalizado toda su carrera. Cuidar la salud mental es algo fundamental porque no se juega con las manos ni con los pies, sino con la cabeza, así que hay que tenerla amueblada”, recalca Menassa. Además, Bernabé opina que ambos comparten la capacidad para mantener un nivel de juego alto y atacar cuando la situación no les favorece, así como la estabilidad general de su comportamiento ante diferentes contextos.

Esta última habilidad, indica, podría ser la clave hacia la que orientar la imagen del tenista en el futuro, ahora que goza de la ventaja de no haber sido excesivamente expuesto: “Debería enfocarse hacia donde él se sienta más cómodo y represente los valores que para él son importantes. La congruencia entre la persona y el deportista, su imagen pública, hace más probable que pueda mantener un estado psicológico estable, lo que a su vez hace más probable que mantenga su éxito durante más tiempo”.

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