Un salvavidas de gas noruego para Europa sería lo más inteligente

Un descuento temporal y modesto tendría efectos simbólicos aún más potentes ante su primer socio comercial

Instalaciones de Statoil cerca de Stavanger (Noruega).
Instalaciones de Statoil cerca de Stavanger (Noruega). reuters

La vecina y rica en dinero Noruega podría participar en la solución de los problemas de gas de Europa. El primer ministro, Jonas Gahr Store, insinuó el miércoles que el país escandinavo, aliado incondicional de la OTAN y miembro de la Asociación Europea de Libre Comercio, podría estar abierto a descuentos en el precio del gas para los países europeos necesitados de energía. Es un movimiento inteligente, dado que el tamaño del descuento es menos importante que el gesto.

Los drásticos recortes rusos en el suministro de gas a Europa este año han convertido a Noruega en la principal fuente de combustible de la Unión Europea. Antes de la guerra de Ucrania, el país escandinavo cubría solo el 20% de la demanda de gas del bloque de 27 países, menos que el 40% de Rusia. Tras aumentar la producción, se prevé que este año suministre cerca de 90.000 millones de metros cúbicos (90 bcm) de gas a la UE, es decir, casi el 25% de la demanda del bloque, según la firma de investigación Rystad Energy. Esta cifra es superior al 20% que probablemente suministrará Rusia. Para Gran Bretaña, las importaciones de gas noruego podrían pasar del 41% de la demanda total en 2021 a casi el 50% en 2022.

Como gran productor de combustibles fósiles, Noruega ha ganado mucho dinero gracias a la subida de los precios. Se espera que los ingresos procedentes del petróleo se tripliquen hasta alcanzar la cifra récord de 933.000 millones de coronas noruegas (93.700 millones de euros) este año. El beneficio neto del gigante energético Equinor se multiplicó por 2,5 hasta alcanzar los 6.800 millones de dólares interanuales en el segundo trimestre de 2022. Oslo también está al frente de un fondo soberano de 1,1 billones de dólares.

Con tanto dinero de sobra, una nación de apenas 5 millones de habitantes tiene margen para dar un respiro a sus aliados en apuros. Ofrecer descuentos en un mercado de vendedores no tiene mucho sentido desde el punto de vista financiero, pero una grave escasez de gas llevaría a la UE a una recesión. Eso perjudicaría el comercio con el mayor socio comercial de Oslo, al que Noruega exportó bienes por valor de 75.000 millones de euros en 2021, aproximadamente el 60% del total. Más del 90% del gas noruego se dirige a la UE y a Gran Bretaña cada año.

Ser proactivo podría ser inteligente. Si Oslo ofreciera un descuento temporal y modesto en los contratos bilaterales existentes, evitaría dar la impresión de estar intimidado. Pero también demostraría que reconoce la necesidad de solidaridad europea en un momento en el que los contratos de gas a un mes vista se negocian a 210 euros por megavatio hora, cinco veces los niveles del verano de 2021.

Aliviar el daño económico de Europa acabará produciendo sus propios dividendos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías