El ‘splinternet’ y cómo puede limitar el acceso a la web

Países como Rusia, China o Corea del Norte bloquean contenidos y redirigen el tráfico de la red

En el mundo hay actualmente varios países en los que el splinternet está presente y por la que los ciudadanos de ese territorio no pueden acceder libremente a internet, sino que lo hacen con una serie de restricciones impuestas por el Gobierno nacional. Muchos pueden imponer un cierto nivel de control sobre el acceso a contenidos (por ejemplo, pornográficos, violentos o discriminatorios) que se consideran ilegales en esa jurisdicción, pero cuando se suprimen abiertamente la libertad de información y la libertad de expresión, la cuestión es otra. Ejemplos extremos –como China y Corea del Norte– arrojan luz sobre el impacto de un splinternet en toda regla sobre los ciudadanos de un país.

Desde nuestro punto de vista, apoyamos el acceso abierto a internet sin fronteras, al flujo de información, a la tecnología de la comunicación y a los servicios digitales para ser parte de las economías digitales. Creemos que la infraestructura debe estar disponible para todos. La información debe fluir libremente, con la esperanza de que a través de la transparencia y el acceso a la información, las personas de todo el mundo puedan informarse y tener su propia opinión de los acontecimientos y situaciones locales y globales. Impedir que los ciudadanos hagan esto basándose en el acceso a la información es claramente una de las principales motivaciones de los países que aplican el bloqueo y las restricciones al acceso a internet. La pregunta, por tanto ,es: ¿cómo puede un país imponer tal bloqueo informativo a sus ciudadanos?

Muchas de las técnicas para bloquear o restringir el acceso a internet implican la desconexión de las redes nacionales de las internacionales a nivel de la infraestructura. Hay varias formas de hacerlo, que expongo a continuación. Pero una nueva manera de implementar el splinternet es controlar el acceso y el uso de software. Un ejemplo actual es el de Rusia. El año pasado, el Parlamento ruso planteó la posibilidad de prohibir los servicios de videollamada extranjeros, como Zoom, y en los últimos meses ha propuesto la creación de su propia tienda de aplicaciones, que se instalaría en los nuevos teléfonos que salgan al mercado. También se ha visto a la potencia del este de Europa utilizar una metodología más tradicional de splinternet, como bloquear el acceso a determinados contenidos, redirigir el tráfico y filtrar las peticiones, de tal manera que, por ejemplo, dejó fuera de servicio Twitter a principios de este año.

Entonces, ¿cómo puede desconectarse un país del internet global? Hay varias formas de hacerlo. Por un lado, se pueden censurar servicios específicos bloqueando el DNS (Sistema de Nombres de Dominio, por sus siglas en inglés), de modo que no se puedan encontrar determinadas páginas de internet. Sin embargo, no es un mecanismo del todo eficaz, ya que es fácil de burlar si se conoce la dirección IP (el número que identifica la ubicación de hardware como ordenadores y servidores) del sitio web al que se quiere acceder, que es la otra forma de acceder a cualquier página de internet.

Otro mecanismo sería que el Gobierno impusiera el filtrado de determinadas direcciones IP, de modo que los proveedores de servicios de internet del país tengan prohibido transmitir paquetes de datos, a menos que procedan de dispositivos del país que tengan permiso para acceder a la red.

También se puede obligar a los proveedores de servicios de internet a eliminar a los clientes privados del enrutamiento del Protocolo de Pasarela de Frontera (BGP, el mecanismo utilizado para permitir que los datos naveguen entre redes en internet), como ocurre en Corea del Norte. Esto significa que solo los dispositivos autorizados seguirían teniendo pleno acceso a internet, mientras que todos los demás estarían completamente aislados.

Si un país se queda sin conexión, esto afecta a las naciones vecinas de varias maneras. Si el contenido está alojado en el país que ahora está separado de internet, los usuarios de fuera de esas fronteras ya no podrán acceder a ese contenido. Pero incluso si el contenido no está alojado en el país ahora aislado, el hecho de que sus redes dejen de ser una parte funcional de la infraestructura global también significaría que todo el tráfico de datos que atraviese la región en cuestión tendría que dar la vuelta al país, lo que supondría un deterioro de la calidad de la conexión a internet, aumentando la latencia y teniendo menos ancho de banda disponible para los usuarios de todos los países vecinos, pero aún más lejos.

Estas son algunas de las formas en que los países pueden limitar el acceso a internet y la navegación de sus ciudadanos con sus decisiones o utilizando sus propios recursos. Aun así, creemos que internet debe estar al alcance de todos. La información debe fluir libremente para que sea accesible a todos, y en un mundo cada vez más globalizado en el que los incidentes en un país tienen efectos en cadena sobre los ciudadanos de otros países, la gente de todo el mundo necesita poder informarse de lo que ocurre en el planeta.

Tener un país aislado del resto de la internet global tiene un impacto negativo en el acceso a lo que cualquier usuario quiere buscar, el rendimiento y la fiabilidad de la conectividad de la red. Además, a largo plazo la fragmentación de la red afectaría negativamente al concepto fundacional de internet: un depósito de información abierto y tecnológicamente neutral y una herramienta para interactuar con el mundo.

Thomas King es CTO de De-Cix