Más de la mitad de las ‘apps’ infantiles vulnera la privacidad de los menores en EE UU

El 57% de las aplicaciones para niños más populares del país recopila información personal de sus usuarios

Apps infantiles
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Cada vez existe una mayor concienciación acerca de la ciberseguridad y el uso que las empresas realizan de los datos personales cuando se descarga una aplicación en el teléfono móvil. Es algo que afecta al conjunto de la población, pero que es especialmente peligroso cuando se trata de los menores.

Casi siete de cada diez menores de entre 10 y 15 años ya tienen móvil, según la última encuesta elaborada por el INE. La edad de acceso a los smartphones es cada vez más prematura, exponiendo a los niños y niñas ante la responsabilidad de aceptar los permisos que requieren determinadas aplicaciones, y que muchas veces ni siquiera los adultos nos detenemos a leer.

Los padres suelen confiar en la seguridad que teóricamente confieren las aplicaciones infantiles, pero el hecho de que estén dirigidas a los menores no implica que sean más seguras. Según el estudio Won't Somebody Think of the Children? Examining COPPA Compliance at Scale, publicado en junio de 2018 por un grupo de universidades estadounidenses y el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados, el 57% de las aplicaciones infantiles gratuitas más populares de EE UU vulnera la privacidad de los menores. De hecho, el 19% de las apps para niños analizadas recopila identificadores u otra información de identificación personal a través de terceros, sin ajustarse a los mecanismos de protección exigidos por la normativa americana, la COPPA, vigente desde abril de 2000.

El hecho de que un software esté dirigido a niños no implica que sea más seguro

"Las empresas que recogen los datos de localización lo hacen muchas veces continuamente y venden estas ubicaciones a anunciantes. Imagínate que tu hijo tiene una aplicación con la localización activada. Alguien puede realizar una compra de esos datos porque le interesa ese perfil. Si ese niño tiene esa app, esa persona puede tener con bastante seguridad el itinerario de esa criatura a lo largo del último mes. Esto, si tienes mala intención, es potencialmente peligroso", explica César Córcoles, profesor de estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicaciones de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Estas infracciones se cometen a pesar de que la ley ha establecido una protección especial para los menores. En España, la Ley Orgánica de Protección de Datos y garantía de derechos digitales (LOPDGDD), aprobada en diciembre de 2018, ha fijado los 14 años como la edad mínima a la que una persona puede consentir el acceso a su información. Además, existen guías oficiales acerca de cómo tiene que ser este consentimiento y qué medidas deben adoptarse para asegurar su cumplimiento.

Las empresas pueden vender a anunciantes datos sensibles como
la localización

Aunque la recopilación y venta de estos datos no suele hacerse de manera malintencionada, sigue representando un riesgo que los padres deben vigilar. Desactivar los permisos que no sean necesarios o activar los controles parentales son algunas de las medidas que los tutores pueden llevar a cabo.

Además, los tutores pueden interponer una denuncia en el caso de que detecten una vulneración de la privacidad de su hijo, a través de un canal específico para la protección de menores en internet que la Agencia Española de Protección de Datos tiene habilitado. "Buscamos que más padres y madres conozcan la importancia de hacer estas denuncias. Es muy importante ser consciente de que existe este canal", señala Córcoles, de la UOC.

En consonancia con la LOPDGDD, en los últimos cuatro años Google ha implementado en España una serie de políticas de protección de datos que incluyen el bloqueo de la segmentación de anuncios en función de la edad, el género o los intereses de las personas menores de 18 años, y la desactivación por defecto del historial de ubicaciones para todas las cuentas, que los menores de 14 años no tienen la opción de activar. Además, la sección de seguridad de Google Play obliga a las aplicaciones a revelar con mayor detalle cómo usan los datos que recopilan, lo que facilita que los padres decidan si estas son adecuadas para sus hijos antes de descargarlas.

Controles parentales

iPhone. Las versiones más recientes de iOS incorporan un sistema de control parental para gestionar el uso que el menor realiza del dispositivo móvil. Así, los padres pueden limitar el tiempo de uso de cada app o juego, bloquear contenido web, restringir búsquedas en internet o la instalación de determinadas aplicaciones.

Android. Con el sistema operativo Android 10 o versiones más recientes, se puede limitar el tiempo de uso del móvil, establecer un periodo de tiempo para descansar, escoger las aplicaciones que el menor puede descargar o hacer seguimiento a su actividad o historial de navegación mediante Google Family Link.

Huawei. El sistema HarmonyOS permite restringir el tiempo de uso tanto del dispositivo como de determinadas aplicaciones, así como bloquear ciertas páginas web.

Windows Phone. Microsoft dispone del servicio Family Safety, pero solo está destinado a los usuarios de Windows 8/RT (PC y tabletas). Por tanto, sus dispositivos móviles no disponen de un control parental como tal, aunque sí de la opción rincón infantil, una especie de recinto de seguridad para preservar a sus usuarios de la exposición a contenidos adultos.

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