Los niños ya no nacen con un pan bajo el brazo: así afecta la inflación a los productos de bebé

La evolución de la subida de precios castiga duramente a los productos de higiene y lactancia de los bebés

Los niños ya no nacen con un pan bajo el brazo: así afecta la inflación a los productos de bebé

Al problema del envejecimiento de la población española se le une ahora el de una bajísima tasa de natalidad, que sitúa a España por debajo de las medias registradas en los países de nuestro entorno. De hecho, el fenómeno se ha ido acelerando a lo largo de los últimos años, como se pone de relieve con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) que revelan que entre 2010 y 2020, la tasa de natalidad se ha reducido cerca del 30%.

¿Pero cuáles son los factores que se encuentran detrás de esta tendencia, ya prácticamente cultural? A las habituales esgrimidas del ritmo de vida, la priorización de otros asuntos antes de ser padres, ahora se une una variable económica determinante como es el aumento excesivo de los precios. Comprar una vivienda, comer fuera de casa, llenar el depósito del coche, cada vez es más caro, y ahora tener un hijo y todo lo que acarrea también.

Con una tasa de IPC general del 9,8% interanual en marzo, que puede haber fijado techo y el 8,3% de abril, cifras que no se habían visto desde los años ochenta en España, es de imaginar que el traslado del aumento histórico de la energía y los combustibles se ha ido contagiando a otros elementos de la cesta de la compra, por el conocido efecto de segunda ronda.

Uno de estos contagios, y en clara incidencia con la decisión de ser padres, es el incremento de precios de todos aquellos productos relacionado con la higiene infantil y la lactancia. Según un estudio de mercado realizado por el comparador Idealo.es, en los últimos seis años este coste se ha elevado el 31% y el 41% respectivamente. De esta forma la cesta de la compra para los bebés se ha incrementado un 36% en su conjunto.

Este incremento suma y sigue, y así lo que pudiésemos calificar como el primer equipamiento para un bebé, compuesto por el carrito, la cuna, ropa, alcanza la nada desdeñable cifra de 1.615,35 euros, un 5% más que hace seis años.

Si se contextualizan estas cifras, estos son los gastos que una pareja tiene que hacer frente a la hora de decidir tener un hijo o no, lo que contrasta con el nivel de salarios existente en España, cuyo SMI son 1.000 euros al mes.

Pero sin duda, el producto que va a ser más regular en el consumo a lo largo de los primeros meses de vida son los pañales. El gasto medio de una familia en este producto se mueve en una horquilla que oscila entre los 38,77 euros y los 62,40 euros, dependiendo de la marca que se escoja. Teniendo en cuenta que de media, los niños suelen estar tres años utilizando estos bienes, la inversión total se nueve entre los 1.395,72 euros y los 2.246,4 euros.

Pero si los padres están fuertemente sensibilizados con el cambio climático y su opción es criar a sus hijos de forma sostenible, en este caso la inversión es aún mayor. De hecho, el gasto mensual en pañales sostenibles se eleva a 98,4 euros. Mientras que la inversión total alcanzaría los 3.542,4 euros, el doble que si se escogiese la marca blanca del distribuidor.

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