Tecnología

Guerra tecnológica: Taiwán quiere que Foxconn salga del fabricante de chips chino Tsinghua Unigroup

Su inversión de 775 millones corre peligro por la creciente tensión con China

En este contexto de tensión, EE UU invierte 280.000 millones en alta tecnología

Logo de Foxconn en un edificio de la compañía en Taipei, Taiwán.
Logo de Foxconn en un edificio de la compañía en Taipei, Taiwán.

Nuevo capítulo en la guerra entre EE UU y China por dominar el negocio de los chips, que ha puesto a Taiwán y sus empresas en el ojo del huracán. Más cuando Pekín sigue amenazando con tomar por la fuerza Taiwán. Las autoridades de seguridad nacional taiwanesas parecen dispuestas a obligar al proveedor de Apple, Foxconn, a deshacer una inversión de 800 millones de dólares (775 millones de euros) en la compañía china de chips Tsinghua Unigroup, según informa el Financial Times, que cita fuentes conocedoras del asunto.

Foxconn, el mayor productor de electrónica por contrato del mundo y el mayor empleador del sector privado en China, anunció el pasado julio una inversión en la citada compañía china, convirtiéndose en su segundo mayor accionista.

El acuerdo provocó ya entonces advertencias por parte de la comisión de inversiones del Ministerio de Economía taiwanés de que Foxconn podía ser multada por no haber presentado la operación para su aprobación previa, sin embargo los funcionarios dijeron que la compañía no había violado otras regulaciones, pues el acuerdo estaba por debajo del techo para las inversiones en China que el Gobierno de Taipei había fijado para Foxconn Industrial Internet, la subsidiaria de la firma con sede en el continente.

Pero, los acontecimientos de los últimos días pueden complicar la transacción. La visita de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de EE UU, a Taiwán, calificada por China como una amenaza para la paz y la estabilidad, y los ejercicios militares armados alrededor de la isla, que suponen según Taiwán “un bloqueo marítimo y aéreo” al país impidiendo que empresas como el gigante taiwanés de los chips TSMC puedan acceder a componentes, materias primas y máquinas imprescindibles para sus negocios lo que podría provocar una escasez de chips, han complicado el escenario.

Seguridad nacional

“Está claro que ahora que han elevado esto [la inversión de Foxconn] a nivel de seguridad nacional, las perspectivas se vuelven sombrías (...) Con la creciente tensión en el Estrecho de Taiwán, esto parece aún más difícil”, dijo al FT una persona cercana a la compañía. Los funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional del presidente y el Consejo de Asuntos Continentales de Taiwán creen que el acuerdo debe ser bloqueado. Foxconn aseguró ayer que ha presentado informes a las autoridades de Taiwán sobre la inversión y dijo que seguirá hablando con los funcionarios del Gobierno.

Los analistas consultados por el periódico citado dijeron que la inversión en Tshinghua Unigroup tiene sentido para Foxconn, que tradicionalmente se ha centrado en el ensamblaje de productos electrónicos de bajo margen y mano de obra intensiva, como smartphones, pero están tratando de fortalecer su negocio de semiconductores para aumentar los márgenes de ganancia y asegurar el suministro de chips, especialmente para el negocio de vehículos eléctricos del grupo.

Con todo, Foxconn y Tsinghua, un activo importante para los planes de China de lograr una mayor independencia en el negocio de los chips, no son las únicas empresas afectadas por la batalla que enfrenta a EE UU y China por liderar la economía mundial y el campo estratégico de los chips. EE UU ha amenazado también con boicotear a YMTC, el principal fabricante chino de chips de memoria, después de que este anunciara la semana pasada una nueva tecnología que le ayudarán a alcanzar a su rival estadounidense Micron Technology y a la surcoreana SK Hynix. Además, Washington ya metió en una lista negra en 2020 al mayor fabricante chino de chips SMIC, que acaba de lograr fabricar chips de 7 nanómetros dirigida por un antiguo director de TSMC y Samsung, según publicó el lunes The Wall Street Journal.

Todas estas acciones se producen mientras EE UU adopta la recién aprobada Ley de Chips y Ciencia para impulsar la fabricación de semiconductores en su territorio. Esta ley, que ayudará a crear, según el presidente de EE UU Joe Biden, un millón de empleos en EE UU en seis años, compromete una inversión de 280.000 millones de dólares para fabricar alta tecnología (fundamentalmente chips) e investigación científica. Todo ello en medio de temores de que el país esté perdiendo su ventaja tecnológica ante China. Un hecho que ha llevado a Washington a prohibir, a través de esa ley, que los fabricantes de chips que obtengan fondos federales de EE UU puedan abrir nuevas plantas de chips avanzados en China o expandir su producción ya existente en ese país durante 10 años. Una restricción que afecta, entre otros a TSMC, Samsung, SK Hynix, Intel y a la europea ASML.

En este contexto, Taiwán, preocupada por la ambición de China de impulsar su sector de semiconductores, quiere medir muy bien las acciones de sus empresas para que no se interpreten como una ayuda a China en su rivalidad tecnológica con EE UU. Y parece estar preparada para alinearse más estrechamente con EE UU ante las crecientes amenazas de Pekín. EE UU, que ya ha logrado con sus subsidios que Intel, Micron y Qualcomm, entre otras, anuncien la apertura de nuevas fábricas de chips en el país, ha propuesto a Japón, Corea y Taiwán crear la alianza Chip4 para construir una cadena de suministro de semiconductores. 

El Gobierno de la isla, enfrentado a la creciente presión de China, que considera la isla gobernada democráticamente como su propio territorio, también está proponiendo nuevas leyes para evitar que Pekín lleve a cabo su espionaje económico y, según Reuters, prohíbe a las empresas construir sus fundiciones más avanzadas en China para asegurarse de que no deslocalizan su mejor tecnología. 

Beneficio récord de la taiwanesa, con perspectivas cautelosas

Resultados. Hon Hai Precision Industry, matriz de Foxconn, contabilizó un beneficio neto atribuido récord de 33.290 millones de dólares de Taiwán (1.085 millones de euros) en el segundo trimestre de 2022, un 3,3% más que un año antes. Y su facturación creció un 12% hasta los 49.230 millones de euros. En el primer semestre, logró un beneficio neto de 2.045 millones de euros, un 0,7% menos que en el mismo periodo de 2021, y una facturación de 94.540 millones de euros, un 8% más.

Resiliencia. Su presidente, Young Liu, destacó ayer “el alto grado de resiliencia” del grupo en un contexto de desaceleración de la demanda de teléfonos móviles, televisores y otros dispositivos y de la interrupción de la cadena de suministro, pero advirtió que la situación geopolítica, la presión inflacionaria y de pandemia por Covid les lleva a mantener una perspectiva prudente.

Inflación. La compañía advirtió que el aumento de la inflación tendrá un impacto limitado en la demanda de smartphones de gama media y alta en lo que queda de año, pero dijo que prevé un crecimiento plano de los ingresos en su negocio de electrónica de consumo para el trimestre que acaba en septiembre. "En general, somos ligeramente más cautelosos con respecto al tercer trimestre, pero, en comparación con el mismo periodo del año pasado, aún podríamos ver un crecimiento", añadió el presidente de la compañía, que se ha visto afectada como otros fabricantes mundiales por la grave escasez de chips. La guerra de Ucrania y los cuellos de botella prolongados por la pandemia han puesto a prueba los canales logísticos. 

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