Las cosas no van tan mal en Estados Unidos...

Aunque hay R, recesión, técnica, el empleo sube, y el lujo sigue expandiendo sus tiendas por todo el país

Estados Unidos tiene una enorme diversidad social, racial, demográfica, económica, y más aún con 330 millones de ciudadanos legales y más de 50 millones de ilegales, en su mayor parte hispanos/latinos.

Dando lo anterior por bueno, desde Nueva York puede verse extrema pobreza en Harlem y Bronx, y mucha riqueza desde un penthouse de la cantante Madonna, que mira a Central Park con grandes ventanales y 600 metros cuadrados habitables. Concluimos que las generalizaciones, en general, no son buenas: como las referencias a la Recesión. La moda es referirse a ella como R en los medios de comunicación. Porque nadie la quiere provocar hablando de ella.

Me interesa la moda, y con R o sin R, veo que Gucci en Columbus (Ohio), Chanel en Troy (Michigan) y Hermès en Naples (Florida) han abierto tiendas nuevas en lugares poco habituales para ellas. No se trata de los Campos Elíseos de París, la Quinta Avenida de New York o el barrio diplomático de Shanghái, donde hay colas de horas para comprar un Birkin o un Kelly.

Me dicen responsables de tiendas de dichas marcas en Nueva York que tras décadas de expansión en China, las marcas de lujo están redescubriendo EE UU en lugares donde saben que la renta es muy alta y nunca antes habían operado. Nunca es tarde, si la dicha es buena: el mercado del lujo anticipa tendencias. La semana pasada supimos que Apple acabó con su inventario de iPhone de alta gama. Si la gente tiene dinero para comprarlos… quizá no estén tan mal las cosas. Cuando vaya a Memphis (Tennessee) y Tupelo (Mississippi), los estados más pobres de la Unión, contaré lo que me encuentro.

¿Quién no desayuna con Kellogg o consume productos de higiene de P&G, por citar empresas de gran consumo americanas? Tras un semestre excelente, ambas compañías –que toman el pulso a la clase media del país– incrementan las expectativas positivas para el resto del año.

Y, aquí, el cine… va de cine: Paramount anunció que su secuela de Top Gun (Tom Cruise) y su creciente negocio de TV en streaming impulsaron sus ingresos en el último trimestre, aunque sintió “una desa­celeración en el mercado publicitario”. AMC Entertainment quintuplicó ingresos en el último trimestre, a medida que los cinéfilos regresaban a las salas de cine.

Las empresas de gran consumo, como Google o Pepsi, impulsan las inversiones: tales gastos, entre empresas del S&P 500, crecen más rápido ahora que en el primer semestre de 2021. Y, como cantó Elvis, Viva Las Vegas: a pesar de la inflación y el nerviosismo por una posible R (recesión), la gente acude en masa al oasis del entretenimiento y las apuestas. Caesars Entertainment (cinco hoteles/casino) y MGM Resorts International (siete hoteles/casino) reportaron ingresos récord en Las Vegas.

Los mercados bursátiles, también; los índices más importantes han superado el bajón de junio: el S&P 500 subió un 13% en julio. Y el tecnológico Nasdaq Composite se disparó un 19%. Una fuerte caída en los rendimientos de los bonos a largo plazo ha impulsado un repunte en las acciones.

Y está el empleo. En América hay pleno empleo (tasa de paro del 3,6%). Si Los Ángeles y San Francisco están llenos de homeless es porque sus alcaldes les dan 2.000 dólares al mes para que lo sean. Ningún incentivo para trabajar. Y se acaba de saber el dato de empleo de julio: los analistas pronosticaban que el mercado laboral de EE UU se enfriaría en julio, ya que la economía entró en R técnica por la alta inflación y los aumentos de los tipos de interés de la Reserva Federal. Se estimaba que los empresarios crearían 258.000 empleos en julio (fue casi medio millón en junio), y que la tasa de desempleo se mantuviera en el 3,6%, según el consenso del mercado. ¿La realidad? Se crearon 528.000 empleos en julio y la tasa de paro bajó al 3,5%.

Mientras, aunque la gente no habla de ello, pero la prensa sí, Turquía juega a mediador diplomático entre Rusia y Ucrania. Cuestión de prestigio para el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que se entrevistó el viernes con el presidente ruso, Vladímir Putin, por segunda vez en menos de un mes, para hablar de la guerra en Ucrania. De paso, trataron la cuestión de los planes militares de Turquía de invadir el norte de Siria, donde hay kurdos, a quienes los presidentes sirio, turco y ruso, no aman mucho.

Y, cuestión kafkiana, distópica y propia de una realidad paralela o metaverso, la guerra ruso-ucraniana continúa, Ucrania anuncia que hará una ofensiva en el sur del país y, al mismo tiempo, rusos y ucranianos acuerdan abrir un corredor para que el trigo llegue al resto del mundo.

Éramos pocos y… Nancy Pelosi se presentó en Taiwán, provocando que China envíe barcos cruzando la línea invisible que no debería cruzar –lo que provocará reacción norteamericana, como ha anunciado el secretario de Estado, Antony Blinken–. Japón, aliado de EE UU (y con 100.000 marines en su archipiélago) dice que Pekín disparó el día 4 cuatro misiles balísticos sobre el espacio aéreo de Taiwán, al tiempo que China anunció medidas contra Pelosi y su familia, e interrumpe el diálogo con EE UU sobre la lucha contra el cambio climático.

El líder de Al-Qaeda, Ayman al-Zawahiri, fue eliminado por un dron americano en Kabul, y las encuestas dan la victoria a los republicanos en las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre.

Como decía Julio Iglesias, la vida sigue igual, y Biden cae fatal.

Jorge Díaz Cardiel es socio director de Advice Strategic Consultants, autor de ‘El New Deal de Biden’