Boris Johnson cede a la presión y dimite como primer ministro

El mandatario británico asegura que seguirá en el cargo hasta la elección de un nuevo líder

Boris Johnson, este jueves, al anunciar su dimisión como primer ministro.
Boris Johnson, este jueves, al anunciar su dimisión como primer ministro.

Boris Johnson fue retratado hace apenas una semana en el Museo del Prado frente al cuadro de ‘Carlos V a caballo en Mühlberg’ (1548), como si se tratara de una premonición de lo que sería su lucha más épica por conservar el poder en Reino Unido. Pero este jueves, lejos de replicar la victoria del emperador, el hasta ahora primer ministro británico ha cedido a la presión de los tories y ha dimitido tanto a su cargo en el Ejecutivo como al liderazgo del Partido Conservador, tras 48 horas de masivas renuncias de sus ministros que le llevaron finalmente a caerse del caballo, a pesar de sus intentos por atrincherarse en la residencia oficial.

“El proceso de escoger un nuevo líder debe empezar de inmediato”, ha asegurado Johnson cerca de las doce y media, a las puertas del número 10 de Downing Street. “Está claro ya que la voluntad del grupo parlamentario conservador es que haya un nuevo líder en el partido y, por tanto, un nuevo primer ministro”, ha afirmado, a la vez que ha adelantado que permanecerá como premier interino hasta que se concrete la elección de un nuevo líder. Algo que Johnson prevé para septiembre, como pronto, pero que dependerá de la disposición tanto de nuevo gabinete como de los diputados tories a respaldarle.

El tiempo de su desalojo también dependerá de la oposición laborista. Su líder, Keir Starmer, ha anunciado este jueves la intención de su partido de presentar una moción de censura (moción de confianza, en la terminología parlamentaria británica) para echar a Johnson, en el caso de que los conservadores le permitan mantenerse como primer ministro hasta el otoño.

El primer ministro británico, Boris Johnson, contempla el cuadro 'Carlos V a caballo en Mühlberg' (1548), del pintor veneciano Tiziano Vecellio, en el Museo del Prado.
El primer ministro británico, Boris Johnson, contempla el cuadro 'Carlos V a caballo en Mühlberg' (1548), del pintor veneciano Tiziano Vecellio, en el Museo del Prado. EFE

El mandatario británico sale de Downing Street llevando a sus espaldas el éxito del Brexit, un titán contra el que no pudieron sus predecesores Theresa May y David Cameron. También se apunta la supervivencia del Gobierno a la crisis sanitaria y económica provocada por el Covid-19, así como su liderazgo en la respuesta de Occidente ante la invasión del Gobierno de Putin en Ucrania, figurando como uno de los aliados más fuertes y contundentes del presidente ucraniano Volodímir Zelenski.

Aun así, su partida deja también a una nación sumida en la incertidumbre política y económica, mientras enfrenta una inflación creciente —con muchos británicos luchando para hacer frente al aumento de los precios del combustible y los alimentos—, una recesión potencial y la amenaza de una acción industrial generalizada. Entre sus asuntos pendientes, además, queda el proyecto de ley que pretende anular unilateralmente partes del protocolo suscrito con la Unión Europea sobre Irlanda del Norte.

Presión interna

Los escándalos han sido la criptonita del Gobierno de Johnson, que se inauguró en 2019 con la mayor victoria conservadora desde 1987. El informe sobre las fiestas en Downing Street durante las semanas más críticas de la crisis del Covid-19 debilitaron la credibilidad del mandatario británico y lo empujaron a enfrentarse a una moción de censura interna, de la que salió victorioso, aunque con un 41% de sus parlamentarios en contra.

Pero la metástasis se produjo esta misma semana al revelarse que Johnson tenía conocimiento previo sobre las denuncias por acoso sexual a jóvenes asesores y colegas interpuestas contra Chris Pincher, a quien designó el pasado febrero como número dos del grupo parlamentario conservador.

Este desmentido se tradujo en la pérdida total de la confianza de la Casa de los Comunes en Johnson y desencadenó la renuncia de más de un tercio de sus ministros para forzar su dimisión. En una señal de la evaporación de su apoyo durante una de las 24 horas más turbulentas de la historia política británica reciente, el ministro de Finanzas de Johnson, Nadhim Zahawi, quien fue nombrado para su cargo el martes, pidió la renuncia de su jefe.

“Esto no es sostenible y solo empeorará: para ustedes, para el Partido Conservador y lo más importante para todo el país”, dijo Zahawi en Twitter. "Debes hacer lo correcto e irte ahora". Algunos de los que permanecieron en el cargo, incluido el ministro de defensa Ben Wallace, dijeron que solo lo hacían porque tenían la obligación de mantener el país seguro. Había habido tantas renuncias ministeriales que el gobierno se enfrentaba a la parálisis.

Aun así, ayer en su comparecencia ante la prensa, el mandatario británico no asumió su responsabilidad en la mala gestión de los escándalos que involucraron a las filas de su partido, sino que ha denunciado que ha sido el “espíritu de rebaño” de Westminster (sede del Parlamento) el verdadero responsable de su derrota. “Amigos míos, en política nadie es imprescindible”, ha sentenciado Johnson en su despedida.

Posibles sucesores

Ante la inminente marcha de Boris Johnson, los posibles sucesores se están alineando. Entre ellos, se incluye a la secretaria de Relaciones Exteriores, Liz Truss; a la ministra de Comercio, Penny Mordaun; al secretario de Defensa, Ben Wallace; al nuevo canciller, Nadhim Zahawi; así como a su predecesor Richi Sunak y al exministro de Salud, Sajid Javid, quienes renunciaron al gabinete el martes.

Ahora los conservadores ahora tendrán que elegir un nuevo líder, un proceso que podría llevar unos dos meses. Para optar a este cargo, se exige ser diputado de la Cámara de los Comunes y miembro del partido desde tres meses antes de la elección.

“Nuestro brillante y darwiniano sistema producirá un nuevo líder comprometido igualmente con el progreso de este país y comprometido con el recorte de impuestos, porque esta es la vía para asegurar el crecimiento y los ingresos que necesitamos para costear unos servicios públicos de excelente calidad”, ha asegurado Johnson este jueves, tras repetir que “con pesar” abandona lo que para él ha sido el “mejor trabajo del mundo”.

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