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El Parlamento Europeo apoya incluir a la nuclear y el gas en la taxonomía verde europea

Si el Consejo de Europa tampoco se opone, la inclusión entrará en vigor el 1 de enero de 2023

Una planta de energía nuclear Electricite de France (EDF) en Belleville-sur-Loire, Francia, el12 de octubre de 2021.
Una planta de energía nuclear Electricite de France (EDF) en Belleville-sur-Loire, Francia, el12 de octubre de 2021. REUTERS

El Parlamento Europeo ha rechazado este miércoles poner un veto contra la inclusión de la energía nuclear y el gas como actividades económicas sostenibles, mostrando su respaldo a que ciertas inversiones en estos sectores energéticos se consideren verdes. Durante la votación, donde se necesitaba una mayoría absoluta para que rechazar el cambio en la taxonomía europea, no se ha alcanzado la cifra de eurodiputados necesaria para detener la propuesta de la Comisión: 328 representantes apoyaron que las fuentes sean consideras verdes, 278 votaron en contra y 33 se abstuvieron. Si el Consejo de Europa tampoco se opone, la inclusión en la taxonomía entrará en vigor el 1 de enero de 2023.

El debate por la propuesta de asignarle la taxonomía de “energía verde” a la nuclear y el gas divide a Europa desde 2019. Mientras que Francia impulsa este cambio en la calificación y anuncia la construcción de nuevas centrales nucleares, España y Alemania se oponían drásticamente tras estar camino al cierre total de plantas. No obstante, los recientes cortes en el suministro de gas ruso y las subidas en los precios de la energía parecen haber modulado las discrepancias.

La taxonomía verde también busca guiar a las empresas e inversores en sus planes de descarbonización, identificando actividades y sectores económicos ambientalmente sostenibles y que contribuyan a mitigar el cambio climático. Entre las medidas que se contemplan se encuentran la Creación de un estándar de bonos verdes de la UE y etiquetas para productos financieros verdes, la creación de una etiqueta ecológica de la UE para productos de inversión minorista, la extensión del marco de la etiqueta ecológica a los productos financieros, el fomento de la inversión en proyectos sostenibles de infraestructura, de investigación, innovación y digitalización, entre otros. En este sentido, si la nuclear y el gas entran dentro de la taxonomía, podrán acceder a los beneficios orientados a otras renovables como la solar y la eólica. Por otra parte, el Pacto Verde Europeo obliga a los países a invertir en reformas ecológicas “por lo menos el 37%” de la financiación que reciben del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de 672.500 millones de euros. 

Asimismo, la inclusión de la nuclear y el gas en esta taxonomía añade una capa de complejidad a la regulación sobre las finanzas verdes en Europa, y genera, por ejemplo, preguntas sobre la posibilidad de que las instituciones involucradas en proyectos nucleares o de gas que cumplan con los estándares de la Unión Europea puedan emitir bonos verdes, un mercado que creció alrededor de un 50% el año pasado y que se estima que se emitió bonos por el valor de 452.200 millones de dólares en 2021. 

En octubre de 2021, la Comisión aseguró que buscará recaudar hasta el 30% de los fondos de Next Generation EU, unos 250.000 millones de euros, mediante la emisión de bonos verdes. En este sentido, la nueva taxonomía podría influir directamente en la cantidad de inversiones que el gas y la nuclear podrán captar y en los proyectos a los que la inversión se podrá dirigir. Esto ha sido criticado por los partidarios de la solar y la eólica, ya que argumentan que estos sectores, que no son del todo libres de emisiones y contaminación, podrán gozar de los mismos beneficios que las otras tecnologías verdes.


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