¿Qué está pasando con los fondos de renta fija?

En lo que va de año, la gran mayoría sufren pérdidas superiores al 10%. No se libran ni los flexibles, ni los más vendidos ni los gestores mejor reputados

En lo que va de año la gran mayoría de fondos de renta fija sufren pérdidas superiores al 10%. No se libran ni los flexibles, ni los más vendidos, ni los gestores más reputados. Un ejemplo que ilustra esto es el Pimco Income, uno de los fondos de gestión activa de renta fija global más recomendados en Europa y en Estados Unidos. Pues bien, en la clase sin riesgo divisa, su valor liquidativo sufre una corrección de doble dígito. Los partícipes del Caixabank Master RF Privada padecen un descenso similar, pero su política de inversión no da tanto margen para adaptarse, así que en ese caso sus gestores difícilmente lo podían evitar. El dolor es bastante menor en los que invierten en plazos ultracortos, pero algunos flexibles con filosofía de corto plazo y superventas, como el Carmingnac Securité, superan el 6% de pérdida latente, que también duele. Hemos hablado del resultado de tres productos de gran volumen, fondos de 175.000, 4.000 y 6.000 millones respectivamente. Los flexibles podrían haber usado estrategias para amortiguar el descalabro, ¿no era evidente que subirían tipos? ¿son Pimco Income y Carmignac Securité la excepción?

Según los datos de Morningstar, estos productos son una buena muestra de lo que ocurre en general. Los fondos con pérdidas inferiores al 5%, que no sean de cortísimo plazo, son minoría y, los que pierden menos del 2% son una rara avis. Así que, si ve sus fondos de renta fija con minusvalías de doble dígito, el patio de su casa será particular, pero cuando llueve se moja como los demás. En mi opinión, las cosas solo parecen muy evidentes cuando ya han pasado, no antes. Y lo cierto es que la mayoría de los gestores profesionales no han actuado como si fuese tan seguro. Por un lado, la tan anunciada subida de tipos me recuerda al cuento: ¡Que viene el lobo! Algunos analistas llevan anunciando que sucedería desde 2013. Muchos de los fondos flexibles estuvieron vendiendo bonos alemanes desde entonces y esa cobertura les restaba mucha rentabilidad frente a productos más simples que se limitaban a comprar. Así que dejaron de hacerlo o lo hicieron en menor medida. Por otro lado, a principios de año tampoco era tan previsible la invasión de Rusia. Y los bonos de ese país rentaban bien, así que algunos de estos flexibles los tenían en pequeños porcentajes.

Hay una creencia muy propagada por algunas entidades: “en mercados complicados hay que invertir en productos flexibles”. Y de nuevo, como pasó en 2018 con los fondos de gestión alternativa líquida, algunos partícipes se habrán llevado una decepción. (Si tienen curiosidad sobre lo que pasó con la gestión alternativa pueden leer el artículo: Fondos alternativos líquidos: líquidos sí ¿pero alternativa?). Por lo menos en un fondo puro de renta fija emergente o bonos de alto rendimiento sabes cuánto tienes de este tipo de bonos; en un flexible tienes que confiar en el gestor. Yo no digo que no invierta en este tipo de productos, pero mi recomendación es poner solo una pequeña porción. Ahora incluso se los podría ahorrar, pues ya hay valor en el activo.

Lo que está pasando en renta fija, por doloroso que sea, deja la expectativa de rentabilidad en muchos bonos por encima de la inflación media que se descuenta para los próximos años. Algo que no ocurría desde hacía mucho y que yo creía que se mantendría durante varios años más para los bonos de gobierno y corporativos de alta calidad. Sin embargo, la deuda italiana ofrece más del 3% a diez años y eso es superior a la inflación media esperada. Los rendimientos esperados para bonos corporativos a medio plazo oscilan entre el tres y el nueve por ciento, según su calidad crediticia.

En la actualidad ya no tiene porqué ser cierto lo que escribí en enero en la entradilla de la tribuna: El Covid también pasará factura al ahorrador español. A partir de ahora, los partícipes de fondos muy conservadores no sufrirán una merma real en su patrimonio financiero, ya que muchos bonos a medio y largo plazo pagan por encima de inflación esperada.

Por tanto, si es conservador, antes de cambiar fondos de bonos corporativos por renta variable piénselo, algunos pagan ahora más del doble del dividendo y las compañías responden antes a sus deudores. Hay que advertir que un fondo de inversión de renta fija se comporta de forma diferente a una cartera de bonos que se compra a vencimiento. Aunque hay algún vehículo que se lanza hasta una fecha concreta, habitualmente los fondos tienen vocación de perdurar a lo largo del tiempo. Por tanto, son una inversión continua en bonos que se van renovando de acuerdo con la política de inversión del fondo en cuestión. Así, en carteras de bonos a vencimiento la sensibilidad a subida de tipos va disminuyendo con el tiempo y en un fondo abierto (no flexible) se mantiene estable dentro de un rango. Supongamos una cartera con vencimiento a cinco años, dentro de tres, solo le quedarán dos y su sensibilidad a tipos será mucho menor que con un fondo de inversión que se mantenga en bonos a cinco años. Si dentro de tres años es cuando empiezan a bajar tipos con el fondo le irá mejor. Pero pueden preguntar a su asesor que le indique lo mejor en función de diversos escenarios y así tomará mejor su decisión.

Marta Díaz-Bajo es Directora de soluciones de inversión de Atl Capital