Estrategias

Claves para un verano agitado, con un ojo en la Fed y otro en el BCE

Los expertos auguran más caídas en la Bolsa, pero se dividen entre los que ven oportunidad de invertir este verano y los que optan por esperar a ver el efecto de la inflación y los tipos en los beneficios

Christine Lagarde y Jerome Powell en una imagen de archivo
Christine Lagarde y Jerome Powell en una imagen de archivo Getty Images

Al dinero no le espera un verano tranquilo. Tendrá que estar muy atento a los datos macro que se vayan publicando. Muy especialmente a la evolución de la inflación, pero también a los indicadores de crecimiento económico. El 21 de julio será el gran día del Banco Central Europeo, cuando, además de anunciar la primera subida de tipos desde 2011, deberá desvelar su estrategia para evitar la fragmentación financiera que tanto temen los países del sur de Europa. Por su parte, la Reserva Federal estadounidense (Fed), el 27 de julio volverá a reunirse para subir los tipos, sin que pueda descartarse del todo un segundo incremento de 75 puntos básicos. Jerome Powell reiteró esta semana que luchará con ahínco contra los altos precios.

¿Qué pasará en los mercados este verano? Difícil pregunta, sin duda, después de que este segundo trimestre del año se cierre para el índice S&P 500 como el peor desde 1962 y después de que los bonos hayan sufrido su mercado bajista más grande de toda su historia. Para los que gustan de la estadística, agosto no es un buen mes. Un estudio de los últimos 20 años en el Ibex 35 recoge una caída media del 1,2% en el mes dedicado a Augustus, que se reduce al -0,1% para julio.

Paradojas de los mercados, destaca la caída del selectivo español del 21,2% en 1998, consecuencia de la crisis del rublo ruso –alentada por la vivida desde julio de 1997 en los países asiáticos–, y la de 2011 (-9,5%), fruto de la crisis del euro. Parece que la historia se repita en fechas similares. Lo cierto es que en los veranos, con menor liquidez por las vacaciones, los movimientos suelen ser más bruscos. Es decir, con menos dinero se provocan alzas y bajas más abultadas. Y esa es una constante que ha afectado siempre al periodo estival y que es fácilmente contrastable. Y sin duda, el horizonte de una recesión económica pone las cosas muy difíciles para las acciones en las próximas semanas.

Invertir en Bolsa o esperar

Pese a las opiniones contradictorias, algunos expertos consultados ven una oportunidad: aprovechar las caídas para entrar en valores sólidos, de valor y que estén poco endeudados. Eso opina Javier Molina, portavoz en España de la plataforma eToro, con una frase contundente: “Vender ahora es lo peor”. Y añade: “La caída media histórica del S&P 500 es del 30%-32% y ya llevamos un 22%. Lo mejor es hacer cartera en valores defensivos, con dividendos y proveedores de servicios que se verán beneficiados después de la finalización de la pandemia, como el turismo. Si entras en un valor con PER bajo y cae algo más, no pasa nada porque se recuperará. Siempre deben ser valores seguros y con poca deuda. Esta visión se aleja de utilizar la gestión pasiva”.

Desde la gestora de fondos Buy & Hold también se muestran optimistas sobre el periodo estival. “Momentos como el actual son para mantener o incrementar la inversión de acuerdo con el propio horizonte temporal y el perfil de riesgo. Los momentos de volatilidad e inestabilidad siempre, sin excepción, se han transformado en oportunidades para ganar dinero de verdad. De media, el mercado asciende un 74% desde mínimos de la caída dos años después. Además, este verano podría ser un momento magnífico en el que se resuelvan algunas de las dudas que ahora pesan sobre los mercados, como los próximos movimientos de los bancos centrales y, sobre todo, la guerra en Ucrania. Igual que nadie esperaba el conflicto bélico, la paz puede sorprender en verano, con lo que se convierte en otro argumento para asegurar que lo mejor es estar invertido”, indican sus gestores y socios.

Mucho más cauteloso se muestra Ignasi Viladesau, director de inversiones de MyInvestor. Sus temores bursátiles se basan en que aún no se han actualizado las previsiones de beneficios de las compañías, pese a que se han rebajado los PER de las Bolsas ante el temor a una recesión. “En 2008 los analistas empezaron el año estimando que los beneficios crecerían más de un 10% ese año. En realidad, cayeron un 78%. Estamos muy lejos de un 2008, pero lo que sí es probable es que la expectativa actual de un 10% de crecimiento se recorte a niveles más plausibles, dando lugar a una correspondiente bajada en el índice”, explica. Y agrega que “la narrativa a principios de año era que un entorno de inflación elevada, si iba de la mano de crecimiento fuerte, podría permitir a las empresas pasar sus aumentos de costes al consumidor, manteniendo o incluso incrementando márgenes. Sin embargo, empresas como Target y Walmart nos han demostrado que sus márgenes se erosionan”.

Por último, Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de la Mutualidad de la Abogacía, cree que la renta variable es la gran perjudicada con el nuevo escenario económico. “La renta variable ha cambiado a peor a medida que han transcurrido los meses, con perspectivas de decrecimiento o recesión y peores valoraciones de las acciones con la subida de los tipos. La Bolsa tiene un riesgo de caída adicional que no vemos en la renta fija y ello nos ha hecho deshacer posiciones en acciones cotizadas que hemos suplido con mayor inversión en renta fija y con inversiones alternativas como el capital riesgo o las infraestructuras”, señala.

Bonos más tranquilos

La pasada reunión de urgencia del Banco Central Europeo con la promesa de un plan para evitar la fragmentación financiera entre el centro y el sur de Europa ha tenido efectos balsámicos. Buena muestra es el bono español a 10 años, que hace diez días rondaba el 3,2% de rentabilidad y ahora se coloca por debajo del 2,5%. Pero todo dependerá de cómo se vaya atajando la inflación, de la firmeza de los bancos centrales y de las medidas adoptadas por Christine Lagarde.

Los expertos se muestran ven el mercado de bonos más tranquilo y coinciden en que probablemente ya haya sufrido sus peores episodios del año. Javier Molina apunta que “en renta fija puede que lo peor del año ya haya pasado y el suelo está muy cerca. De todas formas estaríamos en plazos cortos”. Pedro del Pozo indica que “en renta fija hemos incrementado posiciones, incluso desde el principio del año. Parece que ya hemos visto un techo en renta fija. Hay que esperar y ver si las medidas de subida de tipos acaban afectando al crecimiento y, por tanto, se descartan nuevas alzas en las rentabilidades”.

Por su parte, Ignasi Viladesau reconoce que “en renta fija evitaríamos deuda corporativa de baja calidad (high yield), que suele contener empresas con modelos de negocio poco viables con altos tipos de interés. Cuando les toque refinanciar su deuda, dichas empresas verán su flujo de caja reducido significativamente y, en consecuencia, su capacidad de repagar la deuda será menor. Lo mismo se producirá en la deuda soberana de aquellos países que estén actualmente al límite de su capacidad de endeudamiento; en la mayoría de los casos estos son países emergentes”.

Cubrirse: tarde y caro

Otra de las formas de pasar el verano es cubriendo las inversiones para compensar las posibles caídas que se puedan producir. El experto de XTB, Joaquín Robles, ofrece algunas opciones, como las posiciones cortas, la utilización del stop loss para poner un límite a nuestras pérdidas y la reducción de exposición para mantenerse a la expectativa en liquidez. También indica la posibilidad de utilizar CFD y ETF inversos del Ibex 35 si se está en Bolsa española, “aunque la cobertura no es total dependiendo de la relación del índice con el valor concreto. “Otra posibilidad sería la de cubrir valor por valor, pero es más costosa y en ocasiones no todas las acciones permiten la operativa en corto”, advierte.

Para Javier Molina, experto de eToro, “la cobertura empieza a no compensar porque se ha encarecido. Las Bolsas ya han caído un 20% y cualquier cobertura se antoja que ya llega demasiado tarde”. Desde la gestora Buy & Hold se muestran contundentes: “Proceder a movimientos para proteger la cartera suele suponer mover el patrimonio hacia productos que ofrecen una menor rentabilidad. A veces casi nula, como en el caso de los depósitos bancarios. La inversión a la búsqueda de los dividendos más altos tampoco tiene una rentabilidad asegurada, porque las políticas de retribución pueden variar y cubrirse con futuros y opciones puede tener un coste tan elevado que consuma las ganancias obtenidas al implementar estrategias de este tipo”, concluyen.

En estos meses de verano se resolverá en gran parte la duda de si las alzas de tipos de la Reserva Federal terminarán por causar una recesión, en cuyo caso Bank of America prevé una caída adicional en la Bolsa europea del 10%. Pero no en los próximos meses. Al final, como dice el paradigmático inversor y magnate Warren Buffett, el verano se moverá, como siempre, entre la codicia y el miedo.

El 21 de julio es el día D

El principal hito para el inversor europeo será la reunión del Banco Central Europeo el próximo 21 de julio. Christine Lagar­de, salvo hecatombe imprevisible, no volverá a hablar a los mercados hasta el 8 de septiembre. Son tres las incógnitas a resolver en esta reunión.

1. ¿Cuánto van a subir los tipos de interés? El BCE ha avanzado para esa fecha un alza de 25 puntos básicos y pese a la presión de la inflación, será difícil que se salga del guion.

2. El mercado espera los detalles de la nueva herramienta con la que prevenir la fragmentación financiera en la zona euro. Cualquier decepción en ese sentido puede ser foco de gran volatilidad en el mercado.

3. Por último, el BCE deberá hacer una evaluación de la marcha de la inflación y el crecimiento de las economías europeas, al estilo de la que esta misma semana hizo el presidente de la Fed, Jerome Powel.

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