Subida de tipos

El volumen de deuda en negativo cae más de un 90% y marca mínimos de 2015

La normalización monetaria acelera el proceso

Deuda en negativo pulsa en la foto

El repunte de las rentabilidades de la deuda está siendo una constante a lo largo del año, una tendencia que se ha visto acelerada en las últimas semanas. Después de meses retrasando lo inevitable, ahora los bancos centrales han optado por plantarle cara a la inflación. El fin de los programas de compra de deuda y las subidas de tipos se convierten en los grandes aliados. Pero después de años anestesiando a los mercados, ahora las instituciones proceden a la retirada de los estímulos.

La normalización monetaria se está dejando sentir con fuerza en los mercados. Las Bolsas y la deuda aceleran las caídas. Mientras los rendimientos de los bonos suben y dejan atrás los mínimos, el precio cae. La subida de las rentabilidades está provocando el fin de los rendimientos negativos. El volumen de deuda que cotiza por debajo de cero se sitúa en los 1,77 billones de dólares, mínimos no vistos desde agosto de 2015, meses después de que el BCE pusiera en marcha los primeros programas de compra de deuda pública para sofocar la crisis de deuda que puso contra las cuerdas la viabilidad del euro.

Aunque todavía sigue existiendo un volumen significativo de deuda con rendimientos negativos, el importe está lejos de los máximos históricos registrados en diciembre de 2020. Hace un año y medio ascendía a los 18,38 billones. Es decir, el proceso de normalización monetaria ha reducido en más de un 90% la cuantía.

La situación que vive el mercado ha cambiado drásticamente. En diciembre de 2020 los bancos centrales tenían como objetivo garantizar unas buenas condiciones financieras y apoyar a la economía después del parón sufrido por la pandemia. El BCE, la Reserva Federal y sus homólogos como el Banco de Inglaterra bajaron los tipos de interés y desplegaron una artillería de medidas entre los que se encuentran los programas de adquisición de activos. Las compras de deuda pública y privada deprimieron las rentabilidades, algo que dificultaba la inversión de los más conservadores.

La irracionalidad del proceso llevó a emisores públicos y privados a cobrar por emitir deuda sin atender a los fundamentos. España, que en agosto de 2014 entró en el club de países que emitía a tipos negativo, es uno de los mejores ejemplos. El Tesoro fue ampliando poco a poco los vencimientos por los que quedaba exento de pagar y en diciembre de 2020 emitió 921 millones en deuda con vencimiento en 2030 al -0,016%.

Ahora la realidad es muy distinta. El próximo mes el BCE dejará de comprar deuda y procederá a la primera subida de tipos en la zona euro desde 2011 mientras la Reserva Federal dará un paso más en el proceso de subida de las tasas. Después de haber realizado hace una semana la mayor subida de tipos desde 1994, el mercado especula con una segunda alza de 75 puntos básicos. En su comparecencia ante el Senado, el presidente de la Fed, Jerome Powell, no quiso desvelar la intensidad de la subida, pero señaló que seguirán subiendo las tasas hasta devolver la inflación al 2%, lejos del 8,6% que registró en mayo, último mes del que se disponen datos.

David Ardura, director de inversiones de Finacces, señala que la subida de las rentabilidades y consiguiente caída en precios de los bonos a la que está asistiendo el mercado es la consecuencia de algo traumático. El experto destaca que el hecho de que los inversores tuvieran que pagar por la deuda era una situación irracional, donde el más dañado era el inversor conservador. “Aunque existen muchos riesgos con el proceso de normalización los inversores más conservadores pueden obtener un 1% sin tener que asumir un mayor riesgo optando por activos de baja calificación”, destaca Ardura. No obstante, como señala Cristina Gavin, responsable de renta fija en Ibercaja Gestión, la subida de los tipos, aunque lógica ha pillado al mercado a contrapié que esperan una moderación de la inflación en el segundo trimestre.

Japón, la excepción

Bonos. Hasta hace unos meses lo habitual es que el grueso de los países de zona euro registraran rendimientos negativos en al menos la deuda a dos años, una situación que contrasta con la actual donde ni siquiera los bonos alemanes con vencimiento en 2024 escapan a las rentabilidades positivas. Los bonos a dos años alemanes se sitúan en el 0,77% mientras los de España e Italia, dos de los países más perjudicados por la subida de tipos, suben al 1,05% y 1,31%. EE UU tampoco escapa a esta corriente. De hecho la gran excepción es Japón. Aunque por la mínima la deuda a dos años nipona se sitúa en el -0,095%. Mientras el BCE y la Fed optan por la retirada de las medidas ultralaxas, el Banco de Japón deja sin cambios los tipos de interés en el -0,1% así como su programa de compra de fondos cotizados para mantener la curva de rendimiento del bono a 10 años en torno al 0%.

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