Sombras del nuevo modelo de trabajo: desconexión y precarización

Detrás del nuevo escenario laboral se encuentra el exceso en las cargas de trabajo

La flexibilidad en el trabajo es el principal asunto del que hablarán los profesionales en los próximos meses

Las empresas deben estar atentas a la realidad social.
Las empresas deben estar atentas a la realidad social. GETTY IMAGES

El mundo ha cambiado en los últimos años, con una nueva forma de entender el mundo, de comprender la relación entre las personas desde el plano individual y colectivo, así como la manera de comunicarse y de relacionarse con el entorno. Todo ello, sustentado por la tecnología, define los nuevos modelos de trabajo, con entornos más flexibles y procesos cada vez más rápidos, precisos y eficientes, explica Juan Carlos Pérez Espinosa, presidente global de DCH Organización Internacional de Directivos de Capital Humano, y uno de los autores del estudio La revolución de las formas de trabajo, elaborado con LLYC Ideas, en el que se han analizado más de 9,3 millones de mensajes de publicaciones, procedentes de todo el mundo, entre febrero de 2018 y febrero de este año.

Una de las conversaciones más habituales en las redes sociales tiene que ver con el futuro del trabajo, el teletrabajo, el trabajo híbrido, la flexibilidad, la jornada laboral o la vuelta a la oficina. Se trata de una nueva era, acelerada por la pandemia, que a grandes rasgos aparece con muchas luces y con el teletrabajo como protagonista, aunque también lo es el bienestar y la digitalización.

Los profesionales hablan sobre todo de una nueva época apoyada en una mejor tecnología, que apueste por la flexibilidad horaria, redunde en un mayor rendimiento de los profesionales, mejore la salud mental y ayude a la descentralización de los territorios. Según la directora de Talent Engagement de LLYC, María Obispo, “el estudio demuestra que la mayoría de los profesionales no quiere dar un paso atrás en los beneficios conquistados y que cada vez exigimos más de nuestras organizaciones. Por eso, las compañías deberán ser cada vez más innovadoras en su propuesta de valor al empleado y apostar por una mayor flexibilidad y capacidad de adaptación a nuevos entornos y necesidades de las personas”.

Porque no todo son luces, también hay sombras. Lo explica Pérez Espinosa, quien cree que las empresas con propósito deben estar atentas a la realidad social y los nuevos modelos culturales, que marcarán los de la propia empresa. Porque la otra cara de la moneda la representan todos los problemas que conllevan los nuevos modelos de trabajo, como son la desconexión o el exceso en las cargas de trabajo, incluso de la precarización. Y se demandan nuevas leyes que aborden la situación actual, pero también empresas más comprometidas que compartan los gastos que estos nuevos modelos pueden acarrear para los profesionales (mobiliario de oficina, espacio extra en el hogar, o conexión a internet.

La inseguridad cibernética, así como la vulneración de los derechos de los trabajadores en aras de una mayor flexibilidad son otra de las críticas más recurrentes. Si se hace una comparativa con el periodo anterior, el fenómeno habla de una de una mayor exigencia para los departamentos de recursos humanos. El futuro de este ámbito hablará cada vez más de bienestar y menos de legislación, más de digitalización y menos de jornada laboral.

La conversación refleja, por tanto, esa madurez de las personas y de las empresas que abordan el trabajo y su futuro desde una perspectiva más holística, menos pegada a los procedimientos con términos como gobierno, trabajadores, presidente, proyecto, acuerdo o nacional, y más a la transformación y al entendimiento de las necesidades de los individuos en términos como transformación, personas, social, tiempo, vida o digital.

Aunque el teletrabajo es el gran tema de conversación, en los próximos meses las redes sociales cambiarán de tema y se centrarán en la flexibilidad. Según el citado estudio, el teletrabajo vivió una aceleración del 20% en 2020 y del 16% en 2021. Por su parte, el trabajo híbrido muestras unas tasas de aceleración del 53% en 2020 y del 39% en 2021, mientras que la flexibilidad pasa del 3 al 29%.
El trabajo flexible no solo es mencionado como algo beneficioso y buscado por la generación Z, sino que también es demandado por los padres de familia y por los estudiantes de pre y posgrado. Así los refleja un estudio de Randstad sobre qué es lo que más valoran los profesionales en un empleo: más de la mitad de los millennials y la generación Z dejarían su trabajo si no pudieran disfrutar de flexibilidad y conciliación.

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