Desayuno Cinco Días

Un consumo más eficiente de agua para preservar su futuro

Este recurso clave precisa de una toma de conciencia por parte de la sociedad

para un uso más racional, de una mejora de las infraestructuras y de una mayor participación pública y privada

En un mundo de fuerte desarrollo tecnológico, de grandes avances, donde se habla de la revolución 4.0 y de viajes privados a la Luna, existen 2.200 millones de personas, según Naciones Unidas, sin acceso a un bien básico: el agua potable.

 La escasez del recurso para determinadas poblaciones es un problema histórico, pero situaciones como el cambio climático, que provoca grandes periodos de sequía, el crecimiento o un consumo inapropiado han acentuado el problema y extendido a nivel global. Tal es así, que Naciones Unidas calcula que un 35% de la superficie de la Unión Europea estará sometida a un elevado estrés hídrico en la década de 2070. A nivel mundial, cada grado de aumento de la temperatura supondrá una reducción del 20% de los recursos hídricos renovables, y afectará a un 7% adicional de la población.

Sobre la situación presente y las actuaciones necesarias para garantizar la sostenibilidad del agua en un futuro debatieron los asistentes al desayuno organizado por CincoDías en colaboración con Cepsa, bajo el título Consumo eficiente del agua.

“El agua es tan indispensable para la vida como el aire. Pero las personas no se dan cuenta de que hay una diferencia; el aire está aquí, pero el agua no, y escasea”, dijo Álvaro Díaz-Bild, director de seguridad, salud, protección ambiental y calidad (HSEQ, por sus siglas en inglés) de Cepsa. El ejecutivo abrió el debate haciendo una exposición sobre la situación real: “Crecer supone mayor consumo y necesitamos ser más eficientes. Se ha conseguido llegar a la sociedad con el impacto del CO2 y la calidad del aire; con el agua no se ha llegado a tener esa visibilidad”.

“El agua es fundamental para nuevos asentamientos urbanos; es un condicionante de primera magnitud”

Enrique Hernández Moreno, Director de Sistemas de Gestión, Sostenibilidad y Riesgos de Aqualia

En esta línea se expresó Lucía de Stefano, profesora titular de la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense y directora adjunta del Observatorio del Agua de la Fundación Botín. “Tenemos la necesidad de acercar los ríos y los acuíferos a la población y ser conscientes que el agua contaminada, que probablemente vayamos a necesitar, no vale”.

Planificación

Además de un problema de concienciación sobre las limitaciones de uso de este “líquido transparente incoloro, inodoro e insípido en estado puro”, según la definición de la Real Academia Española, “hay un problema de planificación, de adaptación según los usos; por ejemplo, no se necesita que sea potable para regar. Puede ser una de las claves”, comentó Enrique Hernández, director de sistemas de gestión, sostenibilidad y riesgos de Aqualia.

Sobre cómo está actuando la regulación, Pedro Arrojo, relator especial de Naciones Unidas sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento, contó que “la normativa general sobre gestión está bien establecida”. De hecho, recordó que existe una directiva marco europea sobre la recuperación de la funcionalidad de los sistemas acuáticos, a través de la cual se toman las medidas necesarias para la protección en términos tanto cualitativos como cuantitativos.

El representante de Naciones Unidas matizó, no obstante, que “el agua es un bien muy territorial, donde la gestión debe estar cerca de la ciudadanía; esto es algo fundamental”, dijo. Ahora bien, si se considera desde un punto de vista de derechos humanos, a su juicio “debe haber una normativa que responda a la sostenibilidad del sistema”.

“El desafío de dotar de agua potable a 2.200 millones de personas no es una oportunidad de hacer negocio. Se necesitan fondos públicos”

Pedro Arrojo Agudo, Relator Especial de Naciones Unidas sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento

Para De Stefano es importante “trabajar en la implementación de la reglamentación”, pero no menos relevante es conocer su eficacia. “No hay una tradición en la evaluación de políticas para comprobar si de verdad son eficaces”.

La implicación de la sociedad como parte fundamental para dar solución a los problemas latentes fue uno de los planteamientos en el que coincidieron los participantes del debate y un aspecto que destacó a lo largo de la jornada. “La población sigue pensando que va a seguir habiendo agua. Necesitamos que sean exigentes con los gestores”, afirmó Álvaro Díaz-Bild.

Necesidad de conocer

A lo largo de los últimos años se han llevado algunas campañas con el objetivo de concienciar a las personas de cuidar este líquido necesario para la vida. Pero el impacto ha sido muy limitado. “Acciones como cerrar el grifo cuando te lavas los dientes o similares solo supone un 1% de ahorro. Y sin embargo, el agua embotellada tiene un coste de 1.000 euros el metro cúbico frente a los 3 euros que supone la obtenida a través de la red. Este tipo de cosas se deben conocer”, apuntó Pedro Arrojo.

Por su parte, Enrique Hernández contó la experiencia positiva que supuso la inyección de agua desalada en “una población del sur”. “Hicimos campaña y no pasó nada. Es importante explicar lo que haces y el motivo de las inversiones”.

Díaz-Bild estuvo de acuerdo en que “los ciudadanos deben entender bien las cosas, que hacen falta acciones y que es un bien escaso”. Seguidamente describió la importancia que tiene la sociedad y su influencia en el mercado, en particular con la oferta: “Los automóviles tenían antes un consumo mayor que se ha reducido, y no ha sido solo por decisión de la marca, también por petición del cliente, que además quiere cada vez más productos sostenibles”.

“Es importante trabajar en la implementación de la normativa, pero no menos relevante es evaluar su eficacia, algo que no se suele hacer”

Lucía de Stefano, Profesora titular de la facultad de ciencias geológicas de la Universidad Complutense y directora adjunta del Observatorio del Agua de la Fundación Botín

Desde el lado empresarial, el directivo de Cepsa mostró su convencimiento de que “se va a ir a una mayor eficiencia con respecto al agua”. “Ya no hablamos solo de CO2. Tenemos al cliente, a los accionistas y los inversores que empiezan a pedir tu huella hídrica [indicador medioambiental que define el volumen total de agua dulce utilizado para producir los bienes y servicios que habitualmente se consumen].

Díaz-Bild señaló como puntos claves para “la conservación de “un recurso tan preciado como el agua: “la eficiencia, es decir, hacer lo mismo con menos, y la circularidad y todo lo relativo a su reutilización”.

Para avanzar hacia un escenario más sostenible con el agua, Hernández hizo un llamamiento a la participación privada. “Hace falta porque con dinero público no podemos hacer todo. La empresa privada está dispuesta a participar y los fondos de inversión están apostando por ello; nosotros tenemos en el capital un fondo australiano [IFM Investors].

El peso de la agricultura

Los asistentes al encuentro pusieron también el foco en el tipo de las demandas, ya que la agricultura supone el 70% . “En el futuro vamos a tener menos agua, y no por sequías. No podemos seguir aumentando los regadíos. Hay que ser conscientes de que si queremos hablar de futuro hay que establecer la prioridad de los derechos humanos”, manifestó Pedro Arrojo.

Además, Lucía de Stefano subrayó que “el agua es muy barata para esta actividad”. “Se trata de demandas que no reflejan en la factura realmente el coste que supone”. En su opinión, “hace falta una tarifa que haga el sistema sostenible”. “En España se paga poco por el agua; hay margen para subirla”. “La solución no está únicamente en el capital privado, el ciudadano debe participar con una tarifa más alta que aporte esa sostenibilidad al sistema”, recalcó.

“Hay dos aspectos claves: la eficiencia, es decir, hacer lo mismo con menos, y la circularidad y todo lo relativo a la reutilización”

Álvaro Díaz-Bild, Director de salud, seguridad, protección ambiental y calidad (HSEQ) de Cepsa

Al respecto, Enrique Hernández opinó que “las tarifas deben adaptarse igualmente al momento, a las circunstancias”. En definitiva, “deben ser más flexibles de lo que son ahora, con unos conceptos homogéneos y adecuados para cada territorio”. “Hay potencial para incrementar el pago y para financiar las infraestructuras”.

Por otro lado, hay que tener en cuenta el desarrollo urbanístico. “El agua es fundamental para nuevos asentamientos urbanos, es un condicionante del territorio”. “No se puede planificar sin tenerlo en cuenta; es un condicionante de primera magnitud que hay que tener en cuenta”, subrayó Hernández.

Pedro Arrojo recordó la experiencia vivida con el Covid. “Hemos afrontado la crisis con los sistemas públicos; hemos sentido la vulnerabilidad de todos y el lema ha sido no dejar atrás a nadie”. “El desafió de dotar de agua potable a 2.200 millones de personas sin acceso a la misma no es una oportunidad para hacer negocio. Hay que recuperar el sistema con inversión pública. Estamos ante un desafío demográfico global, y hay fondos públicos disponibles para ello”.

Álvaro Díaz-Bild concluyó el encuentro mostrándose “optimista”. “La sociedad evoluciona de forma sorprendente. Tiene que tomar conciencia con el agua al igual que con el clima, y es algo que está llegando, y va a hacer que cambien muchas cosas”.

Las claves para conseguir que el sistema sea sostenible y accesible

  • Objetivos 2030. Entre los objetivos de Naciones Unidas recogidos en el ODS 6 para 2030 están: lograr el acceso universal y equitativo al agua potable a un precio asequible para todos; aumentar considerablemente el uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y asegurar la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce; implementar la gestión integrada de los recursos hídricos, y proteger y restablecer los ecosistemas relacionados, incluidos los bosques, las montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos.
  • Conocimiento y formación. Desde el punto de vista empresarial, Álvaro Díaz-Bild comentó que los ratings cada vez tienen más en cuenta el agua. “Es una motivación más”. Del lado de la sociedad, dijo que “se necesita concienciación y educación”. “Con cerrar el grifo no se soluciona todo”. Pedro Arrojo estuvo de acuerdo en que es necesario “activar el factor racional y emocional con el agua” y Enrique Hernández añadió que “el agua sigue siendo la gran desconocida”. “No logramos que la sociedad entienda que hay escasez, y sequía”. “Hay un déficit de formación y educación en este sentido”.
  • Vínculo emocional. Lucía de Stefano desveló la importancia de “generar un vinculo emocional con los ríos”. “Es imprescindible para avanzar”, comentó. “Cuando se consigue, las personas están más abiertas al conocimiento y a la llamada de acción”, añadió.
  • El ciudadano como clave. “Hay que poner el foco en el ciudadano, explicarle todo y hacerle cómplice de lo que se necesita. Cuando nosotros lo hemos hecho lo han entendido perfectamente”, manifestó Enrique Hernández
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