El bombeo reversible como opción segura para la transición verde

Entre las ventajas de esta tecnología destaca la capacidad de producir y almacenar energía limpia para cuando se necesite de forma económica

Voy a tratar de explicarles en un sencillo decálogo por qué el bombeo reversible se está convirtiendo en absolutamente imprescindible para avanzar en la transición energética. Esta afirmación también la ha manifestado la propia Unión Europea en numerosos documentos de trabajo, destacando además en todos ellos, que se trata de una forma de producir energía limpia y segura.

Existen muchos tipos de almacenamiento de energía, desde las baterías de litio hasta el hidrógeno verde obtenido a partir de agua y electricidad renovable mediante el proceso de electrólisis, y que algunos ven como el combustible del futuro. Pero también, sin duda alguna, los bombeos reversibles, que cuentan, entre sus muchas ventajas, con la de su larga vida útil, su madurez tecnológica, su eficiencia, y no menos importante, su capacidad de garantizar la seguridad y la sostenibilidad de suministro por ser una tecnología nacional/europea.

Pero antes, una breve explicación de cómo funciona una central eléctrica de este tipo. Se trata de una instalación que cuenta con dos almacenamientos de agua a distinta altura, de forma que permiten bombear el agua al superior en los momentos que la producción renovable es mayor que la demanda energética, y aprovecharla para generar energía en las horas de consumo superior a dicha generación renovable, proporcionando energía limpia a precio competitivo y constante durante el cien por cien de horas del año. En realidad, los bombeos reversibles pueden considerarse una pila o batería de grandes dimensiones, capaz de producir y almacenar energía limpia para cuando se necesite y, además, de forma económica.

El decálogo de razones para apostar por esta tecnología es el siguiente:

1. En España, el objetivo de disponer de un sistema eléctrico 100 % renovable en 2050, evitando la dependencia de fuentes fósiles como el gas o el petróleo, se puede alcanzar mucho antes de lo previsto.

2. Para descarbonizar la matriz energética se requiere de almacenamiento masivo de energía integrado con las renovables no gestionables (eólica y fotovoltaica), optimizando el uso de la energía generada y reduciendo sus posibles vertidos de energía a la mínima expresión.

3. Los bombeos reversibles son el único sistema de almacenamiento masivo económicamente viable capaz de sustituir a las tecnologías basadas en el gas natural como sistema de respaldo en el sistema eléctrico que, además, se desarrolla en su totalidad con tecnología española y europea, cumpliendo el objetivo de reducir el coste de la factura eléctrica para las empresas y familias españolas.

4. La vida útil de los bombeos reversibles puede superar los 75-100 años: las instalaciones de bombeo planteadas optimizan el consumo de recursos y de energía empleados en su construcción (por ejemplo, los bombeos reversibles ofrecen un ESOEI, energía almacenada sobre energía invertida, veinte veces superior al de las baterías electroquímicas).

5. Una central que integre el bombeo y la producción eólica-fotovoltaica suministra energía competitiva el 100 % de las horas del año y es capaz de mantener y atraer industria electrointensiva como, por ejemplo, la de la producción de hidrógeno verde.

6. En las instalaciones se consigue un uso eficiente del agua: operación en circuito cerrado (salvo pérdidas por evaporación) sin afectar cauces permanentes de agua. Una vez satisfecho el llenado inicial de las instalaciones, su funcionamiento no se ve afectado por las temporadas de sequía o por los caudales o los volúmenes realmente disponibles en los cauces.

7. Las centrales de bombeo en circuito cerrado pueden estar próximas a zonas de producción de energías renovables, subestaciones de REE, puntos de consumo eléctrico o potencial de desarrollo electrointensivo. Además, permiten el desarrollo de comunidades energéticas locales (que podrían estar integradas por municipios o asociaciones de municipios, polígonos industriales, productores locales de renovables, plantas de almacenamiento, etc.).

8. Su impacto ambiental es reducido: conducciones subterráneas, naturalización de los taludes de los almacenamientos, reforestación de zonas próximas a las instalaciones, restauración de minas, etc. Así, este tipo de instalaciones consiguen mejorar la resiliencia de la sociedad y de las infraestructuras verdes, reduciendo su vulnerabilidad frente al cambio climático y los riesgos naturales (objetivos, entre otros, de la estrategia nacional de la infraestructura verde y de la conectividad y restauración ecológicas).

9. Los plazos administrativos son compatibles con las estrategias de la reconstrucción europea (marco financiero plurianual, MFP, Plan de Recuperación Next Generation EU, medidas para reducir la dependencia del gas natural, etc.). Gran parte de las instalaciones previstas pueden estar operativas antes de 2030, lo que convierte a esta tecnología en más que una alternativa de futuro, realmente en una opción inmediata y disponible.

10. Los proyectos de bombeo reversible permitirán alcanzar los objetivos establecidos en la estrategia de almacenamiento energético, así como anticipar y fortalecer de manera más sólida una matriz energética neutra en carbono. Además, su contribución a la descarbonización es más ambiciosa que la prevista en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).

La nueva coyuntura energética establecida por la invasión de Ucrania está exigiendo reducir la dependencia con el gas natural. En el PNIEC, las tecnologías basadas en el gas definen el respaldo del sistema eléctrico, pero todo apunta a un cambio acelerado de paradigma, consolidando la apuesta por las renovables. Los bombeos reversibles son una pieza clave para conseguir que las renovables sean cada día más competitivas y se integren de forma efectiva en la satisfacción total de la demanda de un sistema descarbonizado. Fomentar el aumento de la capacidad de almacenamiento energético, especialmente la de los bombeos reversibles, contribuirá a una mayor integración de las renovables y a una mejora de la sostenibilidad energética y económica del Sistema, aportando más seguridad, calidad y eficiencia, y evitando tanto el sobredimensionamiento de la producción renovable, como los vertidos indeseados de energía limpia y más barata.

Adelantar los plazos necesarios para cubrir las necesidades de generación renovable y de almacenamiento energético hará que nuestra economía y nuestro tejido productivo sean mucho más competitivos, con las ventajas socioeconómicas que eso traerá consigo.

Pedro Machín es Director ejecutivo y cofundador de Atalaya Generación