Alzas de tipos

¿Controlar la inflación a costa del crecimiento? La bomba de relojería en manos de la Fed

Los expertos aconsejan cautela y diversificar cartera y creen prematuro anticipar una recesión pese al tono negativo del mercado

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, en una comparecencia ante el Senado de EE UU.
Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, en una comparecencia ante el Senado de EE UU. Getty Images

La inflación se ha impuesto con claridad sobre el crecimiento en la política de la Reserva Federal de EE UU, el banco central más influyente del mundo. No habrá duda en seguir subiendo los tipos de interés con tal de intentar frenar una escalada de precios sin igual en las últimas cuatro décadas. Pero a cambio, y pese a las fortalezas de la economía estadounidense y su baja tasa de desempleo, las sombras de una recesión económica a medida que se encarecen el precio del dinero y el coste de financiación vuelven a aparecer en el horizonte. Al menos en el ánimo de los inversores.

La semana ha sido convulsa en los mercados financieros. Las decisiones de la Fed tienen una onda expansiva a nivel global y su anuncio del miércoles de subir los tipos en medio punto, la mayor alza en los últimos 22 años, ha agitado a las Bolsas y bonos de todo el mundo. El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, avanzó que prevé seguir subiéndolos hasta el 2% en julio pero descartó incrementos más agresivos, de 75 puntos básicos en una próxima reunión. Fue un alivio para los inversores, que temían un alza aún más acelerada del precio del dinero, aunque de muy corta duración. Un día después, Wall Street registraba una sesión de fuertes pérdidas, que ha acercado a sus índices a los mínimos anuales marcados con la guerra de Ucrania. Y los bonos soberanos no han frenado su ascenso: el rendimiento del bono de

EE UU a una década supera el 3% y, en su contagio a la deuda soberana europea, la prima de riesgo italiana alcanza ya los 200 puntos básicos. Si la Fed aspiraba a un aterrizaje suave sobre la economía y los mercados en su proceso de normalización monetaria, la realidad está siendo bien distinta.

“Las expectativas de crecimiento global están siendo continuamente revisadas a la baja, a lo que se añade la guerra en Ucrania y la estrategia china de casos cero de Covid-19. Por tanto, la habilidad de los bancos centrales para preparar un aterrizaje suave está lejos de poder darse por hecha”, explican desde Julius Baer. En Goldman Sachs advierten de que la combinación de un deterioro en el crecimiento junto al endurecimiento de la política monetaria apuntan a una mayor presión bajista sobre la renta variable. “El sentimiento del mercado se ha vuelto bastante negativo”, añaden.

El banco estadounidense reconoce en un reciente informe “una mayor probabilidad de recesión, aunque “no inevitable ni inminente”. Explica que tal riesgo de recesión en la economía de EE UU en los dos próximos años es notablemente superior a lo normal y sería más probable que sucediera al cabo de más de 12 meses.

La curva de tipos de los bonos estadounidenses sí lanza señales de tal contracción, con los plazos más cortos pagando más rentabilidad que los largos desde hace semanas. Pero, según Goldman, la clave va a estar en si el mercado agrava su temor a una recesión en los próximos tres o seis meses, puesto que “las curvas de tipos pueden anticiparla con uno o dos años de antelación, y los activos de riesgo responden primero a un riesgo inminente de recesión”. Por ahora, los estrategas de Goldman Sachs creen que lo más probable es que las Bolsas sigan cayendo para después recuperarse al menos parcialmente, una vez que no se haya materializado una recesión, mientras que los tipos de interés y las materias primas seguirán al alza.

La alerta de las primas de riesgo

Las subidas de tipos están siendo la repuesta universal a una inflación desbordante y están disparando el coste de financiación también en regiones donde no hay endurecimiento monetario alguno, como Japón, o donde no se han dado aún alzas de tipos, como la zona euro. El alza de las primas de riesgo es el gran efecto adverso de la subida del precio del dinero, junto con el drenaje de liquidez a un sistema financiero que ha nadado en la abundancia durante años. “El riesgo de que la crisis de liquidez se extienda del sistema financiero a la economía real es cada vez mayor, tal y como indica el comportamiento del dólar”, advierte Yves Bonzon, director de inversiones de Julius Baer.

En su opinión, en el dólar puede estar la clave para discernir si la actual caída del mercado es una simple corrección o si realmente está produciéndose un mercado bajista cíclico. Recuerda que el dólar tiende a revalorizarse cuando la economía mundial entra en recesión. Sin embargo, más que por ese temor a la crisis económica en EE UU, cree más probable que el ascenso del dólar se deba a su creciente escasez por la escalada de los precios de las materias primas, que obliga a los países importadores a adquirir billetes verdes. Justo ahora que la Fed va a subir los tipos con rapidez y a reducir su balance. “Por lo tanto, podríamos presenciar un escenario de posiciones cortas en el dólar”, avisa Bonzon.

Cierto o no, el riesgo de recesión es la clave de bóveda sobre la que ahora gira el ánimo de los inversores. Y la probabilidad de su materialización depende en gran medida de algo a día de hoy tan incierto como la guerra en Ucrania, el detonante que ha disparado las materias primas y acelerado las alzas de tipos de interés.

El escenario central para el mercado financiero que manejan en Bank of America es de Bolsas a la baja y rentabilidades de la deuda al alza y añaden que Wall Street va a pasar buena parte de 2022 lidiando con el shock de inflación, de los tipos de interés y de la recesión. “El riesgo de recesión se ha puesto en precio demasiado rápido. La parálisis más que el pánico es lo que mejor describe el posicionamiento de los inversores”, señala Michael Hartnett, estratega del banco estadounidense.

La inversión en este contexto es incierta, con riesgos persistentes en la renta variable, y mínima o nula rentabilidad en la deuda, e invita a la máxima cautela. “El rechazo de la Fed de una subida de tipos de 75 puntos básicos puede haber tranquilizado a los inversores por ahora, pero hemos visto en los últimos meses que la confianza es frágil ante las turbulencias geopolíticas. Seguimos siendo prudentes y creemos que una cartera diversificada es crucial”, defienden en la gestora de fondos Federated Hermes.

Aun así, la firma destaca que hay ya menos margen para malas noticias de inflación en máximos tras los últimos indicadores y valora la resistencia de los beneficios empresariales, ante lo que aprecia una buena relación entre el riesgo y el beneficio de comprar en correcciones o en jornadas con descensos de al menos el 4% en los próximos 12 meses. “Nos centramos mucho en los valores defensivos de valoraciones bajas y con flujo de caja. Es demasiado pronto para la tecnología”, afirman.

En Bank of America también adoptan un perfil defensivo frente a las incertidumbres del momento e incluso apuntan a que la venta táctica de materias primas podría ser el próximo movimiento ante los temores de recesión. Insisten además en infraponderar la renta variable europea, con un perfil más cíclico que la de EE UU. Creen que la desaceleración de la economía de la zona euro va a ser especialmente acusada, si bien ven ya poco margen de mayores caídas para el euro. Sí esperan que el alza de rentabilidades de los bonos de EE UU se modere en los próximos meses, “puesto que el ciclo alcista de tipos de la Fed está ya casi en precio en su totalidad”. En Citi, contemplan de hecho un aterrizaje suave para la economía de EE UU en el proceso de normalización monetaria y ven al S&P en los 4.700 puntos a fin de año, lo que supone un alza del 14% desde los niveles actuales.

El riesgo emergente

En plena escalada de alzas de tipos en EE UU, los mercados emergentes son el eslabón más débil, el más vulnerable a las salidas de capitales. Aunque en esta ocasión, el alza de las materias primas da cobertura a los países exportadores, si bien también a costa de altas tasas de inflación a las que sus bancos centrales están respondiendo con agresivas subidas de tipos. “América Latina parece cotizar de forma bastante independiente del ciclo económico de EE UU y es probable que esto continúe así en el corto plazo ya que el precio de las materias primas seguirá elevado”, señalan en Goldman Sachs.

Para Alejandro Arévalo, gestor de deuda de mercados emergentes de Jupiter AM, “es extremadamente difícil determinar cuándo se ha tocado fondo en una oleada de ventas. El panorama sigue siendo muy poco claro, sobre todo respecto a la inflación, pero así es como se presentan siempre las mejores oportunidades de compra”. Una máxima que ahora sirve no solo para los emergentes sino para el mercado global.

 

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