El coleccionismo NFT se hace fuerte en las casas de subastas

Sotheby’s ha generado 100 millones de dólares en ventas de obras de arte digitales

Abren la puerta a una audiencia de compradores mucho más amplia y joven que la tradicional

Exposición de 104 ‘Cryptopunks’ que la casa de subastas Sotheby’s subastó en Nueva York.
Exposición de 104 ‘Cryptopunks’ que la casa de subastas Sotheby’s subastó en Nueva York.

Desde la primera venta de un NFT (token no fungible) en Sotheby’s en abril de 2021, la casa de subastas ha generado casi 100 millones de dólares en ventas de este tipo de obras. “Queremos servir de puente entre el público de NFT y el tradicional, hablando con ambos a la vez”, aseguró este jueves la directora de los departamentos de arte moderno y arte contem­poráneo de Sotheby’s España, Alexandra Schader, durante el encuentro Coleccionismo NFT: nuevos mercados, canales y públicos para el arte digital, organizado por el Espacio SOLO.

Algunas de sus ventas más notables en el terreno de los NFT han sido la del CryptoPunk 7523, que se comercializó por 11,8 millones de dólares (casi 11,2 millones de euros) y la de un Bored Ape, que se vendió por 3,4 millones de dólares (más de 3,2 millones de euros). También se ha abierto al mundo digital a la hora de cobrar, como demostró en mayo de 2021 al aceptar el pago por criptomoneda por la compra de una obra de arte física de Banksy (Love is in the air) que costó 13 millones de dólares (12,3 millones de euros), convirtiéndose en la primera gran casa de subastas en hacerlo.

A finales de año, además, la casa británica lanzó Sotheby’s Metaverse, una plataforma dedicada exclusivamente a los coleccionistas de arte digital. “La inauguramos con una subasta que generó 1.500 pujas en nueve días y consiguiendo 18,6 millones de dólares. Con ella sembramos el camino para el futuro de los NFT en Sotheby’s”, explicó Schader.

Obra 'Love is in the air' de Banksy, la primera que se pagó con criptomonedas en la casa de subastas.
Obra 'Love is in the air' de Banksy, la primera que se pagó con criptomonedas en la casa de subastas.

Para la senior product manager del marketplace de arte digital SuperRare, Ina Hirzel, esta nueva rama del coleccionismo abre la puerta a una audiencia mucho mayor. “Hay mucha gente joven que no estaba realmente interesada en el arte tradicional y el arte digital los ha vuelto a atraer de una manera mucho más democrática”, comentó.

Aun así, hay quienes todavía no entienden qué es lo que mueve a un coleccionista a comprar algo que no puede tocar con sus propios dedos. El fundador de Carbono, Raúl Marcos, intentó explicarlo a través de la historia de Rare Pepe, uno de los NFT más influyentes del mundo.

Lo que nació en 2006 como el personaje de una rana en un cuento infantil, se convirtió en un fenómeno de internet en las redes de Myspace, Gaia Online y 4chan en el año 2008. Pronto se creó una comunidad de usuarios que empezaron a crear sus propios cromos ilustrados con distintas interpretaciones de la rana, lo que ha desencadenado uno de los mercados de activos digitales más dinámicos y florecientes en la actualidad. El NFT de la carta de Rare Pepe, concretamente, cuenta con 300 copias que pueden adquirirse por 250.000 euros. “Es una representación de la cultura de internet de esa época. Es historia que no se puede repetir. Ese es el interés detrás de muchos de estos NFT, que para mucha gente son un cachito de cultura con la que han crecido, que han usado”, argumentó Marcos.

NFT de ‘Rare Pepe’. Cuenta con 300 copias y cada una cuesta 250.000 euros.
NFT de ‘Rare Pepe’. Cuenta con 300 copias y cada una cuesta 250.000 euros.

De momento, los datos de Sotheby’s del último año demuestran que ese puente entre los coleccionistas tradicionales y los digitales sí es posible. En 2021, participaron en sus subastas de NFT clientes de 41 países, entre los que se encuentran Estados Unidos, Rusia, Hong Kong, China, Singapur, Croacia o Qatar. “El crecimiento más exponencial ha sido en Asia, donde el entusiasmo por obras digitales es increíble”, reconoció Schader.

El 78% de los compradores tenían menos de 40 años, una media de 10 años menos que los de arte tradicional, casi el 80% de los pujadores eran nuevos y más del 25% de los compradores de NFT fueron clientes que habían comprado obras físicas anteriormente. “Estamos viviendo un cambio generacional, un público demográfico más joven que participa en nuestras subastas. Además, notamos que nuestros compradores tradicionales participaron más en las subastas online, por lo que la transición al mercado de los NFT ha sido fácil”, apuntó.

El año pasado, la compraventa de NFT generó más volumen de dinero que las obras de arte convencional, pero cada vez son más los medios que alertan de que la fiebre por los artículos de colección digitales ha tocado techo. Shader discrepa: “En Sotheby’s estamos invirtiendo mucha energía y muchos recursos en este mercado, algo que no haríamos si pensáramos que esto es una moda pasajera”.

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