Inmobiliario

Merlin se marca como objetivo ser líder en el sector de los centros de datos

La socimi aborda la cancelación y refinanciación de 1.600 millones de deuda. Cierra el enfrentamiento con Santander y la junta reelige al CEO y ocho consejeros

Ismael Clemente, CEO de Merlin Properties (a la izquierda), y Javier García-Carranza, presidente, este miércoles en la junta de accionistas de la compañía en Madrid.
Ismael Clemente, CEO de Merlin Properties (a la izquierda), y Javier García-Carranza, presidente, este miércoles en la junta de accionistas de la compañía en Madrid.

Merlin Properties celebró este miércoles su junta de accionistas en calma después del conflicto surgido a final de año con su principal accionista, Santander, que controla el 23% de la inmobiliaria cotizada en el Ibex. Los inversores reeligieron a nueve de los consejeros, entre ellos el consejero delegado Ismael Clemente y el consejero director general corporativo Miguel Ollero, tras sellar la paz en enero con nuevas medidas de gobernanza y la reelección de los consejeros. Clemente, además, ofreció en la junta detalles sobre los planes para convertirse en líderes en el nuevo sector de los centros de datos y sobre la cancelación y refinanciación de 1.600 millones de euros de deuda.

La reciente recompra por parte de BBVA de 662 de sus oficinas bancarias en propiedad de Merlin por 1.987 millones, otorga a la socimi unos ingresos que destinará al pago de dividendo extraordinario, la cancelación de deuda y la inversión en centros de datos. Cuando se cierre la operación, previsiblemente en junio, la inmobiliaria cancelará un préstamo sindicado por 850 millones de euros, que vence este año. Igualmente, Merlin prevé lanzar otro bono para sustituir al actual por 745 millones y que vence en 2023. De esta forma, actuando sobre esos 1.600 millones de su pasivo, pretende extender ya en 2022 los vencimientos más allá de 2025.

Con esta decisión, rebajará la tasa de apalancamiento del 39% respecto al valor de sus activos al 31,2% y situará la deuda financiera neta en 3.610 millones.

Clemente también subrayó que parte de los recursos irán al plan de construir centros de datos. “El posicionamiento que pretendemos, aunque dicho hoy pueda parecer muy ambicioso, es convertirnos en líderes del mercado desarrollando 70MW de capacidad”, reflejó el directivo. Esta socimi lleva tres años preparando la entrada en este mercado, complejo y ajeno a las inmobiliarias tradicionales, y construirá cuatro instalaciones (Madrid, Barcelona, Lisboa y Bilbao). También avanzó que ya cuenta con un contrato para el que será su primer inquilino en este tipo de activos, aunque sin desvelar el nombre del cliente.

El CEO recordó que la empresa destinará en las primeras fases 596 millones en este objetivo y desveló que este negocio aportará 75,2 millones en rentas anuales a finales de 2026. Igualmente, destacó que para ese año, el 15% de su cartera serán centros de datos, rebajándose en siete puntos el peso de los edificios de oficinas (hasta el 50%), la logística será del 20% y los centros comerciales del 15%. “Los data centers es una categoría nueva para nosotros y que consideramos extraordinariamente atractiva”, afirmó.

Los riesgos

Javier García-Carranza, presidente de Merlin y consejero por parte de Santander, advirtió de los riesgos a los que se enfrenta la compañía: “El entorno macroeconómico mundial presenta significativos cambios que pueden llevar a un deterioro en la situación de nuestros mercados. El aumento de la inflación reduce los márgenes de nuestros clientes y, por tanto, para pagarnos rentas”, y reflejó que también tiene impacto en los costes de construcción que afecta a su programa de producción de activos y a las reformas.

Asimismo, el presidente de la socimi alertó del cambio de ciclo de los tipos de interés, que afecta al coste de financiación de la empresa, y del cambio geopolítico, “de un mundo globalizado a un mundo de bloques que afecta a las unidades de producción, a la estructura de la cadena de suministro y, por tanto, a la creación de empleo”, que según García-Carranza llevará a que la empresa afronte “un futuro incierto” requiriendo una posición de solvencia aún mayor y una mayor eficiencia y exigencia en la gestión.

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