Apple, Amazon, Google, Microsoft y Meta, acosadas por la UE y EEUU

La filosofía de la legislación que prepara Europa es similar a la estadounidense, aunque su redacción es bastante más triunfalista

La American Innovation and Choice Online Act es una ley estadounidense que pretende meter en vereda a las BigTech: Apple, Amazon, Google, Meta (Facebook) y Microsoft. Ley poco conocida, pero con características que la pueden convertirla en un arma letal para las cinco grandes empresas tecnológicas norteamericanas. Teóricamente.

La ley tiene apoyo de todos los poderes: de la Cámara de Representantes (mayoría demócrata); del Senado (mayoría republicana), ambos partidos están de acuerdo respecto a ella. Los proponentes de la ley son los senadores Amy Klobuchar (demócrata, Minnesota) y Chuck Grassley (republicano, Iowa). Representan estados que, al contrario de California, apenas tienen firmas tecnológicas. Los legisladores demócratas californianos –que reciben donaciones de las empresas tecnológicas de Silicon Valley– querrían reducir el alcance de la ley. Los 150 CEO de empresas tecnológicas más importantes de California apoyaron a Hillary Clinton en las elecciones presidenciales de 2016 y, a Biden, en 2020. Solo uno, Peter Thiel, es republicano y defensor de Donald Trump. Nadie se mete con él, porque tiene mucho poder: cofundador de PayPal con Elon Musk, Palentir, inversor en Facebook, Tesla, Uber, AirBnb, SpaceX…

La Casa Blanca apoya la ley que propone el legislador: a finales de marzo, se filtró una carta del Departamento de Justicia, al Wall Street Journal, que decía estar a favor de la American Innovation and Choice Online Act. Los organismos reguladores (FTC, SEC) apoyaron los argumentos de Biden: “la posición de dominio de las plataformas de internet es una amenaza para la libre competencia y presenta riesgos para los consumidores, otros negocios, la innovación, la competitividad global y nuestra democracia”.

Las plataformas (Apple, Google, Meta, Amazon) se dieron por aludidas inmediatamente: Tim Cook (Apple), Sundar Pichai (Google), Nick Glegg (Meta/Facebook) se opusieron públicamente a una norma que les obliga a promocionar los productos de sus competidores en detrimento de los propios. Es un torpedo en la línea de flotación de los negocios de las empresas mencionadas: afectaría al negocio de búsquedas de Google (90% usan su buscador); a la publicidad online de Facebook (85% de sus ingresos), a Apple en su relación con los desarrolladores de aplicaciones para sus productos y servicios, a quienes debería “desvelar sus secretos” y a Amazon, que debería dejar de primar sus productos vendidos online, para elevar en el ranking de búsquedas a millones de vendedores competidores, que ofrecen sus productos en el Marketplace de Amazon. Kafkiano. ¿Eficaz? Teóricamente.

Tomada la ley literalmente, las BighTech tendrían que vender negocios para dar cabida a otros jugadores: el legislador cree que Facebook habría de vender Instagram y Whatsapp; Google tendría que desprenderse de YouTube; Microsoft de LinkedIn, etc, hasta eliminar la posición de dominio que estas compañías mantienen. Teóricamente.

Esta frenética actividad legislativa en EEUU contra las BigTech sucedió en el primer trimestre del año y culminó el pasado 30 de marzo, cuando todas las partes acusadoras se pusieron de acuerdo. En Europa pasó más desapercibida. Por esas fechas, Europa anunciaba su propia ley para domeñar las BigTech: EU’s Digital Markets Act, ley diseñada para impedir que las firmas de internet mantengan el monopolio del contenido online. Las restricciones a la recolección de datos de usuarios para dirigir publicidad ad-hoc apunta a una fuente de ingresos esencial para Google y Facebook. Las grandes empresas TIC deberían garantizar la interoperabilidad de sus productos y servicios con los de sus competidores, en alusión a Apple y Amazon. Publicidad online, mensajería, buscadores, aplicaciones, medios de pago…, la ley europea contempla todo.Teóricamente.

La filosofía de la ley europea es similar a la estadounidense, pero su redacción es más triunfalista: “la ley alumbra una nueva era de regulación tecnológica mundial que acabará con el dominio de las BigTech, que, desde ahora, deberán permitir competencia justa en internet. Europa asegura más competencia, innovación y capacidad de elección para los usuarios”. Y, si no se cumplen estas exigencias, la ley prevé multas “de entre el 10% y el 20% de la facturación mundial de las empresas infractoras”.

Los europeos son optimistas (y naif) porque las empresas son americanas y Europa quiere sacarles mucho dinero. El legislador de EEUU es sobrio porque, precisamente, las empresas afectadas son estadounidenses y dañar a las BigTech no garantiza que vaya a surgir una “nueva era de innovación y competencia”. Como demostró el juicio antitrust contra Microsoft, ir contra las BigTech supone procesos jurídicos largos (1992-2002), caros y el éxito no está garantizado. Peor aún, podría abrir la puerta a la competencia china.

Los legisladores parecen ignorar que las BigTech han evolucionado tanto como para que los castigos apenas les afecten: la diversificación de las fuentes de ingresos es la clave. Amazon, por ejemplo, no es solo el primer distribuidor online del mundo. Es líder en cloud (AWS), seguido por Microsoft Azure y Google. Tiene tiendas físicas, Amazon Go, Amazon Fresh, WholeFoods, The Washington Post, Alexa y compró la compañía cinematográfica MGM, enriqueciendo la oferta de su televisión en streaming, Amazon Prime Video. Google (Alphabet), Apple, Microsoft, Meta también han ampliado su oferta de servicios. Facebook era una red social y, cuando estalló la tormenta, cambió su marca por Meta y se convirtió en adalid del Metaverso. Microsoft compró Activision Blizzard. ¿Casualidades? Teóricamente.

El legislador parece olvidar que las BigTech trabajan con ecosistemas de miles de empresas, como los integradores de tecnologías de nueva generación: Telefonica Tech tiene cientos de socios para proveer cloud, ciberseguridad, IoT, big data, blockchain, digitalización. Igualmente, los que gestionan las infraestructuras de telecomunicaciones inalámbricas y 5G, como Cellnex Telecom.

El esfuerzo legislativo por someter a las compañías BigTech con medidas punitivas anticuadas podría tener solo un mínimo efecto. Teóricamente.

Jorge Díaz Cardiel es Socio de Advice Strategic Consultants y autor de ‘El New Deal de Biden-Harris’