Entrevista

Javier Cuéllar (Klépierre): “En 2023 recuperaremos los niveles prepandemia en nuestros centros”

“Nos preocupa cuál va a ser la confianza del consumidor si la guerra de Ucrania se prolonga en el tiempo”. “Los costes que tiene la logística para la venta online son altísimos y no sé por cuánto tiempo sostenibles”. “Soy positivo con el futuro de nuestra industria”

Javier Cuéllar, director general de Klépierre.
Javier Cuéllar, director general de Klépierre.

Klépierre es una de las grandes inmobiliarias europeas. Compañía francesa cotizada (a semejanza de las socimis españolas) y especializada en centros comerciales. Desde el pasado año, Javier Cuéllar (Barcelona, 1980) es su director general para España y Portugal. En nuestro país, la firma dispone de 10 activos, la mayor parte de gran tamaño por un valor de más de 1.800 millones de euros. Entre sus centros destacan La Gavia, Plenilunio y Príncipe Pío en Madrid, Maremagnum en Barcelona, Nueva Condomina en Murcia o Meridiano en Tenerife. Este ingeniero informático y máster en IE Business School comenzó a liderar la empresa en plena pandemia aunque ha desarrollado toda su actividad en el sector, en compañías como Henderson, Unibail y Redevco.

¿Cómo está afectando la guerra de Ucrania y la inflación?

El tema de la inflación es algo que nos preocupa, a nosotros y a los operadores. Lo vamos analizando muy cerca día a día. Estamos controlando muy de cerca los costes. Por ejemplo, en el tema de la luz, llevamos años comprando a largo plazo, por tanto, tenemos precios de hace un año o dos garantizados hasta 2024. Esta gestión muy activa nos permite mitigar esta situación. El tema de la guerra de Ucrania nos afecta a todos. Nos preocupa cuál va a ser la confianza del consumidor si se prolonga en el tiempo. Y, por otro lado, los operadores pueden tener problemas de stock en materias primas.

¿Cómo se ha recuperado la afluencia a los centros tras la pandemia?

Las afluencias se están recuperando. En los centros grandes dominantes como La Gavia y Plenilunio estamos ya con una diferencia por debajo del 10% de afluencia respecto a 2019. Otros como Príncipe Pío [en la estación del mismo nombre] está más expuesto al transporte y al teletrabajo, que todavía tiene un impacto. Ahí estamos un 18% o un 20% por debajo. Tenemos una situación más complicada todavía, hoy por hoy, en Maremagnum de Barcelona, porque está absolutamente expuesto al turismo del puerto. Ahí la afluencia es un 35% o 40% inferior. A nivel ventas nos estamos acercando muchísimo a 2019. Los clientes que vienen compran más. Que se recuperen las ventas es lo importante.

¿Cómo ha afectado a la facturación de Klépierre?

En facturación todavía estamos un 10% por debajo de 2019. Para todos, tanto propietarios como retailers, ha sido una época de crisis, dura, de la que vamos a tratar de recuperarnos en cuatro años.

¿Por qué cuatro años?

A la vista de cómo vemos la recuperación de la actividad, entiendo que 2022 será un año de recuperación, ya que pensamos que iba a ser en 2021 y no fue así. Siendo moderadamente realista, en 2023 recuperaremos niveles prepandemia de 2019 en nuestros centros.

Lleva unos meses en el cargo. ¿Qué planes tiene para Klépierre?

Buscamos maximizar el valor de nuestros activos. Nos gusta reinvertir en nuestros centros, mantenerlos actualizarlos y modernos y buscar oportunidades de crecimiento allí donde vemos que tiene sentido. Vamos a invertir en transformar y recuperar Maremagnum, porque ha tenido tradicionalmente problemas de visibilidad y accesibilidad, donde destinaremos ocho millones.

¿La compañía busca oportunidades de compra?

Klepierre tiene en España una plataforma sólida de gestión, bien estabilizada desde hace años. Hemos consolidado un equipo fuerte, capaz de comprar Corio, Plenilunio, Nueva Condomina y llevarlos a la situación en la que están. Podemos seguir invirtiendo, lo complicado es encontrar el producto que la compañía busca, de centros grandes y dominantes. Esas oportunidades escasean en el mercado. Tiene que ser producto que encaje muy bien en la estrategia de la compañía.

¿Les interesaría por ejemplo Islazul en Madrid, que es un centro grande que ha salido a la venta?

Un centro grande como Islazul por tamaño puede interesar. Es cierto que la posición que Klepierre tiene en Madrid es ya muy sólida.

¿Qué capacidad de inversión tienen?

La capacidad de la inversión es total. Tenemos disponibilidad de financiación. El problema va a estar en encontrar las oportunidades a lo largo de Europa que encajen en lo que la compañía busque.

¿Y se plantean desinversiones? Algunos de sus centros, que provienen de la compra de Corio en 2015, son pequeños.

Son susceptibles de ser analizados, pero no tenemos presión ni prisa. Hay que hacerlo en el momento adecuado, cuando la compañía lo considere. No tenemos prisa por hacerlo, que el precio que el mercado ofrezca sea el que tiene que ser.

El retail se ha visto como poco atractivo para los inversores inmobiliarios en los últimos tiempos. ¿Pero ha vuelto el interés?

Es totalmente cierto. En los últimos años, hemos sido un poco los defenestrados por el crecimiento del modelo online. Nadie prestaba atención, y, sin embargo, poco a poco el interés vuelve al retail. La inversión se ha ido a otro tipo de actividades, como logística, donde se ha llegado a unos precios realmente altos, y en este lado habrá oportunidades.

La pandemia ha acelerado el comercio electrónico. ¿Cómo hacen frente?

No es tanto combatirlo, sino generar las sinergias que el físico y el online tienen. Estamos convencidos de que la convivencia de ambos es muy posible. Las tiendas se están convirtiendo cada vez más en puntos de entregas para las ventas online, con que la presencia física en centros que tenemos bien ubicados es absolutamente crítica. Vemos que los costes que tiene la logística para la venta online son altísimos y no sé por cuánto tiempo sostenibles, mientras que si la venta online sale de las tiendas hay una oportunidad para convivir ambos.

¿Hay futuro para los centros?

Creemos muchísimo en el futuro del retail, pero tenemos que seguir transformando los centros, escuchar mucho a los consumidores, seguir las tendencias. Probablemente, el centro comercial no va a ser el espacio que tenemos en mente puramente de tiendas, replicados y con poca diferenciación. La gente va a venir a tener una experiencia, a pasar más tiempo, donde haya espacios de coworking, salas de conciertos, teatros, cines, restaurantes. Tenemos un reto muy interesante y muy bonito. Soy positivo con el futuro de nuestra industria.

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