EE UU ya no obligará a que los coches autónomos tengan volante o pedales

Anteriormente la legislación indicaba que todo vehículo debía de llevar controles de conducción manual

General Motors había solicitado este cambio

Una persona se saca una foto dentro del Cruise Origin, un vehículo autónomo.
Una persona se saca una foto dentro del Cruise Origin, un vehículo autónomo. Reuters

Los vehículos completamente autónomos ya no tendrán por qué tener volante o pedales en Estados Unidos. Esto, que parece lógico, ya que a fin de cuentas un vehículo autónomo se conduce solo sin la necesidad de intervención humana, ha sido posible gracias a la inclusión esta semana de un cambio en las normas de tráfico estadounidenses, que hasta ahora especificaban que los coches “siempre tendrán un asiento para el conductor, un volante y una columna de dirección que lo acompañe, o solo una posición de asiento para el pasajero delantero”.

“En los coches diseñados para ser operados únicamente por un sistema de conducción autónoma, los controles de manejo operados manualmente son lógicamente innecesarios”, indicó en un escrito la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carretera (NHTSA, por sus siglas en inglés), que ya no obligará a los fabricantes a instalar elementos de conducción manual.

La NHTSA respondió así a la petición que le hizo el gigante automovilístico General Motors, a través de su filial de coches autónomos Cruise, que el mes pasado le pidió permiso para construir y desplegar vehículos autónomos sin controles humanos, según información de Reuters.

Si bien el regulador ha aceptado este cambio para “aclarar la terminología existente” de la norma estadounidense, en su escrito ha hecho hincapié en los aspectos relativos a la seguridad de los ocupantes de estos vehículos, que deben ser los mismos que los de los coches de control manual. “A medida que el conductor cambia de una persona física a una máquina en los vehículos equipados con sistemas de conducción autónoma, la necesidad de mantener seguros a los humanos sigue siendo la misma y debe integrarse desde el principio”, comentó Steven Cliff, subadministrador de la NHTSA.

En este sentido, el regulador indica, por ejemplo, que los niños no deberían de ocupar el lugar que normalmente ocupa el conductor, ya que no sería seguro para ellos. “Esto se debe a que la posición del asiento del conductor no ha sido diseñada para proteger a los niños en un choque”, explica el texto de la NHTSA. “Por ejemplo, el límite requerido en el desplazamiento hacia atrás de la columna de dirección y la contundencia con la que se despliega la bolsa de aire se han optimizado para adultos y podrían representar un riesgo para la seguridad de los niños”, añade.

Un futuro sin conductor

General Motors, empresa que pidió este cambio en la norma, apostó fuerte hace seis años con la compra de una joven compañía que se dedicaba al negocio de la conducción autónoma, Cruise Automotion. General Motors invirtió en 2016 aproximadamente 1.000 millones de dólares en Cruise, una firma que comercializaba un kit que se colocaba sobre el techo de los coches para guiarlos por la carretera.

Esta empresa ahora es la que canaliza todas las inversiones de General Motors en el ámbito de la conducción autónoma. El fabricante de automóviles norteamericano informó en junio del año pasado de que destinará 35.000 millones de dólares hasta 2025 al desarrollo de la electrificación y el vehículo autónomo. Sin embargo, el mes pasado, la consejera delegada de la automovilística, Mary Barra, indicó que esa cifra se quedará corta, pero no especificó a cuánto ascendería finalmente. Lo que sí dejó claro la empresa es que las inversiones en nuevas tecnologías primarán sobre los beneficios en el presente ejercicio.

La carrera por liderar la movilidad autónoma

Apple Car. La compañía tecnológica Apple informó el pasado mes de noviembre de su intención de lanzar su Apple car, un coche eléctrico y totalmente autónomo en 2025. La empresa de la manzana mordida planea que el vehículo no tenga volante ni pedales, por lo que ofrecerá una espaciosa cabina con pantallas táctiles como las del ipad. De momento, la empresa no ha especificado cual será el modelo de negocio de este vehículo, si lo usará para ofrecer un servicio de transporte de pasajeros sin conductor o si será un automóvil más del mercado que podrá adquirir cualquier particular. La compañía indicó que el Apple car se podrá cargar en la mayoría de estaciones públicas de carga rápida.

VW. El grupo Volkswagen también ha decidido apostar fuerte por la movilidad autónoma. La compañía alemana ha invertido más de 2.300 millones de euros en Argo AI, la startup de Ford especializada en arquitecturas de software para la conducción autónoma. Esta inversión fue resultado de un pacto entre los dos gigantes automovilísticos para ampliar su cooperación (ya tenían un acuerdo previo en vehículos comerciales y electrificación) al ámbito de la conducción autónoma, y así reducir los costos en el desarrollo de vehículos conectados. En el pacto alcanzado entre Ford y Volkswagen, esta segunda se comprometió a la compra de acciones de Argo AI por valor de 500 millones de dólares (unos 458 millones al cambio actual).

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