Perfiles arriesgados: Bolsa, tecnológicas de calidad y una pizca de Asia

Se buscan empresas que hayan sido capaces de generar ingresos de forma sostenida

Un operador en la Bolsa de Nueva York.
Un operador en la Bolsa de Nueva York.

Los inversores profesionales siguen teniendo claro que la Bolsa sigue siendo el activo financiero para invertir, aunque en 2022 no se vayan a ver ni mucho menos las revalorizaciones del año pasado. Christian Gattiker, jefe de investigación de Julius Baer, es contundente: “Pensamos que la renta variable es el mejor activo en términos de relación rentabilidad-precio, mucho mejor que los bonos”.

Los asesores financieros están recomendado a sus clientes con perfiles más agresivos que mantengan una alta exposición en sus carteras a la renta variable, aunque la mayoría está aconsejando apostar ahora por compañías y fondos que tengan una fuerte solidez financiera y buena implantación de negocio. Este tipo de compañías tienen mejor evolución en momentos de volatilidad como el actual.

Ángel Olea es director de inversiones de Abante Asesores, una firma que gestiona y administra activos por valor de más de 10.000 millones de euros. “Ya a finales de año empezamos a preparar las carteras. Pensábamos que este año iba a ser más movido, como así está siendo. Hemos incluido fondos e ideas de inversión algo más defensivas, y también hemos contratado coberturas para mitigar las caídas bursátiles”, explica.

En la selección de fondos, Abante tiene un sesgo claro hacia compañías de calidad, como el Seilern Growth Quality, que invierte en compañías que presentan buenas cifras de crecimiento, pero con negocios muy estables (como Alphabet, Mastercard, Nike o Inditex). También tienen el fondo MFS Global Equity y el Morgan Stanley Global Branch. “Cada uno tiene su estilo, lo cuál es enriquecedor, pero todos comparten el enfoque por la calidad de las cuentas”, apunta Olea.

En Renta 4, Carlos Arenas, del equipo de gestión de activos, también reconoce que la exposición a Bolsa está en máximos en todos los perfiles de riesgo “ante la falta de alternativas”. En su caso, la firma tiene especial querencia por la tecnología, aunque también buscan fondos que inviertan en compañías con fundamentales muy sólidos. Es el caso del BlackRock Continental European Flexible y el DPAM Invest Newgems. Precisamente las compañías tecnológicas han sufrido una importante corrección debido a las perspectivas de subidas de tipos (si el dinero es más caro, las perspectivas de ingresos futuros ya no son tan atractivas). Tras las correcciones, son muchos los gestores que han aprovechado para volver al sector con mejores precios.

José Manuel Villamor, director de Weatlh Management A&G Banca Privada, también está recomendado a sus clientes posicionarse en compañías de calidad, “con capacidad para generar caja y fortaleza en la fijación de precios”, explica. Sin embargo, en el caso de esta entidad están primando, además de a las tecnológicas, a compañías ligadas al sector público, como infraestructuras y la economía sostenible. “Defendemos una inversión estructural en compañías con crecimiento de calidad, porque nuestra idea es que los tipos reales van a seguir siendo negativos”, reflexiona. Desde A&G también recomiendan mantener una parte de las carteras en Asia “por su crecimiento sostenido, reservas, cierta estabilidad del dólar y el sesgo tecnológico de su economía”.

Álvaro Braceras y Marc Pañella, analistas de fondos de Andbank Wealth Management, también comparten la importancia de mantener una parte de la cartera en Asia, especialmente en China, cuya Bolsa estuvo muy castigada el pasado año. “Creemos que es una oportunidad, tanto por valoraciones como por perspectivas de crecimiento”, afirman.

En su caso, no comparten tanto el sesgo hacia compañías tecnológicas que tienen otras firmas de asesoramiento. “Nos gusta invertir en compañías que se conocen como vacas lecheras, porque tienen altas rentabilidades sobre el capital, buenos flujos de caja, niveles razonables de inversión...”, apuntan.

Esta estrategia la combinan con inversiones ligadas a empresas cíclicas, industriales, bienes de equipo, materias primas y distribuidores de alimentación. Estos sectores comparten una característica: históricamente han demostrado ser buenas coberturas naturales frente a riesgos inflacionistas principalmente por su poder de traspasar precios en origen al consumidor final.

Javier Turrado, director comercial y de desarrollo de negocio de Bankinter Gestión de Activos, detalla cómo su entidad tiene un enfoque algo diferente al de otras firmas. Por una parte, desde la entidad recomiendan dar mayor peso a la renta variable europea que a la de Estados Unidos. Además, apuestan por sectores más cíclicos, como son el financiero (que se está viendo muy beneficiado por las perspectivas de subidas de tipos de interés), el de la energía y los fabricantes de automóviles.

Ante las perspectivas de que en 2022 vaya a haber más volatilidad, Turrado apunta que todas las carteras gestionadas de productos perfilados “mantienen una exposición a dólar y oro”. Gattiker, de Julius Baer, es más escéptico sobre la inclusión de oro en las carteras: “La lógica te indica que, con las tensiones en Ucrania y la inflación disparada, el oro debería haberse revalorizado, pero no ha sido así”.

En cualquier caso, la fórmula genérica sí es la misma para las carteras agresivas, que lo apuestan todo a la Bolsa: tener una alta exposición a renta variable, con algún tipo de mecanismo amortiguador de cara a futuras correcciones.

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