El aumento de la inflación subyacente alerta de una consolidación alcista de los precios

En enero su tasa crece tres décimas frente a diciembre hasta el 2,4%

El IPC general recorta cuatro décimas y se fija en el 6,1%

IPC pulsa en la foto

El índice general de IPC dio una alegría pasajera en enero al fijarse en el 6,1% interanual, cuatro décimas inferior al de diciembre, según el dato publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), por lo que se mantiene en niveles máximos de tres décadas.

La evolución de los precios de la vivienda, los alimentos, las bebidas y ocio y cultura han sido los grupos con influencia a la baja de los precios.

Por el contrario, los componentes de vestido, calzado y transporte presionaron al alza del IPC. Precisamente en este último componente destacó la influencia ejercida por los precios de los carburantes que aumentaron el 11,3%, cuatro décimas más que el dato registrado en diciembre. En el último año destaca el encarecimiento de la energía eléctrica un 46,4%, una moderación pese a todo por el efecto escalón, tras el 72% de diciembre.

Sin embargo, esta tendencia de los precios en enero, esconde una auténtica bomba de relojería en su interior. Se trata de la tasa subyacente, la que no recoge los precios de los alimentos no elaborados ni los productos energéticos. En enero ha registrado un aumento de tres décimas en el mes, hasta fijarse en el 2,4% interanual, la tasa más elevada desde octubre de 2012. Este hecho no hace más que elevar la preocupación sobre la posibilidad de que los precios se consoliden en el medio plazo, como consecuencia de los efectos de segunda ronda. Entre ellos, el incremento de los precios en aquellos componentes de mayor consumo o el riesgo de entrar en una espiral precios-salarios.

En este escenario inflacionista que empieza a ser persistente y en el que las empresas no energéticas están empezando a trasladar el alza del IPC a sus precios, cobra especial importancia la negociación de los convenios colectivos que fijan las subidas salariales. La patronal y los sindicatos han iniciado recientemente los contactos preliminares para firmar el V Acuerdo de Negociación Colectiva (ANC) donde los agentes sociales acuerdan las directrices generales de las subidas salariales para los próximos dos o tres años.

A tenor de las declaraciones formuladas ayer por los líderes de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, y por el presidente de Cepyme y vicepresidente de CEOE respectivamente, Gerardo Cuerva, la negociación parte de unas posturas bastante distanciadas y se presenta, al menos, delicada.

El dirigente patronal lanzó una advertencia a sus contrapartes: “la pyme española está reactivada pero no recuperada” y añadió que las empresas “aún lo están pasando mal”. Por ello fue claro ante lo que deben hacer los sueldos, al considerar que no debe mirarse solo hacia el alza del IPC sino que se deberían tener en cuenta otros elementos (como la baja productividad y el elevado paro). Según este conjunto de factores, para Cuerva sería “el momento de amarrarnos el cinturón”.

Mientras que, por el contrario, Sordo y Álvarez apostaron claramente por incrementos salariales en los convenios que frenen o, al menos, mitiguen la pérdida de poder adquisitivo.

El INE estrena su nueva base

El Instituto Nacional de Estadística (INE) estrenó ayer su nueva base metodológica con el objetivo de mejorar los elementos de la cesta de compra y así ofrecer una evolución más fiable de los precios y una nueva escala de ponderaciones. El IPC base 2021 incorpora las mascarillas higiénicas y la suscripción a la prensa ‘online’. De la cesta desaparecen artículos como el reproductor de imagen, el reproductor portátil o el compact-disc y el DVD. La cesta tiene ahora 955 artículos frente a los 977 de la base anterior. El INE anunció hace un mes tras la polémica surgida por no incorporar el detalle del mercado liberalizado de la electricidad, que lo aplaza hasta conocer en detalle este mercado.

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