La polémica salarial del Banco de Inglaterra tiene un lado positivo

La llamada de Bailey a la contención salarial pone de manifiesto el papel de la entidad en el control de los precios

Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra.
Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra. reuters

El llamamiento del gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, a los trabajadores para que se restrinjan los salarios no fue bien recibido por el Gobierno, el presidente del minorista Tesco y el mayor sindicato del país. El objetivo del banco es un 2% de inflación, pero prevé que llegue al 7,25% en abril. Puede señalar varios factores atenuantes. Primero, no es el único responsable de fijar los tipos que se ha visto sorprendido por las fuertes y persistentes presiones sobre los precios. Al igual que sus homólogos, no podría haber previsto el aumento de los precios de la energía. Segundo, a diferencia de la Fed o el BCE, ya ha subido los tipos dos veces. Tercero, tiene razón al afirmar que el control de la inflación será más difícil si los salarios suben.

Pero sus comentarios fueron, en el mejor de los casos, desafinados. No corresponde a los trabajadores controlar la inflación. Bailey y sus colegas se pasaron demasiado tiempo insistiendo en que las presiones eran transitorias, cuando había muchas pruebas de que podía no ser así. El hecho de que se hayan equivocado y que la inflación vaya a ser alta durante un tiempo no es razón para que los trabajadores se vean perjudicados. Además, si es razonable pedir a los empleados que acepten un recorte en su salario ajustado a la inflación, debería ser igualmente razonable pedir a las empresas que acepten menores beneficios al absorber mayores costes de materiales y mano de obra.

Por último, aunque una espiral de precios y salarios sea perjudicial, hay un inconveniente en demasiada moderación salarial. El aumento de las facturas de energía y alimentos implica que los consumidores tendrán menos dinero para gastar en todo lo demás, desde comer fuera hasta las vacaciones, si el salario se queda demasiado lejos de la inflación.

El debate suscitado por Bailey ha puesto de manifiesto el papel del banco central en el control de los precios. Aunque puede ser injusto que el Banco de Inglaterra no recibiera mucha atención o crédito durante las décadas en que la inflación era más moderada, al menos ahora hay menos confusión sobre la razón de ser de la entidad.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías