‘Blockchain’ y ‘green bonds’: hacia la digitalización de la renta fija

La ‘tokenización’, entre otras ventajas, reduce considerablemente los costes de emisión y facilita la entrada al mercado de los emisores de menor tamaño

Una de las últimas tendencias en las finanzas consiste en la aplicación de la tecnología blockchain a los mercados de renta fija y, en especial, a los bonos verdes, uno de los segmentos con mayor potencial de crecimiento. Existen diversas iniciativas internacionales en este ámbito. Podemos destacar el Proyecto Génesis que impulsan el Banco Internacional de Pagos y la autoridad monetaria de Hong Kong (BIS Innovation Hub Center-Hong Kong SAR), con objeto de estudiar la digitalización de los green bonds. A través de este proyecto se ha desarrollado un prototipo en el que los inversores pueden comprar y vender bonos verdes tokenizados y observar el impacto climático de los proyectos a través de una app específica. Otra iniciativa de especial relevancia es la plataforma GAW (Green Assets Wallet), un proyecto de Stockholm Green Digital Finance junto con una serie de partners (SEB, Vasakronan, Cicero, Chroma Way, entre otros). GAW representa la primera plataforma blockchain basada en Chromia, creada para la validación y el reporting del impacto climático, con objeto de mejorar la eficiencia y la transparencia en el mercado de green bonds. Este ecosistema incorpora tres tipos de roles: emisores, inversores y validadores, cada uno de los cuales dispone de permisos y restricciones específicas en cuanto a su capacidad para modificar o acceder a datos sobre las emisiones de green bonds.

En los últimos años han aparecido las primeras emisiones de renta fija apoyadas en la tecnología blockchain. En 2018, el Banco Internacional para la Reconstrucción y Desarrollo, en colaboración con el Commonweath Bank of Australia, emitió el primer blockchain bond en el mercado australiano (kangaroo bond) en el que todo el ciclo de vida del bono se gestiona a través de la tecnología DLT. En 2019, Société Générale, una de las entidades más activas en este segmento, realizó la primera emisión de cédulas hipotecarias (covered bonds) a través de la red Ethereum. En 2019, BBVA emitió el primer blockchain structured green bond por importe de 35 millones de euros a seis años a través de una colocación privada, certificado por DNV GL. Recientemente, en abril de 2021, el Banco Europeo de Inversiones, en colaboración con el Banco de Francia, lanzó su primera emisión de bonos digitales a través de la blockchain de Ethereum, actuando Société Générale, Goldman Sachs y Banco Santander como joint lead managers (100 millones de euros, a dos años, con una TIR a vencimiento del -0,601%).

La tecnología blockchain aporta un indudable valor añadido al mercado de renta fija y, en especial, al segmento de green bonds. Entre las ventajas que proporciona este nuevo ecosistema podemos destacar las siguientes.

En primer lugar, la tokenización reduce los costes de emisión de forma significativa, eliminando las barreras de entrada al mercado para los emisores de menor tamaño (ahorro de tiempo, uso de intermediarios, costes de colocación,…). Las ganancias de eficiencia también se generan durante el proceso de compensación y liquidación de las transacciones. El diseño eficiente de smart contracts permite optimizar esta operativa, minimizando el riesgo de ejecución. Los flujos de pagos entre el emisor y los inversores se pueden efectuar a través de stablecoins colateralizadas cuyo valor esté anclado a una moneda fiat (dólar americano, euro) o a otro activo de referencia como el oro. Además, con la tecnología blockchain la liquidación convencional, que requiere dos o tres días hábiles, se transformaría en un proceso instantáneo.

Según un estudio reciente del HSBC Center of Sustainable Finance y Sustainable Green Digital Finance (SGDF), los costes totales se pueden reducir en un 90%, especialmente en aspectos relacionados con la estructuración, fijación del precio y valoración del riesgo de los bonos, los costes de intermediación y de custodia, así como la función de reporting (de especial importancia para los green bonds).

En segundo lugar, las transacciones realizadas en el entorno blockchain aportan seguridad en la medida en que se instrumentan a través de algoritmos y procesos criptográficos complejos (SHA, secure hass algorithms). La inmutabilidad y la trazabilidad de las transacciones limitan sustancialmente las posibilidades de manipulación, aportando confianza a los inversores e integridad al mercado de renta fija.

En tercer lugar, las plataformas de block­chain permiten a los inversores diversas opciones de configuración de los instrumentos financieros, lo que facilita la selección de las características que en mayor medida se ajustan a su perfil de riesgo. En el futuro los inversores dispondrán así de mayor flexibilidad en el diseño de sus carteras de activos financieros.

En cuarto lugar, los nuevos ecosistemas digitales permiten fraccionar un proyecto verde. La tokenización crea fracciones mínimas de proyecto que permiten al inversor lograr una mayor diversificación de sus carteras y facilita el acceso al mercado de green bonds a inversores que aporten modestos capitales, sin necesidad de realizar un desembolso elevado. A través de estas plataformas también es posible el proceso inverso, agregando diferentes proyectos verdes para configurar un pool de activos sostenibles que puedan ser objeto de titulización financiera (green securitization). Este último proceso mejora el acceso a la financiación sostenible a un conjunto amplio de emisores que dispongan de proyectos de reducida escala.

Por último, cabe destacar otra ventaja del blockchain aplicado a las emisiones de green bonds. La tecnología blockchain puede contribuir a resolver los problemas relacionados con el seguimiento en la aplicación de los fondos (tracking). No tardaremos en ver cómo el inversor puede descargar una app en su móvil para operar con green bonds en una determinada plataforma digital, que le permita visualizar en tiempo real la energía generada en cada proyecto, así como la reducción de emisiones de dióxido de carbono, contribuyendo a un proceso más transparente en la formación de precios en el mercado de bonos verdes.

Eduardo Menéndez Alonso es Profesor titular de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Oviedo