“La tecnología es la vía para acelerar los ensayos clínicos e innovar”

En breve contarán con nuevos fármacos para hacer frente al mieloma múltiple y al carcinoma cutáneo

“La tecnología es la vía para acelerar los ensayos clínicos e innovar”

La rapidez con la que se ha logrado la vacuna del Covid-19 gracias a la tecnología es para Raquel Tapia (Oviedo, 1971), directora general de Sanofi Genzyme Iberia, el mejor ejemplo de los beneficios que la inversión en tecnología supone para acelerar los ensayos clínicos y avanzar en innovación. La inversión en I+D del grupo ha crecido un 1,3% de 2019 a 2020, de 32,8 millones a 40,5.

¿Por qué es importante para Sanofi invertir en tecnología?

Sanofi ha tomado una decisión en los últimos años, invertir más en tecnología que en moléculas concretas. Es la vía con la que queremos acelerar el tiempo de los ensayos clínicos y aumentar nuestro catálogo en innovación.

¿Cómo ha influido el coronavirus en este aspecto?

El Covid-19 y la vacuna han sido el gran ejemplo. Importa mucho la calidad, pero también la rapidez con la que llegamos y ayudamos a los sistemas de salud. La velocidad cuenta, y mucho. Lo que nos ha dado el desarrollo de la vacuna es poder imaginarlo y poder hacerlo real. Lo que estamos haciendo es no ponernos límites.

¿Cuánto tiempo puede la tecnología acortar un ensayo clínico?

No se trata de decir invierto en tecnología y vamos a ver qué pasa. Es al revés. Si al día de hoy sabemos que un ensayo tarda ocho años y lo queremos hacer en tres, tenemos que preguntarnos: ¿quién tiene la tecnología para lograrlo? Ha cambiado la forma en la que pensamos y los objetivos que nos ponemos. Ahora son mucho más agresivos porque hemos visto que se puede.

¿La pandemia ha retrasado o paralizado algún ensayo clínico?

No se paralizó ninguno, ni tampoco el suministro de fármacos. Al día de hoy tenemos 84 ensayos clínicos en marcha en España para 40 medicamentos en 104 centros de investigación, con 1.406 pacientes participando.

En inmunología trabajamos con un nuevo concepto, el tipo 2. Un tratamiento para enfermedades conectadas entre sí

¿Cómo lo han conseguido?

Durante la pandemia nos vimos obligados a replantear nuestra forma de trabajar. Aprendimos a hacer seguimiento virtual de los progresos de nuestros ensayos clínicos, desarrollamos sistemas digitales de seguimiento de los pacientes y monitorización y entrega de medicación cuando estos no podían ir a los hospitales.

¿Qué papel ha jugado el centro de Barcelona?

Nos ha ayudado a identificar dónde podemos mejorar y cómo utilizar la inteligencia artificial y los datos para hacerlo. El equipo digital sigue creciendo (este año la plantilla se incrementará con la incorporación de 100 empleados más) y uno de sus desafíos más grandes es desarrollar la columna vertebral de la transformación digital de Sanofi, promoviendo la toma de decisiones prácticas en tiempo real en base a datos de todas las unidades de negocio de la empresa.

¿Qué otras aplicaciones tienen los nanoanticuerpos que ya usan en el tratamiento de la púrpura trombocitopénica trombótica adquirida (PTTa)?

Estamos trabajando con esta tecnología en otra serie de enfermedades raras. Se está abriendo muchísimo el alcance concretamente en enfermedades raras de depósito lisosomal y en enfermedades muy concretas. Vemos que se abre mucho la puerta a que se utilicen en otro tipo de enfermedades raras y muy poco frecuentes.

¿Qué novedades hay en fármacos relacionados con enfermedades oncológicas?

Estamos trabajando en oncología sobre todo en cáncer de pulmón, mieloma, piel y cáncer de mama. Son los cuatro frentes de investigación por los que hemos apostado al día de hoy. Tanto en combinación con otros fármacos ya existentes, también de tipo oral hormonal para lo que es mama, e igualmente para enfermedades como son las oncológicas hematológicas raras.

Es devastador el bajo porcentaje
de fármacos innovadores que entran al sistema y lo que tardan en hacerlo

¿Para cuándo estarán?

Puede ser que a finales de año o principios del que viene salga un fármaco para mieloma, el múltiple. Hay otro para carcinoma cutáneo, que esperamos tenerlo en breve. Y luego un poco más a medio plazo, estamos hablando de dos años o dos años y medio, para cáncer de mama.

¿Y para enfermedades inmunológicas?

Aquí trabajamos con un concepto muy innovador que se llama el tipo 2. Es un fármaco que trata varias enfermedades inmunológicas que están conectadas entre sí. Es, por ejemplo, cuando un fármaco te está tratando a la vez el asma y la poliposis nasal. O una dermatitis atópica muy grave que puede estar cursando también con asma o con otras enfermedades respiratorias. Es un tratamiento que te permite hacerles frente a la vez.

¿Están encontrando dificultades para lanzar estos nuevos fármacos?

La Administración lo trata todo hasta ahora como departamentos estancos. Pero esto ya no es así. El modelo ha cambiado con estos nuevos medicamentos.

¿Cuáles son las principales trabas que se encuentran?

Los mayores problemas que tenemos son dos. Por un lado, el número de fármacos innovadores que se incorporan al sistema nacional de salud y, por otro, el tiempo que tardamos en hacerlo frente a otros países.

¿Me puede dar datos de ambos?

Respecto al primero, en 2020 solo se incorporaron en España el 54% de los fármacos innovadores que fueron aprobados por la Agencia Europea del Medicamento. En Alemania fueron un 88%; en Francia, un 73% y en Italia, un 65%. Y en cuanto al segundo, nuestro país tarda 15 meses en incorporarlos al sistema frente a los 3 meses de Alemania o los 8 de Francia. En enfermedades raras es peor. Solo un 40% se han incorporado y tardan 27 meses de media en hacerlo. Esto es devastador.

¿Qué le pide a la Administración para reducir esa brecha?

Le pedimos tres cosas. Primero, que haga realmente un análisis de la salud como motor económico para el país, como un sector que puede traer muchísima inversión. Segundo, que piense en las eficiencias en salud que aportan estos fármacos. No se trata solamente de cuánto se gasta en fármacos, sino del impacto de estos en el paciente, el impacto total y no el coste. Y tercero, aumentar el diálogo. Sentarnos en la misma mesa y poder hablar de todo lo que se puede hacer conjuntamente.

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