Dónde puede seguir añadiendo valor Pablo Isla (y no es en el Ibex)

El cazatalentos que lo fichó para Inditex lo ve como un gran líder social en temas de educación y empleo

Pablo Isla, presidente de Inditex.
Pablo Isla, presidente de Inditex. GETTY IMAGES

A principios de 2005 recibió un encargo especial: encontrar consejero delegado para Inditex, que sustituyera a José María Castellano, hasta entonces la única cara visible y gestora del imperio textil fundado en los años sesenta por Rosalía Mera y Amancio Ortega. No fue fácil, pero Carlos Alemany, socio director de la firma de valoración y selección de alta dirección Alemany & Partners, encontró en poco más de tres meses a Pablo Isla, procedente de Altadis, después de una minuciosa búsqueda, el candidato ideal para tomar las riendas y acelerar el vuelo internacional de la firma de moda, asentada en Arteixo (A Coruña). En 2011 fue ascendido a presidente del grupo, cargo que abandonará el 1 de abril de 2022, y que ocupará Marta Ortega, la hija del fundador, tal y como anunció el grupo este martes.

Bajo su mandato, Isla y su equipo han multiplicado el valor en Bolsa de Inditex por 10 veces, siendo la mayor cotizada española, la mayor firma textil del mundo por valor bursátil y la novena en el ranking mundial de la distribución, de acuerdo con los datos de Bloomberg de capitalización de mercado. Desde mayo de 2005, la acción de Inditex ha subido casi un 900%: ha pasado de valer 14.716 millones de euros a 90.725 millones, tras subir en Bolsa este miércoles un 4,49%.
Su expediente es brillante, desde todos los puntos de vista, pero después de ser presidente de Inditex “pocas compañías pueden ser interesantes para un perfil como el suyo”, apunta Alemany, quien aseguró en rueda de prensa, tras anunciar su marcha que su futuro “ya se verá”,  ya que estos cuatro meses va a estar centrado en la transición y el traspaso de poderes a la nueva presidenta.

Para empezar, salvo que el consejo de administración del grupo acuerde reducir el periodo de no competencia, no podrá trabajar para ninguna compañía “con un objeto social análogo” durante los próximos dos años. En opinión de Alemany, se trata de un directivo que “por sus características puede aportar en cualquier sector que se proponga, pero también veo a la persona, sus circunstancias y lo que le rodea, y ahí tengo dudas de que todos los sectores sean idóneos”.
Aunque ofertas no le faltarán, el consultor, experto en análisis de perfiles de alta dirección, apunta a que una buena salida profesional para Isla sería “montar una fundación o asociación filantrópica relacionada con la educación y el empleo”.

Porque si algo no ve el descubridor de Isla es su encaje en una empresa. “Ha estado en la mejor compañía del Ibex, dentro de un sector no regulado, donde ha dado muy buenos resultados”. Sería repetir el mismo modelo. “Sin embargo, por su prestigio, y credibilidad, podría aportar mucho más en el ámbito educativo y el empleo. Se necesitan líderes sociales, y a él se le va a escuchar. Se lo van a rifar”. En este sentido, apunta a que podría ser conferenciante en universidades de prestigio como Harvard o MIT, actividades que le permitirán atender una asignatura que se le presupone pendiente, como es la familia.

A esto se refiere también Jon Segovia, profesor de desarrollo de personas y gestión del cambio en Deusto Business School, “a pesar de que tiene la vida resuelta, su trabajo ha sido de mucho sacrificio personal, si se tiene en cuenta los resultados conseguidos en 16 años”. El primer paso que ha de tener en cuenta el que fue considerado en 2017 mejor directivo del mundo por Harvard Business Review, y entró en el puesto 26º de los mejores empresarios del mundo de la revista Fortune, asegura este docente es analizar qué quiere hacer con su vida.

El reconocimiento internacional como gran gestor lo tiene, ahora tiene que valorar diferentes factores. “Los extrínsecos, aquellos que te da un tercero, y este tiene que ver con el salario, luego están los intrínsecos, que surgen del interior, de cómo puedo ser mi mejor versión, y también están las motivaciones trascendentales, aquellas en las que el bien no es para mí sino para terceros. Y yo creo que su decisión puede estar entre lo intrínseco y lo trascendental”, detalla Segovia, que tampoco ve a Isla en una empresa del Ibex 35, salvo en alguna eléctrica, constructora o inmobiliaria. “En algún sector que esté en proceso de cambio y en el que verdaderamente pueda innovar”.

No es fácil encontrar empresas a su medida, coinciden los dos expertos consultados, “ya que las casillas están todas ocupadas”, dice Segovia. “Y otros no le llamarán, a pesar de que es muy admirado, por temor al rechazo. Por eso no creo que reciba muchas llamadas”.

Otra salida son los consejos de administración –en la actualidad está en el de Nestlé–, “donde puede aportar mucho valor, ya que tiene conocimiento de cómo funcionan los cinco continentes”, apunta Alemany, para quien los 57 años de Isla, “es la edad perfecta, sobre todo para aportar algo diferente a la sociedad en materia de educación y empleo”.

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