Fue elegido entre 10 aspirantes

Así encontré a Pablo Isla

La búsqueda inicial para Inditex comenzó con aspirantes extranjeros

El nombre surgió al buscar un experto en distribución y logística

Pablo Isla en una presentación de resultados de Inditex
Pablo Isla en una presentación de resultados de Inditex

Lo recuerda bien. Acababa de comenzar 2005. Una mañana de enero estaba en su despacho, próximo a la vistosa esquina donde arranca la Gran Vía madrileña, cuando recibió una llamada. Al otro lado del teléfono, un encargo, un delicado cometido: seleccionar al nuevo consejero delegado de Inditex, que sustituiría a José María Castellano, hasta entonces el alma visible del emporio que iniciaron Amancio Ortega y Rosalía Mera en la década de los años sesenta. “Enseguida supe que estaba ante un caso de selección único y complejo, la búsqueda más importante en alta dirección que se ha hecho en España en los últimos 15 años”.

Quien habla es Carlos Alemany, por aquel entonces responsable en España de la firma de headhunter Korn Ferry International. Empezó a darle vueltas y más vueltas al mandato recibido. Había muchos frentes abiertos y un paso en falso podía hacer fracasar la operación. ¿Por dónde empezar? Lo primero, la confidencialidad. En cualquier proceso de selección hay que salvaguardar la identidad tanto de la empresa que encarga la búsqueda como de, por supuesto, los aspirantes. Había otro inconveniente:era enero y en abril el candidato debía estar elegido para ser refrendado en la siguiente junta de accionista.

“Si falla el ‘headhunter’, se pueden perder tres años de negocio”

En una búsqueda de alta dirección hay diversos elementos que pueden poner en aprieto la selección del candidato. En algunos casos es el tamaño de la organización; en otros, el puesto o el salario,y en alguno, la ubicación de la compañía. Este era el principal inconveniente que tenía Inditex, que el cuartel general está en Arteixo (La Coruña). “Un candidato extranjero nos dijo que quería que la compañía estuviera en Madrid o Barcelona. Inmediatamente fue descartado”. En el caso de Pablo Isla, Carlos Alemany sospechó que podía no ser un problema, ya que había investigado que su mujer, María de la Vega, tenía ascendencia gallega, “con lo cual Galicia le podía resultar familiar”.

De la conversación con este consultor se deduce que todo dato sobre el candidato ha de ser analizado minuciosamente porque, por nimio que sea, puede hacer fracasar o, por el contrario, que sea un éxito el proceso de selección. “Hay que buscar que todo encaje para que el resultado sea satisfactorio”, asegura. En este caso lo ha sido. Pablo Isla llegó hace una década a Inditex como consejero delegado y vicepresidente y en 2011 fue nombrado presidente ejecutivo de la compañía, relevando al fundador, Amancio Ortega. En este tiempo, además de continuar con el proceso de internacionalización de la multinacional gallega con la apertura de tiendas de Zara o de Massimo Dutti, ha desarrollado el negocio online, ha creado la marca Zara Home, Uterqüe...

Pero, lo que es más importante: ha multiplicado por cinco el valor de la compañía y la acción se ha revalorizado un 500%, ha pasado de 5 a más de 27 euros, y el número de empleados ha pasado de 58.000 y 130.000. “Se veía que tenía capacidad para integrar voluntades, que es un valor muy importante en cualquier candidato, como lo es saber movilizar bien a los equipos. Además, ha demostrado que se puede ser presidente ejecutivo y proponer estrategias que aporten valor”, señala Alemany, orgulloso del trabajo encomendado.

“Cuando una búsqueda de primer nivel no se ha hecho bien, se acaba destruyendo al equipo de la empresa, que acaba enfadándose y marchándose. Si falla el headhunter, se pueden llegar a perder tres años de negocio”. Los honorarios percibidos: una tarifa fija y un porcentaje en función del salario del directivo. “Si analizamos el resultado, el trabajo de headhunter sale rentable”.

Alemany, que ahora dirige su propia firma de selección y valoración de ejecutivos, Alemany & Partners, pasó horas dándole vueltas a cómo afrontar este proceso de selección. Sin nervios, sin presión, sin interferencias, con mucha calma pero sin tiempo que perder. “Cuando haces la selección de un alto directivo no te puedes equivocar, para ello es importante analizar bien el planteamiento que vas a desarrollar y, sobre todo, ser muy discreto”, explica, diez años más tarde. Sabe, y en este caso mucho más, que cualquier fuga de información pone en peligro el posible éxito de la operación, además de devaluar el prestigio de su propia firma. Porque si por algo se caracteriza un headhunter es por su discreción.

Puso a trabajar la maquinaria y tan solo confió su secreto a tres personas de su equipo:a un socio, en este caso, Marta Garrigues (hoy socia en Seeliger y Conde), que colaboró en la identificación de nombres de altos directivos –“había que analizar el presente, el pasado y sobre todo el futuro de cualquier posible candidato”–,y dos personas más en la posición del front office, que examinaban otros detalles a tener en cuenta, como las áreas de consumo o financieras. “Lo difícil era ver de dónde podía venir el candidato, porque cualquiera no podía servir; también es importante cómo se va informando y planteando la información a la empresa, saber cuántas personas de la compañía estaban al tanto de la búsqueda que se ha encargado”, señala este consultor. La confianza debe ser mutua. Y, en este caso, apunta Alemany que Inditex le dejó libertad de movimientos y no interfirió en el proceso, “es de las empresas con las que más cómodo me he sentido”.

Siguió dándole vueltas, buscó nombres, sobre todo extranjeros. Pensaba que podían encajar en la cultura internacional de la firma de moda, pero además tenían que estar dispuestos a cambiar de lugar de trabajo y, por tanto, de residencia, ya que la sede central de Zara se encuentra en Arteixo (La Coruña). “Que estuvieran dispuestos a trasladarse allí era fundamental, y si no lo estaban, para qué seguir. Pensaba que para un extranjero podía ser interesante”.

Entremedias, empezó a informarse sobre el sector de la moda, del consumo, del modelo de logística. Quería que no quedara ningún cabo suelto. Y en este juego apareció un nombre:Logista, la filial de distribución de Altadis, que presidía, junto a la tabaquera, Pablo Isla. “Ahí apareció su nombre. No le conocía ni sabía cómo acceder a él”. Es más, Alemany recuerda que en una ocasión realizó una presentación de Korn Ferry en Altadis, pero no asistió Isla.

Empezó a indagar en su currículo profesional y le gustó: licenciado en Derecho, abogado del Estado al año de licenciarse (siendo el número uno de su promoción), trabajó en el Servicio Jurídico del Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones; más tarde se incorporó a la Dirección General del Servicio Jurídico del Estado y fue delegado español ante la Comisión de las Naciones Unidas para la Unificación del Derecho Mercantil Internacional;fue director de los servicios jurídicos del Banco Popular y, con 32 años, ocupó la Dirección General de Patrimonio del Estado (de la que dependían Tabacalera y Telefónica); regresó al Popular hasta el año 2000, cuando se incorporó a Altadis como copresidente.

El bagaje era excelente, pero había un único inconveniente: cómo acceder a él de forma discreta. Aquí el headhunter debe echar mano siempre del ingenio para llegar al candidato, sin levantar sospecha. Aquí vuelve a entrar en juego la faceta de investigador del consultor. Indagó y se enteró de que su padre, José María Isla, que había ocupado puestos de responsabilidad en Lactaria Española, Luis Mejía o Renfe, tenía vinculación con la escuela de negocios Esic. “Vi que había un Isla que podía ser su padre y contacté con él, le dije que necesitaba hablar con su hijo, me dio su teléfono, y ahí empezó todo”. Alemany llamó a Isla y le propuso una reunión. Tuvieron tres entrevistas, siempre a primerísima hora de la mañana, sobre las siete, o a última hora de la tarde, ya que a un alto directivo nadie le puede ver entrando o saliendo de la oficina de un headhunter. En el primer encuentro, Alemany no le dijo de qué empresa se trataba, solo que había un puesto en una importante compañía que podía encajar con su perfil. “La primera vez escuchó, fue inteligente. Ahí pensé que era posible”.

En la segunda entrevista ya hubo más confidencias sobre el puesto y la organización. Aquí supo que era el candidato. “Era una época en la que ibas al Ibex 35 y veías que Inditex era una de las empresas con gran potencial. Isla supo valorar esas posibilidades de crecimiento”. La tercera reunión fue la definitiva. Alemany puso en más de una aprieto a Isla con preguntas sobre determinadas decisiones que había tomado, sobre todo cuando estuvo en el Popular.

“Cuando haces este ejercicio de poner al candidato contra las cuerdas corres el riesgo de que se marchen, pero él entendió que se le estaba haciendo una auditoría por todo tipo de cosas. Era tan brillante que respondió a todo, sin perder la sonrisa”. No fue el único aspirante al que vieron en Korn Ferry. Hubo una lista de diez, entre ellos, una mujer. “Siempre tienes que tener varios para hacer una buena selección, pueden abandonar, pueden no gustar...”. Llegó el momento de la verdad: la entrevista con Amancio Ortega. Isla viajó a Arteixo solo, sin Alemany, que se quedó en Madrid sabiendo que había acertado. En la primavera de 2005, Isla fue nombrado consejero delegado.

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