Mercado de divisas

El euro profundiza los mínimos de 16 meses por las expectativas de subida de tipos de la Fed

Retrocede un 7,8% en 2021 y se cambia a 1,126 dólares

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La agitación que sacude a los mercados es generalizada, un corriente de la que no escapa ningún activo y el euro no es una excepción. Semana a semana la divisa europea perfora una nueva barrera en su cruce frente al dólar y se cambia ya a 1,126 billetes verdes. Son mínimos no vistos desde principios de julio de 2020, antes de que los líderes de la UE llegaran a un acuerdo para la aprobación del fondo de recuperación, uno de los pilares sobre los que se asienta la reconstrucción económica tras el estallido de la pandemia. Con una caída del 7,8% en el año, el euro se encamina a cerrar 2021 como el peor ejercicio en seis años. En 2015 la divisa bajó un 10,2%, un año que estuvo marcado por el tercer rescate a Grecia.

A diferencia de lo acontecido en otros momentos esta vez la viabilidad del euro no está en entredicho. La razón que explica la debilidad de la moneda obedece más a divergencias de las políticas monetarias de la Reserva Federal y el BCE y a las dudas sobre el crecimiento en la eurozona.

Simon Harvey, analista sénior del mercado de divisas de Monex Europe, considera que en la actualidad uno de los factores que más está pesando en el mercado es la preocupación que genera el aumento de los contagios en Europa. Después de que Austria inaugurara esta semana el cuarto confinamiento, los inversores están pendientes de cómo evoluciona la situación en Alemania y Francia. El mercado ha empezado a poner en precio un aumento de las restricciones, una medida que parece mucho más probable en Alemania, después de que el pasado lunes Angela Merkel señalara que la situación a la que se enfrenta el país es la peor desde el estallido de la pandemia.

Las restricciones llegarían a las puertas de la campaña navideña, una época determinante para el consumo y justo en un momento en el que los indicadores macroeconómicos han empezado a evidenciar una ralentización de la economía. “Dado que el riesgo de crecimiento se limita hasta ahora a la zona del euro y a los países del este de Europa, el euro está sintiendo la presión de unas perspectivas de crecimiento más débiles y el probable impacto que esto tendrá en la política del BCE en la reunión de diciembre”, apunta Harvey.

El frenazo de la actividad condicionará las decisiones que adopte el BCE en la cita de diciembre. Mientras, la Reserva Federal de EE UU ha puesto en marcha la reducción del programa de compras de deuda y prevé finalizar el proceso a mediados del próximo año. Sin embargo, hasta el momento Christine Lagarde se ha limitado a descartar una subida de tipos en 2022. Los inversores esperan que las compras de deuda antipandemia sean reemplazadas por un programa de tamaño más reducido y de duración temporal. Es decir, pese al repunte de la inflación descartan un aumento de los tipos, un hecho que contrasta claramente con las expectativas que maneja el mercado para EE UU donde los inversores han empezado a descontar dos subidas de las tasas el próximo año para poner veto a una inflación que se sitúa en su nivel más alto en 30 años.

La divergencia de las medidas monetarias se ha visto acrecentada con la reelección de Jerome Powell, algo que se refleja también el mercado de deuda. El diferencial entre la deuda alemana y la estadounidense a 10 años subió el lunes a los 200 puntos básicos, máximos de siete meses. La designación es vista como una confirmación de que la retirada de los estímulos sigue su curso.

Las expectativas del euro son difusas. Mientras los analistas de Ebury consideran que la divisa europea está infravalorada y puede ganar algo de terreno si los miembros de BCE no parecen demasiado alarmados por la evolución de la pandemia, los de UBS creen que podría seguir cayendo hasta los 1,10 dólares.

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