La clave para un mercado global de telecomunicaciones es la consolidación

El debate sobre los beneficios que traería consigo una mayor consolidación en el sector de las telecomunicaciones en Europa no es ni mucho menos nuevo, pero no deja de estar de actualidad. En el caso de España, considerado como el mercado más competitivo del continente, se trata de una cuestión recurrente para las grandes operadoras, acuciadas por el creciente peso del segmento low cost –que ha endurecido la guerra de tarifas– y presionadas por la caída de ingresos experimentada en los últimos meses. Los responsables de las grandes telecos, como Telefónica, Vodafone o Orange se han pronunciado en los últimos días sobre esta cuestión, después de un tercer trimestre en el que los ingresos por servicios han registrado de nuevo descensos. Desde el sector se recuerda la excesiva fragmentación del mercado en España, que cuenta con más de 40 marcas y 25 operadores relevantes, y la necesidad de avanzar hacia una mayor consolidación.

Las grandes telecos se mueven así en un sector cada vez más disputado, orientado hacia las marcas de bajo coste y endurecido por los efectos de una crisis económica que ha provocado sustanciosas pérdidas de valor en las grandes compañías. Frente a ellas tienen a grupos como MásMóvil –que este año ha cerrado un acuerdo para comprar Euskaltel– o Digi, que no dejan de sumar clientes y de aumentar su cuota de mercado. En un escenario como ese, que incluye realizar fuertes inversiones en infraestructuras, jugar la carta de la consolidación aparece como la fórmula más efectiva para ganar tamaño y mejorar márgenes.

Sin embargo, hay varios obstáculos que dificultan avanzar en esa dirección. Por un lado, los movimientos de fusión que se han producido en el mercado español no han servido para reducir el número de operadores ; por otro, aunque las grandes telecos del país tienen presencia en otros países europeos, el hecho de que no exista un mercado único de telecomunicaciones en Europa constituye una seria limitación a las aspiraciones de crecimiento de las compañías. La UE tiene pendiente todavía la construcción de un marco regulatorio estable y sostenible para el sector, que cuente con unas reglas de juego justas pero equilibradas, capaces de permitir a las telecos no solo crecer, sino competir con los grandes actores globales. Para avanzar hacia ese objetivo resulta clave abordar una reforma de la la regulación de competencia europea que siga salvaguardando la libre concurrencia en el sector, pero que al tiempo no impida la creación de grandes grupos con capacidad para competir en un mercado cada vez más globalizado.