Inmobiliario

Los bonistas de Haya Real Estate fichan a PJT Partners para renegociar 425 millones en deuda

La compañía cuenta con Houlihan Lokey

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Los bonistas de Haya Real Estate y la empresa negocian una nueva estructura para los 475 millones en deuda del servicer. Ante el temor de que la empresa no sea capaz de afronta el vencimiento el año próximo, las espadas ya están al alza. Los dueños de los bonos cuentan con el asesoramiento de PJT Partners.

Haya Real Estate emitió 475 millones en deuda en 2015. En ese momento, su accionista, Cerberus, tenía una prometedora hoja de ruta. Valoraba tanto una salida a Bolsa, que valoraba el servicer en 1.200 millones, como su venta a otro fondo de private equity o su fusión con un competidor industrial. El año pasado, Haya recompró unos 50 millones en el mercado al 85% del nominal, con lo que reforzó sus fondos propios y redujo su carga de intereses, hasta situar su deuda en los actuales 425 millones.

Estos bonos, que cotizaron ayer al 84% del nominal, pagan un interés del 5,25% para el tramo de 250 millones y un 5,125% más el euríbor a tres meses para los restantes 225 millones. Expiran en noviembre del año que viene.

El temor está en que la compañía no pueda atender a este vencimiento. Por el momento, las partes ya han designado quién les asesorará en la mesa de negociación. La compañía ha contratado a Houlihan Lokey y a Linklaters, mientras que junto a los bonistas trabajan PJT Partners y Latham & Watkins. Milbank asesora a Cerberus.

Todas las soluciones están encima de la mesa. La empresa quiere ampliar el vencimiento de la deuda, mientras que los bonistas piden que se les pague en tiempo y forma. Invocan a al gigante del capital riesgo estadounidense Cerberus, que tiene la posibilidad de inyectar capital a su participada. Puede haber soluciones alternativas, como emisiones nuevas para pagar a los actuales inversores, la solicitud de la intervención de la banca, de la SEPI, recompras por debajo del nominal o quitas en determinadas condiciones, incluso una metamorfosis total o parcial de la deuda en capital. En todo caso, las negociaciones han arrancado hace poco tiempo y todavía queda un año hasta que expiren los bonos.

La compañía defiende que cuenta con 88 millones en caja e indica que, a pesar de que pierde dinero (3,1 millones de números rojos de resultado neto en los primeros seis meses del año), logró generar un flujo libre de caja de 49 millones.

Justo en noviembre de 2022 vence un crédito que Haya Real Estate concedió a Cerberus por 88,1 millones de euros como una suerte de dividendo en 2017, tras la emisión del servicer de los bonos por 475 millones. Que le devuelva ese dinero sería un alivio para la compañía, pero el movimiento sería insuficiente para afrontar el vencimiento de los bonos.

Para todo es clave el papel de los contratos con la Sareb. La compañía ha sido el gran proveedor de este vehículo. Pero Sareb modificó su estrategia en 2019, cuando comenzó a apretar las tuercas al servicer propiedad de Cerberus con la introducción de procesos competitivos para ser su cliente. El último se ha puesto en marcha el pasado octubre, y participan tanto las empresas que ya le prestan servicios –Solvia (Intrum), Altamira (doValue) y Servihabitat (Lone Star)– como otras dos: Aliseda (Blackstone) y la española Hipoges.

La empresa avisa en sus cuentas del primer semestre de que el resultado del proceso abierto por Sareb este año para reducir su número de servicers es incierto. “Anticipamos un proceso altamente competitivo que puede prolongarse hasta el primer trimestre de 2022”, asegura en un documento destinado a los inversores. Los activos gestionados por Haya Real Estate ascendían a 30.519 millones de euros a cierre del pasado junio, de los que 12.425 millones correspondían a Sareb. El contrato con esta última sociedad para gestionar unos 8.800 millones firmado en octubre de 2019 vence a mediados del próximo año.

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