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Tribuna
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Defender nuestra industria es defender España

El sector de defensa es netamente exportador, genera unos 200.000 empleos e invierte 1.000 millones al año en I+D+i

Las ayudas de la UE para la recuperación de sus países miembros a través de las ayudas del Fondo Europeo Next Generation EU significan una oportunidad sin precedentes que nuestra industria nacional debe aprovechar para mantener el liderazgo en aquellos sectores en los que destacamos y avanzar en aquellos otros en los que aún no contamos con ese protagonismo.

Nuestras empresas, especialmente las industriales, tienen ante sí una magnífica ocasión para progresar en algunos aspectos fundamentales que nos puede posicionar como país líder en la próxima década. En lo que respecta a la transición ecológica, el fondo permitirá continuar con el proceso de sostenibilidad iniciado estos últimos años y que, la actual crisis energética, no hace más que acentuar. La integración de la dimensión climática en nuestras empresas se ha convertido en una clave de la lucha contra el cambio climático y en un apoyo para el desarrollo de nuestra industria. Necesitamos una industria sostenible que no dependa de la creciente inestabilidad del mercado energético para no comprometer su competitividad en el mercado internacional.

La digitalización también se ha convertido en una razón de ser de nuestro sector industrial, sin la que sería imposible aportar valor a los procesos. La industria 4.0 ofrece un sinfín de oportunidades para las compañías, pero también de nuevos retos por superar si queremos mantenernos a la cabeza de los países líderes en innovación. Sostenibilidad y digitalización tienen que ir de la mano si queremos ser más eficientes y, en consecuencia, competitivos.

Unos de los muchos sectores industriales en los que España destaca internacionalmente es el de la defensa. Un sector innovador, versátil y generador de empleo de calidad que es muy valorado internacionalmente gracias al esfuerzo del tejido empresarial español y que aplica a la sociedad civil la mayor parte de la tecnología que desarrolla.

Por destacar algunas cifras proporcionadas por TEDAE (Asociación Española de Tecnologías de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio), la industria de la defensa española es netamente exportadora, destinando el 70% de lo que produce al exterior (principalmente a Europa); genera más de 200.000 empleos cualificados directos, indirectos e inducidos, y es líder en actividad en proyectos de I+D+i en España con más de 1.000 millones anuales. Cifras que ponen de manifiesto su importancia como fuerza tractora de la economía española y que nos debe servir de estímulo para seguir avanzando en su consolidación. Este sector, a diferencia del de nuestros países vecinos, destaca por estar compuesto principalmente por un panorama de pymes que realizan un trabajo excepcional y que crean un tejido económico a lo ancho y largo del país que, además, fomenta la cohesión territorial y la reindustrialización de la España vaciada.

A pesar de contar con un destacado apoyo institucional en los últimos años, la industria de defensa necesita contar, del mismo modo que el resto de sectores, con planes plurianuales que garanticen, por un lado, seguridad en los proyectos e inversiones de nuestras empresas y, por otro, la atracción de inversión internacional necesaria para la financiación de proyectos de tecnologías realmente disruptivas. Ser líder sin innovación es imposible en un mundo que avanza a gran velocidad. Innovar sin disponer de la inversión necesaria, también.

Siguiendo esta línea argumental, dichos planes plurianuales también nos permitirán sentar las bases para nuestro acceso a los programas de defensa europeos, como el Futuro Sistema de Combate Aéreo (FCAS/NGWS) que atraerán a nuestro país inversión, serán fuente de empleo de calidad y nos permitirán exportar la marca España a cualquier lugar del mundo.

Los programas europeos, que cuentan con impulso político de las instituciones de la UE y con el respaldo del Fondo Europeo de la Defensa y están dirigidos a impulsar la autonomía operativa de la Unión en los escenarios geoestratégicos actuales y futuros, constituyen también un respaldo a la transformación tecnológica de la industria europea de defensa. Nuestro país debe aprovechar esta gran oportunidad aportando I+D y capacidad de integración, de diseño y de fabricación.

La irrupción de la pandemia por el coronavirus ha tenido unos efectos devastadores para la economía mundial y, en concreto, para la de España. Si algo hemos aprendido es que los países con una fuerte base industrial han sufrido menos sus consecuencias. Es ahora más necesario que nunca que España aproveche estos fondos procedentes de Europa para originar unas bases sólidas que impulsen nuestro tejido de empresas industriales, que en definitiva es la base de nuestra propia economía. No cabe duda de España tiene un lugar reservado en el futuro de Europa. En nuestra mano está decidir qué lugar ocupa en él.

Julián García Vargas es Exministro de Defensa y de Sanidad y presidente de Fundación Feindef

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