Robert Gachot: “La planta de O-I Glass en Sevilla mantendrá la actividad 20 años más”

La compañía fabricante de envases de vidrio invierte 30 millones para renovar el horno de su planta sevillana

Robert Gachot, director de O-I Glass para el suroeste de Europa.
Robert Gachot, director de O-I Glass para el suroeste de Europa.

El fabricante de envases de vidrio O-I Glass ha invertido recientemente 30 millones de euros para modernizar su planta de Sevilla. La multinacional estadounidense, que cotiza en la Bolsa de Nueva York, asegura de esta forma la continuidad de la fábrica durante los próximos 20 años y el mantenimiento de los 200 empleos directos que genera. El director de la empresa para el suroeste de Europa, Robert Gachot, explica a CincoDías las nuevas capacidades que han implementado en la planta y que permitirán a la firma pasar del mercado local ene l sur de España a exportar los productos a otros países europeos.

La compañía ha destinado 30 millones a la fábrica de Sevilla. ¿En qué se han invertido los fondos?

Es un programa de modernización. Por un lado hemos llevado a cabo una renovación completa del horno. Y como probablemente conozca, un horno dura entre 15 y 20 años. Por lo tanto, nos aseguramos de que la planta de O-I Glass en Sevilla mantendrá la actividad 20 años más.

¿Qué otras mejoras se han llevado a cabo?

Para la formación del vidrio tenemos cuatro máquinas. Dos de ellas han sido renovadas y nos darán nuevas capacidades en términos de lo que podemos hacer con el vidrio. La nueva máquina que hemos instalado nos proporciona la capacidad de dar formas distintas a los recipientes. Y también más flexibilidad. Si un cliente requiere muchos modelos diferentes, podemos adaptarnos mejor a sus necesidades, mientras que antes era un poco más complicado cambiar de un modelo a otro.

Con las nuevas capacidades de las máquinas, ¿prevén ampliar las líneas de producción o entrar en nuevos segmentos de mercado?

Uno de los objetivos y lo que estamos haciendo es la estandarización de las máquinas en toda Europa. La intención es tener máquinas estándar para que podamos intercambiar los moldes de las piezas en los que se coloca el vidrio para dar forma a los recipientes. De esta forma, la planta de Sevilla dará servicio al mercado local del sur de Europa, que obviamente es nuestro mercado primario. Pero gracias a la capacidad que ganamos exportaremos desde Sevilla a otros países europeos. Y creo que es un mensaje fuerte y sólido de continuidad para los empleados de la fábrica y la comunidad local en la que se ubica.

Gracias a la mejora de las instalaciones, ¿aumentarán la capacidad productiva?

En este momento la intención era modernizar y mejorar las instalaciones de la fábrica pero no necesariamente agregar capacidad de producción. Este es un horno que produce vidrio de sílex, que es básicamente vidrio blanco y es transparente para la industria alimentaria, y también para agua para lo que llamamos bebidas no alcohólicas. Cuando me refiero a las capacidades del horno en Sevilla, nos hemos planteado producir algún otro producto que estamos vendiendo en Francia o en otros lugares donde necesitamos el vidrio flint, porque es muy demandado hoy en día. También fabricamos diferentes botellas para vino porque ahora va muy a menudo en vidrio flint, que es muy atractivo para las nuevas generaciones.

Tras la inversión en la planta, ¿qué objetivos esperan cumplir?

El plan para renovar el horno viene de muy lejos. Tuvimos algunos momentos de dificultad hace 10 años, pero gracias al esfuerzo de los trabajadores la fábrica ha mejorado y ha tenido mucho éxito antes de la renovación. Es un plan de alto rendimiento para los clientes, y un activo en términos de beneficios. Nuestro objetivo es ganar clientes y recuperar algunos de los que ya teníamos en el sur de España.

¿Cómo van a lograr captar esos clientes de nuevo?

El número de clientes que hay en el área en el que operamos es finito, pero hay clientes que ahora mismo no están trabajando con nosotros y que podemos recuperar gracias a la flexibilidad que nos permiten las nuevas máquinas, para proporcionar una serie de productos que tienen una forma específica, que los clientes necesitan y que en el pasado quizá no podíamos proporcionado. Eso es una gran ventaja y donde generamos el mayor valor.

Mencionaba que con la inversión en el horno se asegura la continuidad de la actividad en la planta para los próximos 20 años. ¿En algún momento se plantearon cerrar?

Al final de la vida útil de un horno se generan debates sobre si se renovará o no y puede dar lugar a tensiones. Pero cuando se invierte un volumen de dinero considerable como este se proporciona seguridad a los empleados y también a los clientes. Estamos aquí a largo plazo para servirles lo mejor que podamos, para hablar sobre las nuevas capacidades que tiene la planta y cómo mejorarán los factores de producción con las nuevas máquinas.

¿Aumentarán el número de empleados?

No, no lo haremos. Y tampoco tenemos planes de reducirlo. Queremos mantenerlo. Quiero decir que ahora mismo está en equilibrio la cantidad de personas que trabajan en la planta con el volumen de producción y nos gustaría mantener este promedio. Nuestra industria tiene que ser lo más eficiente posible. Trabajamos los siete días de la semana, las 24 horas del día y tenemos, obviamente, muy buenos competidores en España. Y tenemos que seguir siendo muy competitivos.

O-I Glass es una multinacional y cuenta con más fábricas en España y en Europa. ¿Qué papel ocupa la fábrica de Sevilla dentro de la estrategia de la compañía?

La planta de Sevilla fabrica recipientes para la industria alimentaria y es una de las pocas que tenemos de este tipo. Tenemos una o dos plantas que son similares en Francia, pero si miras hacia Europa, esta fábrica tiene una capacidad que otras plantas no tienen debido a esa capacidad que comentábamos para producir envases destinados a la industria alimentaria y la capacidad de fabricar vidrio flint, que tiene mucha demanda en este momento, por lo que está en un muy buen lugar.

Desde 2004 O-I Glass posee el 100% de la fábrica de Sevilla. ¿Cuál ha sido el volumen de inversión desde entonces?

Entre 2004 y 2021 hemos invertido 34 millones de euros. Y a eso se añaden los recientes 30 millones para reconstruir el horno, por lo que la inversión total asciende a 64 millones.

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