Invertir contra el cambio climático y la inflación

El particular puede contribuir a la transición energética y participar de su potencial beneficio a través de los fondos de inversión

Hay ciertas imágenes que los madrileños, y los españoles en general, no podremos olvidar: personas enfundadas con sus equipos de esquí cruzando la Puerta de Alcalá por aceras y carreteras como si se trataran de pistas para la práctica deportiva.

La capital española hizo historia en enero de 2021 con una nevada inédita que vino acompañada después por días de temperaturas extremas bajo cero que dejaron la ciudad paralizada durante algunas jornadas. “La gente cuando oye que la temperatura ha subido un grado se pregunta si eso se puede considerar cambio climático”. “Un grado es una cantidad de energía tremenda, y cuanto más temperatura tenga el planeta tierra, más extremos van a ser los fenómenos meteorológicos”, “Ya lo estamos viendo en este siglo”, señala Mario Picazo, experto en cambio climático.

La respuesta de la naturaleza al calentamiento global no es la única: sequías, hambrunas, desaparición de especies animales y vegetales, efectos sobre la agricultura y ganadería, daños en la salud… Son muchos los fenómenos adversos que puede provocar.

Frenar el calentamiento del planeta

Lo positivo dentro de este escenario preocupante es que los Gobiernos están intentando frenar un empeoramiento. Uno de los proyectos más relevantes es el Acuerdo de París, que pretende limitar el aumento de la temperatura global 2 grados ­-preferiblemente 1,5 grados- para finales de siglo. “La Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático número 26, que tendrá lugar en Glasgow (Escocia) del 31 de octubre al 12 de noviembre, con un año de retraso debido a la pandemia, ha de ser la del aumento drástico de la ambición en la reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI)”, señala BBVA.

“Es muy importante que las empresas conozcan su huella de carbono”. “También los particulares”. “Ya hay muchas aplicaciones móviles para esto”. “Llegará un día en que vayamos a un restaurante y en el menú venga detallado al igual que las calorías y el precio, el aporte en carbono del plato elegido”, explica Picazo. Contribuir a un mundo mejor es cosa de todos.

Luis González, selector de BBVA Quality Funds, recuerda que la Agencia Internacional de la Energía estima una inversión de cuatro billones de dólares anuales hasta el año 2030 para alcanzar la neutralidad de carbono en 2050. “Se necesita, por lo tanto, de una gran inversión que afecta a varias industrias y su cadena de valor. Algunos ejemplos serían las energías limpias (solar, eólica e hidrógeno), la electrificación, el almacenamiento a través de baterías y la movilidad baja o nula en carbono (como los vehículos eléctricos)”.

Beneficios para la sociedad

La lucha contra el cambio climático abre una doble vía para la sociedad: la de adoptar un tipo de vida baja en carbono (por ejemplo, ir a trabajar en transporte colectivo en lugar del coche propio) y la de destinar el ahorro a este propósito. “Nosotros lo llamamos doble dividendo: la combinación de objetivos de rentabilidad con un impacto positivo tangible en el planeta y en las personas”, apunta Pascal Dudle, gestor de Vontobel.

Los fondos son la fórmula más idónea para el particular, ya que diversifica el riesgo y no requiere de grandes desembolsos. Luis González comenta que “es muy importante que se deje asesorar por un experto por dos motivos fundamentales: primero, porque no todos los fondos se centran en el mismo tipo de compañías, ni tienen la misma filosofía, riesgo, calidad, o un equipo gestor con la misma experiencia y, segundo, porque ayudará a seleccionar el producto más concreto y adecuado a perfil de riesgo y objetivos”.

BBVA Quality Funds selecciona fondos de inversión que considera más adecuados en función de su pureza y de su perfil de rentabilidad-riesgo. Dentro de su catálogo, disponen de productos que invierten exclusivamente en energías limpias y otros con un universo más amplio, como los dedicados al medio ambiente.

Oportunidades sectoriales

En 2008, Vontobel lanzó su primer fondo enfocado a reducir la huella medioambiental de sus inversiones. Con el paso del tiempo, ha incluido también objetivos sociales. 

Como oportunidades en este campo, Pascal Dudle describe que “la construcción y el transporte están cada vez más centrados en los esfuerzos de sostenibilidad”, y que “las empresas que puedan ofrecer soluciones de calefacción y refrigeración no fósiles y energéticamente eficientes para los edificios podrán beneficiarse directamente de estos avances”. “La empresa sueca Nibe Industrier es una de las pioneras en este campo”, señala.

El experto también considera atractivo el sector de la automoción, en la medida que avanza el vehículo eléctrico, y señala como opciones Schneider Electric y Prysmian.

El efecto pandemia

Una de las pocas situaciones positivas que ha generado el Covid-19 ha sido la aceleración de la sostenibilidad. Es más, es uno de los pilares donde se asienta la recuperación de la UE y donde pone el foco el nuevo plan de infraestructuras de Estados Unidos. “Ha influido positivamente en la concienciación general sobre el potencial problema que se nos presenta con el incremento de la temperatura media del planeta por dos vías: por un lado, a través de visualizar los beneficios al no haber las nubes de contaminación en las ciudades (en algunos puntos de la India fueron capaces de ver el Himalaya por primera vez en 30 años), y por el otro, a tener más presentes los avisos que nos están dando los científicos”, apunta González.

Por su parte, Pascal Dudle señala que “afortunadamente, la pandemia nos ha mostrado que todo es posible si actuamos de forma coordinada, y ahora estamos viendo claramente algunos signos positivos de coordinación”.

Mirando hacia el futuro

Álvaro Manteca, responsable de estrategia de inversión en BBVA Banca Privada, resume que “nos encontramos en una transición imparable, en una tendencia que nos va a acompañar en los próximos años donde se van a canalizar miles de millones de euros en inversión para la transición energética”. “Es una tendencia estructural y con mayores oportunidades de inversión”, asevera.

Y Mario Picazo pone la pista sobre otras próximas tendencias: “Algunas materias primas van a ser menos importantes como el petróleo y otras van a serlo más, como el cobre, que está llamado a experimentar un auge en los próximos años para, por ejemplo, la infraestructura de las energías limpias. Igualmente van a ser relevantes las tecnologías capaces de reducir el C02 de la atmosfera”.  

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