PP y Vox se quedan solos en su intento de tumbar la reforma de las pensiones en el Congreso

Escrivá sugiere que el mecanismo de equilibrio intergeneracional, que podría recortar las futuras prestaciones, solo se activará ante un desbordamiento del gasto del sistema

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, en el Congreso de los Diputados.
El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, en el Congreso de los Diputados.

La primera fase de la reforma de las pensiones se ha enfrentado hoy a su primera piedra en el camino de la tramitación parlamentaria: la enmienda a la totalidad del Partido Popular contra el texto pactado por el Gobierno y los agentes sociales. Si bien la reforma ha esquivado exitosamente esa piedra, ya que los populares solo han recibido el apoyo de Vox, con lo que la devolución del proyecto de ley en el Congreso de los Diputados ha sido rechazado hoy con 194 votos en contra, 143 votos a favor emitidos desde las fuerzas de la derecha y 11 abstenciones.

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, ha defendido vehementemente la reforma examinada en el Congreso de los Diputados. Escrivá reivindicando tres puntos de esta norma. El primero de ellos, la derogación de los factores de revalorización y de sostenibilidad aprobados por el Gobierno del PP en 2013. Estos dos factores se sustituirán, respectivamente, por la actualización automática de las pensiones en función del IPC incluida una paga compensatoria en enero si la inflación superara lo previsto y por otro mecanismo de ajuste denominado mecanismo de equidad intergeneracional, cuyos detalles no incluye el texto normativo.

Precisamente, el hecho de que no se haya incluido el diseño detallado de este mecanismo ha sido la principal crítica que ha recibido el ministro y su proyecto y no solo por parte del PP, sino también por parte de Cs y otros partidos de la oposición. El portavoz popular, Tomás Cabezón, acusó a Escrivá de no haber querido presentar a los agentes sociales su propuesta de mecanismo de equidad intergeneracional el lunes pasado, cuando estaba previsto, “porque ese es su recorte”.

A lo que el ministro, sin dar detalles de cómo quiere que se configure esta herramienta, explicó que será “contingente” esto es, según ha dicho, que solo supondrá recorte de las pensiones si dentro de unos años “pasara algo”, en una clara referencia a una nueva situación de desbordamiento del gasto del sistema. Esto podría volver a ocurrir si la llegada masiva a la jubilación desde mediados de esta década de los nacidos entre 1957 y 1974 (baby boom) no se compensara con el resto de medidas de incentivo de retraso de la jubilación, por ejemplo.

Y ha insistido en que hacer hincapié en el diseño futuro del mecanismo de equidad intergeneracional es “querer sacar del foco” los tres puntos de modificación del sistema que ha defendido hoy.

Tras la derogación de los dos factores mencionados, el segundo punto de la norma que ha resaltado Escrivá es el saneamiento de las cuentas del sistema de Seguridad Social. Según ha indicado esto se está llevando a cabo a través del traspaso al Ministerio de Hacienda de más de 22.000 millones para financiar gastos impropios que hasta ahora se costeaban con cotizaciones de empresas y trabajadores.

En este sentido, junto al compromiso de acabar con el déficit de la Seguridad Social al final de la legislatura haciendo esta separación de fuentes, el ministro ha avanzado que: “nos hemos comprometido, junto con el Ministerio de Hacienda, a que cualquier nueva política que queramos financiar desde la Seguridad Social debe cubrirse con Presupuestos del Estado”.

Seguidamente, se ha referido al tercer punto de la ley consistente en un paquete de medidas para intentar que la edad real a la que se jubilan los españoles (ahora 64 años y medio) se acerque cada vez más a la edad legal (hoy 66 años pero llegará progresivamente a los 67 años a partir de 2027). Para ello, ha enumerado algunas de estas medidas como las exoneraciones de cotizaciones por contingencias comunes por los trabajadores que sigan en activo una vez cumplida su edad de retiro; o las mejoras de pensión a ese colectivo. Así como la posibilidad de cobrar esas mejoras de una sola vez, a través de cheques de hasta 12.000 euros por cada año que se demore la jubilación.

Dentro de este paquete también ha recordado las nuevas penalizaciones a las jubilaciones anticipadas que Escrivá ha preferido definir como un “sistema más flexible de jubilación anticipada para mejorar su cuantía si se retrasan aunque sea un mes”. Y, finalmente, ha destacado la futura eliminación de las cláusulas de jubilación forzosa de los convenios colectivos.

Justo en ese momento, el titular de la Seguridad Social se ha referido a la polémica surgida la semana pasada ante unas declaraciones suyas en las que abogaba por un “cambio cultural” que hiciera que hubiera más gente trabajando entre los 55 y los 75 años, algo que se interpretó como una sugerencia, por su parte, de retrasar la edad de jubilación. A ese respecto ha vuelto a decir que el Gobierno no tiene intención de modificar dicha edad legal, que es ya “adecuada y suficiente”. Pero sí ha insistido en la necesidad de que, aquellos trabajadores que sí quieran seguir trabajando hasta esa edad puedan hacerlo, con incentivos y sin ser expulsados del mercado de trabajo.

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