Alemania: sin riesgos inmediatos, pero con desafíos a largo plazo

Las posibles coaliciones para formar gobierno que podrían causar temor en los mercados están fuera de la mesa

Alemania ha ido a las urnas y el resultado nunca antes había sido tan poco concluyente. Según los resultados preliminares, el SPD de Olaf Scholz ha ganado las elecciones con un 25,7%, justo por delante de los partidos de la CDU/CSU, que juntos suman un 24,1%. Mientras, Los Verdes, con un 14,8%, se sitúan en tercer lugar por delante del liberal FDP (11,5%) y de la derechista AfD (10,3%), mientras que el Partido de la Izquierda ha estado a punto de entrar en el Bundestag.

En términos matemáticos, solo hay tres coaliciones en el mapa: la coalición semáforo del SPD, Los Verdes y el FDP; la coalición Jamaica de la CDU, Los Verdes y el FDP, y la renovación de la vigente gran coalición, pero esta vez liderada por el SPD. Sin embargo, desde DWS consideramos que esta última es muy poco probable, por lo que el desenlace se reduciría a una coalición de Los Verdes, el FDP y uno de los grandes partidos. En este sentido, todas las combinaciones que podrían haber sido vistas como un riesgo para los mercados están fuera de la mesa: no habrá ni una coalición rojo-verde-rojo, que podría haber causado molestias en los mercados bursátiles, ni una coalición negro-amarillo, que podría haber presionado a los bonos gubernamentales periféricos.

Además, los dos partidos más extremos con representación en el Parlamento alemán, (AfD y La Izquierda) han perdido un número significativo de votos. Por ello, el resultado electoral no ofrece ninguna razón para mantener los bonos del Estado por cuestiones de riesgo o para desinvertir en la renta variable. Es probable que los acontecimientos internacionales, ya sea la economía de China, la política de Estados Unidos o la política de los bancos centrales, vuelvan a ser catalizadores del mercado.

Con todo, algunos inversores temen que las largas negociaciones de la coalición desencadenen una aversión al riesgo. Sí, es difícil predecir cuánto tiempo pueden durar las negociaciones, pero incluso si se alargan hasta el próximo año, no consideramos que sea un escenario peligroso. Con toda probabilidad, Angela Merkel seguirá al mando hasta que el nuevo gobierno tome posesión, por lo que los mercados no tendrán que desprenderse inmediatamente de Merkel, considerada como la fiable, y todo apunta a que los cuatro posibles partidos gobernantes se comporten con sensatez. Asimismo, es probable que los inversores internacionales obvien el resultado electoral en el corto plazo, aliviados de que no se vaya a formar ninguna coalición extrema.

No hay duda de que Alemania se enfrenta a numerosos desafíos, aunque ya ha demostrado en numerosas ocasiones su capacidad para modernizarse. Son muchas las voces que se preguntan cuáles serán los próximos retos del Gobierno. En primer lugar, Alemania tendrá que hacer frente al cambio climático. Con los buenos resultados de Los Verdes, la protección del clima y la sostenibilidad pasarán a ocupar un lugar destacado en la agenda. Al mismo tiempo, también es poco probable que el FDP permita alcanzar estos objetivos climáticos por medios que no son razonables en términos de mercado. Por lo tanto, cabe esperar que haya menos regulación directa y más énfasis en los mecanismos del mercado, como el comercio de derecho de emisiones. Estamos convencidos de que los precios de las emisiones de carbono subirán en los próximos años.

El segundo reto es el rápido envejecimiento de la población alemana. En los próximos diez años, 13 millones de personas dejarán la población en edad de trabajar a medida que se jubilen los baby boomers, y solo unos 8 millones entrarán a formar parte de la población activa. La población en edad de trabajar se reducirá un 10% en los próximos 10 años. Esto plantea dos problemas: uno, Alemania necesita desesperadamente más inmigración (tanto Los Verdes como los liberales están bastante abiertos a modernizar las leyes de inmigración) y dos, existe una necesidad urgente de reformar el sistema de pensiones alemán. El régimen de reparto llega a su límite y las pensiones necesitan incrementarse con un sistema de capitalización privado. Tanto Los Verdes como los liberales tienen ideas bastante modernas para abordar este problema.

En tercer lugar, si Alemania quiere mantener su alto nivel de vida, incluso ante el envejecimiento, debe aumentar la productividad. Una tarea obvia es invertir más en educación y en digitalización.

Pero no nos equivoquemos: aunque Los Verdes y los liberales serán decisivos, y comparten puntos de vista, han evitado durante la campaña algunos asuntos que ahora sin duda se pondrán sobre la mesa. Entre ellos; la relación que querrán mantener con Rusia y China en el futuro o el futuro papel de Alemania en la UE, la OTAN y la eurozona. Recordemos que, en este caso, Los Verdes son los halcones y el SPD las palomas, mientras que el FDP y la CDU no son partidarios de una mayor integración fiscal de la eurozona.

Pero la pregunta clave es, ¿quién pagará la protección del clima y la sostenibilidad? Independientemente de la respuesta, la parte positiva es que no hay alternativa a una economía y una sociedad más sostenibles, aunque serán Los Verdes quienes presionarán para abordar este tema cuanto antes. Por tanto, podríamos ver compromisos que sean tanto positivos para el medio ambiente como para la economía. Esto podría ser un catalizador importante para Alemania. Después de todo, todavía no es demasiado tarde para seguir siguiendo la locomotora europea. 

Martin Moryson es Chief Economist Europe para DWS