La conducta suicida, una epidemia silenciosa

En España fallecieron 3.671 personas en 2019 por este motivo

La cifra duplica a las muertes por accidente de tráfico

La conducta suicida, una epidemia silenciosa

Tras la muerte de su hijo Miquel por suicidio en 2009, Cecilia Borrás sintió que el mundo se le había venido abajo. “Nada hacía presagiarlo y no sabía cómo explicar lo que había sucedido. Es una realidad tan dura a la que te enfrentas”, cuenta. “No sabía a dónde ir. Tenía culpa, enfado, me sentía abandonada”, rememora. Su duelo lleno de preguntas sin responder la llevaron a fundar Después del Suicidio –Asociación de Supervivientes (DSAS)–, la primera entidad de apoyo a las familias que pasan por esta experiencia en España. “El suicidio era un tabú. No leía nada en la prensa sobre el tema, así que pensé que los casos debían ser pocos”, relata. Pero pronto descubrió que, en realidad, se trataba de una epidemia silenciosa.

Según la Organización Mundial de la Salud, unas 800.000 personas se suicidan cada año. En 2019 murieron en España 3.671 personas por este motivo, de acuerdo con el último recuento oficial del Instituto Nacional de Estadística, una cifra que ha variado poco en los últimos 20 años. Es la principal causa de muerte externa en el país, duplicando a los decesos por accidentes de tráfico. Son 10 personas por día (un 75% de ellas hombres). Una cada 2,5 horas. A esto hay que sumarle unos 70.000 intentos cada año, apunta el presidente de la Fundación Española para la Prevención del Suicidio, Andoni Anseán.

Aunque el mayor número de casos se produce entre los 40 y los 59 años, las mayores tasas se dan en varones con más de 79 años. Según el informe más reciente del Observatorio del Suicidio en España, es la segunda causa de muerte en la juventud (por detrás de los tumores), tendencia que parece ir en aumento tras la pandemia. “Aún no hay datos oficiales al respecto, pero sí se ha notado en los ámbitos sanitario y educativo que durante este periodo ha habido un alza de la conducta suicida en los jóvenes”, indica Anseán. “Todos debemos ser conscientes de la magnitud de estos datos para poder luchar contra este problema”, añade.

A diferencia de lo que sucedía en el pasado, hoy la visibilización se ha vuelto parte fundamental de la estrategia de prevención. “Antes se solía pensar que era mejor no hablar del tema para no dar ideas a alguien, pero es al contrario; es el silencio en torno a lo que está ocurriendo lo que mata”, advierte Borrás. El silencio y la falta de un plan estratégico nacional, coincide Víctor Pérez, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB). “Somos de los pocos países europeos en los que no hay un plan estatal para la prevención del suicidio. Eso es una prioridad y es la primera medida que todo experto recomienda que se ponga en marcha”, incide.

Acceso a la sanidad pública

Hace unos años, Javi Martín intentó quitarse la vida, pero logró detenerse en el último momento. El conocido presentador del programa televisivo Caiga quien caiga y colaborador de La Barandilla, la asociación que convocó la marcha celebrada el pasado 11 de septiembre en Madrid con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio (que se celebra el día anterior, el 10), recuerda las dificultades que encontró para recibir ayuda. “No hay psicólogos suficientes en la sanidad pública. Cuando estaba con mis ideas suicidas me dieron cita para tres meses, y cuando me rompí unas costillas me atendieron en pocas horas. ¿Cómo es posible que para unas costillas te atiendan tan rápido y cuando tienes dolor de alma, que es un dolor insufrible, tengas que esperar varios meses?”, se pregunta.

“Se ha visto que nuestra inclusión en atención primaria es fundamental para poder abordar estos casos, incluso para poder detectar problemas de salud mental que están iniciando de forma leve o moderada, para poder detectarlos ahí y evitar que se conviertan en un problema mayor”, cree Gabriel Ródena, vocal de la Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes (Anpir). La limitación, explica, es que “España tiene una de las peores ratios de psicólogos clínicos contratados por la sanidad pública de Europa, con tan solo 6 por 100.000 habitantes”. “Y es una pena –agrega– porque las cifras de suicidios ponen los pelos de punta. Y detrás de cada una de esas cifras hay una vida humana y todas las que se destrozan alrededor de la misma”.

La prevención es asunto de todos

“Del suicidio hay que hablar”, opina Víctor Pérez, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB). “Su prevención es una cosa de todos y toda la sociedad se tiene que involucrar en esta cruzada”, afirma. Javi Martín, superviviente, aconseja a quienes se encuentren en una situación vulnerable que “lo cuenten, que encuentren una persona que los escuche”.

El actor deja un mensaje de esperanza: “Con la ayuda de un psicólogo y un psiquiatra y terapia, poco a poco irán saliendo”. Él mismo es un ejemplo, dice. “Tenía la sensación de que jamás en la vida iba salir de esa situación, pero sí se puede salir. Hoy me siento más fuerte que nunca y aprecio la vida de una manera más especial”.

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