El ‘periodismo caviar’ recupera ‘sex-appeal’, pero necesita capital

El grupo alemán Axel Springer paga 1.000 millones de dólares, cinco veces sus ingresos, por el periódico estadounidense ‘Político’ que no tiene 15 años

El consultor de comunicación Juan Antonio Giner bautizó como periodismo caviar al contenido escaso y de alta calidad por el que merece la pena pagar. Es la apuesta que realizan los medios de comunicación que invierten en equipos de periodistas, que con su profesionalidad producen textos que saben a huevas de esturión, mientras la mayoría inunda las webs de contenido insípido y vulgar, como la panga, para falsear el tráfico con continuos clickbait.

Pues bien, el pasado 26 de agosto, Axel Springer, el grupo de comunicación alemán propietario de cabeceras de periódicos tan importantes como Die Welt o Bild, anunció la compra de Politico, periódico nativo digital, fundado en 2007 en Washingthon DC, y que desde 2014 cuenta con una edición en Bruselas, que compartía al 50% precisamente con Axel Springer. Politico es el prototipo de periodismo caviar, sustentado en una web de noticias, una edición impresa gratuita en varios puntos de la capital de Estados Unidos y de pago en el resto del país y, sobre todo, una zona de servicios por suscripción muy orientada a los profesionales del lobby y las relaciones públicas, a toda la industria de la influencia, que es la joya de la corona. Politico suma más de 500 periodistas, de los que 300 trabajan para la zona de pago.

La operación tiene interesantes ángulos que quizás ayudan a entender hacia dónde va la maltrecha industria de los medios de comunicación.

1. El valor de la influencia. Axel Springer, que tiene como objetivo “convertirse en el líder mundial en periodismo digital y de negocios”, paga alrededor de 1.000 millones de dólares, lo que equivale a cinco veces los ingresos que actualmente tiene Politico. Para hacerse una idea de lo que supone esa valoración basta recordar que es muy similar a la capitalización agregada de los dos primeros grupos de prensa de España (Prisa, 458 millones de euros) e Italia (Rizzoli Corriere della Sera, 435 millones). El grupo alemán tiene la ambición de ser un jugador global y Politico le da relevancia en las principales plazas de influencia del mundo, Washington y Bruselas, y completa otras adquisiciones en EEUU, como Business Insider, por el que pagó más de 350 millones de dólares en 2015. Conviene recordar que Friede Springer, viuda del fundador (Axel Springer), es amiga de Angela Merkel y miembro de su partido, la conservadora UDC.

2. La influencia se encarece. El gran precedente de esta operación fue la compraventa de The Washington Post en 2013. Jeff Bezos, fundador y principal accionista de Amazon, pagó a la familia Graham 250 millones de dólares por uno de los grandes emblemas del periodismo mundial. La falta de transparencia en las cifras de los medios de comunicación hace que sea difícil establecer una comparación con la valoración de Político. Es seguro que el periódico senior facturaba mucho más de 200 millones, pero habría que entender bien el endeudamiento y los costes.

3. El camino es invertir en periodistas y tecnologías. Los periódicos de Estados Unidos entendieron pronto que el camino era dejar de regalar contenidos en internet y establecer cuotas de suscripción, como se hacía con la edición impresa. Para cobrar habría que mejorar la calidad del producto, lo que iba a requerir más inversión. Es la misma dinámica en la que lleva años Axel Springer. Marty Baron, ex director de The Washington Post (2012-2021), señalaba en una entrevista con El País que cuando llegó Bezos “estaba claro que no teníamos un modelo de negocio viable en 2013. Tuve esperanzas en que Jeff Bezos nos ayudaría a navegar por las dificultades, que vendría con ideas frescas, con capital, que comprendía la tecnología.” En 2012, en el Post trabajaban 580 periodistas y hoy cuenta con más de mil y, según el propio Baron, ahora sí está “bien posicionado para el futuro”.

4. Los medios necesitan capital, no pagar dividendo. En España, los grupos editoriales siguen en dinámicas de recortes de costes y plantillas que están provocando su jibarización. En ello influye que la propiedad de los medios sigue en gran medida en manos de las familias fundadoras, gente honesta cuyo patrimonio es el propio medio, que ha vivido de su dividendo y no tiene fondos para afrontar la capitalización que demanda la urgente transformación. La familia Graham tuvo que vender el periódico y Axel Springer afrontó una reestructuración accionarial brutal hace dos años, que llevó a que el fondo de capital riesgo KKR comprara el 35,6% de la compañía y la gestora del fondo público de pensiones de Canadá (CPPIB) un 12,9%. Ambos tienen firmado un acuerdo con la familia fundadora que aún controla el 29,5%, y el CEO, Mathias Döpfner, que tiene el 22%. Con el fin de garantizar la sucesión familiar en la empresa y tratar de preservar su valor, Friede Springer regaló literalmente a Döpfner un 15%, equivalente a casi 1.000 millones de euros.

5. Los digitales nativos españoles empiezan a cubicar. Si trasladamos los multiplicadores de Politico a algunos de los periódicos digitales españoles nativos, saltan números llamativos. El Confidencial ingresó 21,3 millones en 2020, lo que implicaría una valoración de 108 millones. En el caso de El Diario.es, la valoración se quedaría en algo menos de la mitad (48,3 millones), ya que sus ingresos fueron de 9,66 millones en el mismo período. Ambos periódicos carecen de endeudamiento financiero.

Para hilar todo, recordar las palabras de Pablo Iglesias Turrión en el pleno del Congreso de los Diputados (17-II-2021): “El poder mediático tiene un papel determinante en el desarrollo de los procesos democráticos en nuestra época; siempre ha sido así, pero en sociedades tan mediatizadas como las que vivimos todavía mucho más”. Quizás por eso ha dejado el escaño para convertirse en tertuliano.

Aurelio Medel es Doctor en Ciencias de la Información y profesor de la Universidad Complutense