La vuelta presencial acentúa la depresión posvacacional

La dificultad para readaptarse a la rutina puede causar angustia, apatía y fatiga

La vuelta presencial acentúa la depresión posvacacional
Getty Images

Septiembre es un mes temido para muchos empleados, que lo reciben como la despedida de las vacaciones. De hecho, alrededor de un 40% de los trabajadores españoles experimenta durante este periodo el llamado síndrome, estrés o depresión posvacacional por la dificultad para adaptarse nuevamente a la rutina. Pero este año, además, a la reincorporación se suma la vuelta al trabajo presencial de muchos profesionales que llevan más de un año sin pisar la oficina.

Este escenario sin precedentes implica “un doble ejercicio para el cuerpo”, según explica el psicólogo Alberto Alemany, del centro especializado en ansiedad laboral y estrés Mentevita. Por un lado, dice, se le pide cortar con un tiempo placentero y de descanso y, por otro, acostumbrarse a un cambio en el modelo de trabajo que hace tiempo que no experimenta. “Desafortunadamente, nuestro cuerpo no siempre se adapta a los acontecimientos a la velocidad a la que estos ocurren y esa necesidad, a veces, la expresa de formas molestas para nosotros, como con la angustia, la fatiga o la apatía”, comenta.

Sin embargo, el regreso a la oficina también puede suponer una ventaja para sobrellevar mejor el final de las vacaciones, aclara la psicóloga del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, Elisa Sánchez. “Uno de los aspectos principales que amortigua el estrés es el apoyo social y el sentido de pertenencia. Si tienes miedo, pero tienes a alguien que te ayuda, vas a sentir menos ansiedad, menos tristeza o malestar”, sostiene. Así, la psicóloga reconoce que volver a contar con la presencia de los compañeros de trabajo ayuda a sentirse integrado y resulta beneficioso para los casos en los que el teletrabajo ha provocado un desarraigo con la compañía. “Es una manera de volver a trabajar en equipo de verdad”, prosigue.

Pero el trabajo en remoto también ha aportado ganancias a los empleados, como una mayor flexibilidad laboral, algo que, coinciden los expertos, es fundamental mantener para garantizar una vuelta a la oficina sin disgustos. Desde las empresas, por su parte, ya han empezado a tomar nota de las nuevas prioridades de la plantilla, con el bienestar emocional como eje principal. Así lo recoge el estudio Retos de las empresas españolas en la era Covid-19 elaborado por Sodexo, que afirma que el 60% de las organizaciones reconocen la conciliación, el bienestar físico y el emocional de los empleados como los retos más importantes sobre el que empezar a trabajar.

Para la directora de marketing de la compañía, Miriam Martín, se ha de consensuar el regreso y dejar claro cuáles son las condiciones de la reincorporación para reducir el nivel de incertidumbre y evitar el trastorno. “Volver al trabajo a mitad de semana es una medida que ayuda a la adaptación tras el periodo de descanso, así como tener en cuenta la flexibilidad, basada en la confianza y en la responsabilidad demostrada por los profesionales durante la aplicación del teletrabajo”, añade.

Papel de la empresa

Otra de las claves para volver al trabajo con ganas después de las vacaciones consiste en recuperar los ritmos de sueño y marcarse objetivos alcanzables, sugiere la compañía de recursos humanos Nexian. Además, su directora de comunicación, Patricia Gómez, recuerda que es importante fomentar el pensamiento positivo: “Habrá cosas de nuestros trabajos que nos gusten, y otras que no. Hay que focalizarse en aquello que nos aporta más valor o nos hace sentirnos realizados, explotarlo al máximo y aprovechar esas relaciones sociales que habíamos perdido para psicológicamente encontrarnos mejor”.

Aun así, Alemany lamenta que, normalmente, la responsabilidad sobre cómo gestionar este tipo de malestar recae demasiado en el individuo, dejando de lado el papel esencial de las propias compañías. “Sería bueno que las empresas entendiesen que los individuos necesitamos unos procesos de adaptación y dotasen de periodos de una o dos semanas con horarios más flexibles y permisivos”, recalca. Durante esas primeras semanas, según el psicólogo, es recomendable no programar actividades importantes, como presentar un gran proyecto o abordar un cliente muy ambicioso, sino que todo sea mucho más progresivo.

Asegurar un buen aterrizaje de la plantilla a la vuelta de las vacaciones, al final, afianza su bienestar laboral. Y ese bienestar, insiste el experto, se traduce en mejores resultados.

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