Jean Cassegrain: “En Longchamp reparamos 60.000 bolsos al año”

Lleva 30 años trabajando para la marca francesa, que fundó su abuelo

Longchamp
Jean Cassegrain, director ejecutivo de Longchamp. GETTY IMAGES

Longchamp es, para él, un estilo de vida. No solo por los valores que trata de transmitir a los consumidores, sino porque hasta sus primeros recuerdos se centran en la compañía que fundó su abuelo en 1948. En los últimos 30 años, Jean Cassegrain (1965, Neuilly-sur-seine, Francia) ha llevado a Longchamp de ser solo una firma de bolsos y maletas a convertirse en una empresa global de estilo de vida, que aúna la sinceridad con la moda más urbana. Ahora, la sostenibilidad es su principal reto, por eso acaban de lanzar la línea Le Pliage Green, una versión sostenible de su diseño más emblemático, que esperan extender al resto de colecciones.

¿Cómo han vivido este año complicado en la marca?

La verdad es que ha sido muy difícil. El año pasado hubo un momento en el que todas las tiendas, en todas las partes del mundo, estaban cerradas y, francamente, es complicado hacer negocio cuando las tiendas están cerradas. Incluso cuando reabrieron no fue bien porque nos enfrentamos a la falta de turistas internacionales y una parte muy significativa de nuestro negocio se basa en ellos. Pero estamos trabajando para paliar esto y sí que ha habido áreas que han funcionado muy bien, por ejemplo, nuestras ventas en China o las que se han producido online, así que han contrarrestado de alguna manera lo otro.

¿Cómo ha evolucionado el lujo?

No puedo hablar por todo el mercado, pero en lo que se refiere a Longchamp, nosotros queremos crear productos auténticos, de gran calidad y basados en valores reales, así como en una identidad de marca fuerte. Parte de esa identidad es la manufactura, hacemos nosotros mismos los productos y esto es un elemento clave en nuestra política de sostenibilidad.

La sostenibilidad ya era un tema que preocupaba antes de la pandemia, pero ha seguido cogiendo fuerza.

Sí, la sostenibilidad no va a ser solo una frase para vender, sino que va a ser necesaria para seguir en el juego. Los consumidores están dejando de tener en cuenta a las marcas que no hacen ningún esfuerzo en este sentido. Hay una relación de confianza entre el consumidor y la marca, de hecho, creo que para eso existe la marca. Si compras un producto, quieres estar seguro de que el producto tiene determinas características o una cierta calidad, pero no puedes hacer una investigación exhaustiva cada vez que compras cualquier producto, tienes que confiar en la marca. Esa relación de confianza es muy importante y es nuestro trabajo preservarla porque si no respetamos ese contrato, después de un par de años no tendremos negocio.

¿Cómo relacionan esta confianza con la sostenibilidad?

En el pasado, esta relación de confianza se basaba, sobre todo, en la calidad del producto. Si no se cumplen tus estándares después de un tiempo, dejas de usar la marca. Ahora creo que hay otro elemento en esta relación de confianza: la sostenibilidad. Los consumidores quieren estar seguros de que la marca se comporta de una forma que es respetuosas con el medio ambiente, con las personas, etc. Y creo que, como marca, es nuestra responsabilidad darle eso al consumidor. De alguna manera es como poner nuestro sello y decir “Sí, te puedes fiar de esto”. La sostenibilidad es un elemento de la relación de confianza con los consumidores.

¿En qué grado se le exige este elemento adicional a las firmas de lujo?

Siempre ha habido una relación entre el lujo y la sostenibilidad porque el lujo se basa en la artesanía y los artesanos respetan el material con el que trabajan, no les gusta desperdiciar material. Esto es una realidad muy enraizada en la mayoría de compañías de lujo que yo conozco. La mayoría tienen esta actitud desde siempre. No es que te levantes una mañana y decidas que a partir de ahora vas a ser sostenible. Es algo que está muy asentado en nuestro ADN porque es una forma de hacer que las marcas sean coherentes.

Cuando no se ve esa coherencia, parece parte de una estrategia de greenwashing.

Sí, es muy importante no ir en esa dirección. Pero otra de las razones por las que todo esto no es nuevo para nosotros es porque la sostenibilidad y la calidad son dos caras de la misma moneda. Siempre le digo al equipo que lo mejor que podemos hacer por el medio ambiente es confeccionar un producto que va a durar mucho tiempo. Si lo vas a tener que tirar a los seis meses, no importa el material del que esté hecho, no es bueno para el planeta.

¿Por eso reparan los bolsos?

Sí, pero es algo que ni siquiera decidí yo porque se lleva haciendo desde que recuerdo. Tenemos un centro de reparaciones en nuestra fábrica y promovemos este tipo de soluciones, pero es algo que se veía anticuado, no era sexi hablar de eso. Muchos de los clientes no estaban predispuestos favorablemente a reparar, estaban más tentados por la idea de tirarlo y comprarse uno nuevo. Pero esto está cambiando, ahora sí está de moda. Reparamos alrededor de 60.000 bolsos al año, la mayoría de ellos si ningún coste y si no, cobramos una tarifa menor a lo que realmente ha costado para incentivarlo.

Ahora han lanzado una versión más sostenible de su icono, Le Pliage, ¿cómo evoluciona algo tan emblemático?

Esa era la cuestión a la que nos enfrentábamos: ¿cómo lo mejoramos sin cambiarlo? Nadie quería que cambiara. Después de dos años de investigación y hablar con muchos proveedores, llegamos a un nailon que es exactamente igual que el anterior, pero que se hace a partir de fibras recicladas. Tiene exactamente la misma calidad que el anterior.

Normas
Entra en El País para participar