Santander hace un cambio de rumbo aceptable en Estados Unidos

El banco ha tenido que pagar más para comprar el 20% de su filial de consumo en el país, pero la operación tiene sentido

Sede del Banco Santander en Boston.
Sede del Banco Santander en Boston.

El Banco Santander está haciendo un cambio de rumbo aceptable en Estados Unidos. Menos de ocho años después de que el banco español, valorado en 63.000 millones de dólares, sacara a Bolsa su rama de consumo en Estados Unidos, la presidenta Ana Botín pagará 2.500 millones de dólares para recomprar el 20% de la participación minoritaria que no está en sus manos. La lógica del capital y de los beneficios justifica que haya tenido que subir el precio.

A primera vista, la recompra no le sale barata a Botín. La oferta de 41,50 dólares por acción por las participaciones minoritarias de Santander Consumer USA, que valora el negocio completo en 12.700 millones de dólares, es casi el doble de la valoración de 24 dólares por acción con la que comenzó a cotizar en 2014. También representa una prima del 14% en comparación con el precio de la unidad de consumo el 1 de julio, un día antes de anunciar sus planes, que contrasta con la intención original de Botín de ofrecer una prima del 7%.

Aun así, la venta valora la unidad de consumo en 1,7 veces el valor contable tangible previsto por acción, en consonancia con el valor de competidores como Capital One Financial. Y forma parte de una estrategia más amplia para ganar exposición a partes del negocio en todo el continente americano que crecen rápidamente. Por eso Botín también pretende recomprar acciones de la filial mexicana.

Es cierto que el Santander pierde un instrumento basado en acciones para buscaracuerdos locales. Pero el auge de la financiación al consumo impulsado por la pandemia hace que ahora sea buen momento para aumentar la exposición. Tener la totalidad del negocio permitirá al banco español cosechar 260 millones de dólares adicionales de ingresos netos anuales sobre una cifra total de alrededor de 1.300 millones de dólares a partir de 2022, según cálculos de Breakingviews basados en estimaciones de Refinitiv. Esto supone un aumento de algo más del 3% en los beneficios previstos del Santander. Esta cifra podría aumentar si el control directo del Santander sobre el negocio de financiación al consumo le hace más fácil retener a los clientes y convertirlos en clientes bancarios de pleno derecho.

Botín también puede evitar buena parte del golpe que supone poner 2.500 millones de dólares de capital para la recompra de las acciones. Mientras que el Santander tuvo que consolidar la totalidad de los 49.000 millones de dólares de activos ponderados por riesgo del negocio estadounidense, solo pudo añadir el 80% de los 8.900 millones de dólares de Recursos Propios Básicos de Nivel 1 de la unidad. Recoger todo eso significa que el coste neto para el Santander es de solamente 700 millones de dólares, o solo 10 puntos básicos. Es un reajuste más que aceptable.