Consejero delegado

Iker Barrón (Portocolom): “Las órdenes religiosas ya hacían inversión sostenible antes de que estuviera de moda”

El 60% del patrimonio asesorado por esta firma pertenece a congregaciones religiosas

Iker Barrón, consejero delegado de Portocolom
Iker Barrón, consejero delegado de Portocolom

Iker Barrón (Madrid, 1971) creó la empresa de asesoramiento financiero Portocolom justo una semana después de la quiebra del banco Lehman Brothers, en septiembre de 2008. En el inicio de una tremenda crisis financiera, que desembocó en la Gran Recesión, Barrón plantó la semilla de un proyecto empresarial que ya asesora un patrimonio por encima de los 1.000 millones de euros. La entidad, convertida ahora en agencia de valores y recientemente asociada con la firma Wealth Solutions, se ha convertido en el gran referente en España y Latinoamérica para un perfil de cliente muy especial: las congregaciones religiosas.

¿Cómo empezó a trabajar en el asesoramiento financiero de órdenes religiosas?

Fue por mi anterior trabajo. Trabajé durante 12 años en Banco Santander, 10 de ellos en Estados Unidos. Allí desarrollé el área de negocio de Instituciones de la Iglesia, donde cubría casi todos los países de Latinoamérica. Me pasaba 130 días al año viajando. También cubría las Curias Generales, en Italia. Para mí ha sido un placer trabajar con este tipo de entidades. Podría parecer que son organizaciones chapadas a la antigua, pero son muy modernas en muchos aspectos, como la inversión socialmente responsable.

¿Por qué decidió montar su propio proyecto?

Había conocido a mucha gente interesante en este mundo. También he tenido mucho trato con personas con grandes patrimonios, pero me sorprendió mucho más la gente de las instituciones religiosas. Creí que podría aportar un asesoramiento específico para estas entidades, hacer una especie de family office para entidades religiosas. En muchos casos, los responsables económicos eran gente muy preparada, pero que no tenía una formación específica en mercados financieros.

¿Qué tipo de consejos les empezó dando?

Una de las primeras medidas fue el tratar de explicar los costes implícitos que tienen los fondos de inversión. Era algo totalmente ajeno a los responsables económicos de las congregaciones. Además, optamos por un modelo en el que nunca cobraríamos una comisión por parte de las gestoras cuando recomendábamos un determinado fondo. Obtuvimos cartas de todos los bancos para certificar que no cobrábamos ningún tipo de retrocesión.

¿Quiénes son sus clientes?

En la Iglesia Católica hay unos 6.000 institutos de vida consagrada, sobre todo femeninos. Son los conventos de monjas o frailes. Además, está el clero diocesano. Cada orden religiosa tiene una casa general, y luego provincias, que tienen cierto grado de autonomía. Yo suelo tener trato con las provincias, de España y Latinoamérica.

¿En qué facetas les asesoran?

En general, en la órdenes religiosas hay un alto grado de profesionalización en la parte dedicada a las obras, como los colegios, los hospitales, las residencias o las universidades. También tienen especialización en recursos humanos, en formación. Pero en la parte de sus activos financieros es donde necesitan más ayuda. Muchas veces nos encargamos de tratar de explicar cómo funcionan los mercados.

¿Cómo gestionan su patrimonio financiero?

Hay tres partes. Para el funcionamiento de sus obras lo que prima es la gestión del circulante, como en cualquier empresa. Por otro lado, tienen que constituir fondos de vejez, porque es la congregación quien se ocupa de sus mayores. Una última parte es lo que llamamos el patrimonio estable. Se trata de congregaciones que han acumulado dinero de muchos años y que quieren pasarlo a la siguiente generación. Es el tercer fondo de reserva. Aquí no tiene sentido ser muy conservadores, porque se puede mantener el dinero durante décadas.

¿Qué objetivos persiguen las congregaciones religiosas, la preservación del patrimonio o la generación de rentas?

Al igual que en las familias dependerá del tipo de fondo de reserva al que nos refiramos. No es lo mismo el patrimonio destinado al día a día, que la reserva para posibles contingencias, que aquello que se guarda para la jubilación. En el caso de las congregaciones es igual, solo que la jubilación en este caso es el patrimonio estable, que está constituido por todos aquellos bienes muebles e inmuebles que por legítima asignación están destinados a garantizar la seguridad económica del instituto. En función de esta distribución se estructurará el horizonte temporal de las inversiones y por ende la volatilidad que se puede asumir en las carteras diseñadas.

¿Qué volumen de patrimonio tienen sus clientes?

Es muy variable. Algunas tienen entre dos millones de patrimonio financiero y otras 50 millones.

¿Qué fuentes de ingresos tienen?

Algunos de los miembros de la congregación tienen rentas por su trabajo. Además, las congregaciones tienen ingresos por su actividad hospitalaria y educativa. También reciben algunas herencias y donaciones. Por último, obtienen ingresos de su patrimonio inmobiliario y financiero.

¿En qué invierten?

Tienen depósitos, cuentas corrientes, fondos de inversión, acciones y bonos. Con esta última inversión directa es más fácil tener en cuenta la política de exclusiones que establecen. Hay que recordar que antes de que se pusiera de moda la inversión bajo criterios de sostenibilidad, las congregaciones religiosas era algo que tenían muy presente. No querían invertir en cualquier lado. El Papa Francisco ya organizó en 2014 unas jornadas sobre inversión de impacto, antes de que se pusiera de moda.

¿Tienen algunas limitaciones en el tipo de activos en los que pueden invertir?

Seguimos la guía sobre cuestiones económicas publicada por el Vaticano donde se pide evitar conductas donde el rendimiento del capital suplanta al del trabajo, abusos por contraparte, alta frecuencia de operaciones, uso de derivados como especulación y no como cobertura de riesgo de la cartera, posiciones en paraísos fiscales, banca en la sombra...

¿Qué proporción de los activos que asesoran son de entidades religiosas?

Calculo que cerca del 60%.

¿Quién suele ser su interlocutor?

Todas las instituciones designan por un mandato de tiempo predeterminado un ecónomo. Este a veces se apoya en una comisión económica, que puede estar formada por religiosos o por seglares.

¿Por qué decidieron aliarse con Wealth Solutions?

Es una alianza muy interesante porque sumamos talentos variados, que pueden generar buenas sinergias. Por ejemplo, ellos están muy especializados en asesorar a los llamados endowments, el patrimonio perpetuo de fundaciones y otros organismos.

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