Política

Pilar Alegría, una sanchista en Aragón que da el salto a la política nacional

Llevará las riendas de Educación tras dejar la delegación del Gobierno en su región

Pilar Alegría, ministra de Educación y Formación Profesional.
Pilar Alegría, ministra de Educación y Formación Profesional. Europa Press

Pilar Alegría da un nuevo salto, el más importante de su trayectoria, esta vez a la política nacional con el nombramiento de Pedro Sánchez como nueva ministra de Educación y Formación Profesional en sustitución de Isabel Celaá.

Tras su paso por el Congreso de los Diputados entre 2008 y 2015, Pilar Alegría (Zaragoza, 1977), diplomada en Magisterio de Educación Primaria, regresó a su tierra y su ciudad para hacerse cargo de la consejería de Innovación, Investigación y Universidad durante cuatro años.

En este periodo logró llevar adelante el Pacto por la Ciencia que firmaron todos los grupos que en aquel momento tenían representación en las Cortes de Aragón. Otro no menos importante fue el acuerdo en marzo de 2016 para la financiación de la Universidad de Zaragoza, por el que en el periodo 2016-2020 recibiría 780 millones de euros.

Su posicionamiento en favor de Pedro Sánchez frente al presidente de su partido en Aragón, el actual presidente autonómico Javier Lambán, la descabalgó de las Cortes, pero terminó haciéndose un hueco como cabeza de lista en las elecciones al Ayuntamiento de Zaragoza frente a Carmen Dueso que terminó renunciando en las primarias.

La confección de la lista no fue de su agrado y tuvo que aceptar nombres en su lista por parte de los socialistas aragonesas, lo que no le impidió lograr un triunfo baldío. La lista del PSOE al Ayuntamiento de la primera ciudad de Aragón fue la más votada, pero los números no le dieron para hacerse con la alcaldía que terminó en manos del popular Jorge Azcón, tras su acuerdo con Ciudadanos y el apoyo necesario de la ultraderecha de Vox.

Pilar Alegría había reconocido en una entrevista a EFE que ser alcaldesa era "uno de los máximos honores" y que su objetivo era devolver a la ciudad su cercanía y capacidad de ofrecer oportunidades y soluciones tras cuatro años de "líos".

El no poder tomar el bastón de mando en Zaragoza, la llevó a cambiar de acera en la Plaza del Pilar. Dejó su sillón de concejala en el Ayuntamiento zaragozano y se trasladó al edificio de enfrente, para hacerse cargo de la Delegación del Gobierno en Aragón, puesto que ha ocupado el último año y medio.

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