Cómo afronta Alemania el reto del cambio digital y empresarial

Múnich puede ser la respuesta alemana a Silicon Valley y, con Berlín, asumir el liderazgo internacional del país en el futuro de la movilidad

Ante el reto del cambio digital y empresarial, ¿en qué posición de partida se encuentra Alemania? En una excelente posición. Por su competencia y por su gran herencia industrial. Esa enorme capacidad le ha permitido crear los llamados hidden champions, empresas líderes en los mercados mundiales por sus productos fuera de serie. No solo exportan Siemens, BASF y Volkswagen, sino multitud de medianas empresas, muchas de ellas familiares, que se han convertido en compañías muy especializadas e innovadoras que venden sus productos punta en todo el mundo.Pero el reto de la transformación digital es la velocidad del cambio. Lo dice Sanjay Brahmawar, jefe de Software AG, la segunda empresa alemana de software para empresas tras el coloso SAP, que es uno de los cinco principales proveedores mundiales de servicios en la nube a través de la red. “Alemania tiene una gran oportunidad, pero tenemos que pensar de manera más flexible y emprendedora y ser más rápidos, experimentar y avanzar más. El mundo no espera.”

Lo último en desafío tecnológico de los fabricantes de coches alemanes es que, a partir de 2026, Audi, la marca de Volkswagen en Baviera, dejará de producir nuevos modelos de combustión y dos años después fabricará solo coches eléctricos. El A3 se convertirá en el A3 Etron y el A4 en el E4. El aspecto será similar, pero bajo el capó será otro mundo. También el coche de carreras R8 será completamente eléctrico. Herbert Diess, el jefe de VW, está contento. Max Hägle, experto del automóvil del diario Süddeutsche Zeitung, explica que ningún otro fabricante de coches alemán está apostando como Audi por la inmediata transformación. Alemania calcula que en 2030 una tercera parte de los coches nuevos será eléctrico. Si el A6 aporta un 20% de margen de beneficio, el E6 solo 2 o 3 puntos porcentuales menos.

El auge económico está aquí y las empresas apuestan fuerte. En un momento en el que la escasez mundial de chips ha puesto en jaque a la industria tecnológica, Bosch acaba de abrir la primera fábrica de chips en Alemania desde hace 20 años. Se trata de la mayor inversión en la historia de la empresa, 1.000 millones de euros en una fábrica que combina la inteligencia artificial y el internet de las cosas y que permitirá tener datos en tiempo real sobre las máquinas, la energía, el agua y otros aspectos de las instalaciones y planificar al milímetro la reparación y la actualización de sistemas. En septiembre empezará con la fabricación de chips para automoción, la gran disciplina en la producción de semiconductores.

Es el momento oportuno. En el verano de 2017 nadie se podía imaginar que llegaría una pandemia y que los componentes semiconductores se convertirían en un bien escaso. Hace cuatro años Bosch anunció la construcción de una ultramoderna fábrica de chips en la ciudad de Dresde para proveer a la industria del automóvil y a las fábricas digitales del futuro. El 7 de junio pasado Volkmar Denner, jefe de Bosch, inauguró con la canciller Angela Merkel la nueva fábrica: “Para Bosch es estratégico desarrollar y construir esta tecnología básica”. La vicepresidenta de la Comisión Europea, Margrethe Vestager lo expresaba en la ciudad de Dresde así: “Se trata de fortalecer la competitividad de Europa como centro de innovaciones punta.” En julio saldrán los primeros chips en un momento de fuerte demanda causada por el auge de los móviles y la electrónica de consumo. Además, la pandemia ha estrangulado la producción. Por esa razón muchos fabricantes de coches tuvieron que interrumpir su trabajo en las fábricas. Según la consultora Alix Partners en 2021 se producirán 3,9 millones de vehículos menos suponiendo una pérdida de 110.000 millones de dólares.

Los vehículos del futuro necesitan más electrónica. Los coches eléctricos están equipados con más microchips, necesarios para que se abra el airbag, encaje el cinturón de seguridad, se abra el techo corredizo, o ande automáticamente. Para Bosch, el mayor proveedor del automóvil del mundo, es crucial que sus productos lleven chips propios. En cada coche nuevo hay instalados un promedio de 17 chips de Bosch.

A la cabeza en la producción de chips en el mundo están EE UU y Asia. Sus grandes empresas tienen su sede allí y no producen en Europa, que depende de los productores de chips y sensores americanos o asiáticos. Para Reinhard Ploss, jefe de la bávara Infineon, la única empresa de chips de rango internacional con sede en Alemania, está claro: Europa debe independizarse de las importaciones.

“Necesitamos un mundo más inteligente, más resistente, más inclusivo y más sostenible. Siendo el reto medioambiental prioritario, sin olvidar otro crucial: debemos ser más digitales y avanzar en tecnologías importantes.” Lo dice Klaus Schwab, el fundador del Foro Económico Mundial, con planes para la ciudad de Múnich, por lo que a finales de mayo se encontró con el presidente de Baviera, Markus Söder. El foro dispone de 14 centros de investigación de industria 4.0 en muchos países del mundo como EE UU, Japón, China, India, Brasil, Sudáfrica y Noruega, pero ninguno en la UE. El profesor de economía opina que Múnich es la ciudad ideal. La razón es que Múnich puede ser la respuesta alemana al Silicon Valley y con Berlín asumir el liderazgo internacional de Baviera y Alemania en el futuro de la movilidad. En los centros de investigación trabajan hasta 80 personas, de las que un tercio procede del foro, otro tercio viene del mundo empresarial, y un último tercio de organismos públicos. Según Schwab, será decisiva la cooperación entre política, economía y sociedad civil para resolver los problemas generados por el cambio de la industria.

Lo importante es que Europa esté presente en el desarrollo tecnológico; sobre todo en los sectores de los semiconductores, de las plataformas de comunicación y computación cuántica. De las 50 empresas más innovadoras del mundo solo un puñado son europeas.

La pandemia ha evidenciado el papel de la tecnología digital para operar durante la crisis. Alemania lo tiene todo para hacerse con esa tecnología. Según Brahmawar, la batalla por el consumidor la habría perdido. Los vencedores son Google, Alibaba, Tencent, etc. Pero Alemania tiene todavía una gran baza en la llamada industria 4.0, en la digitalización de los procesos industriales, aunando el saber, los conocimientos y las habilidades en ingenierías con las tecnologías software. Y ese servicio lo deberá ofrecer como plataforma en cualquier nube. Ahí puede ser Alemania líder. La puerta está abierta. “Tenemos que ser rápidos y buscarnos socios, y no tratar de hacerlo todo nosotros.”